Se trata de una mujer de 29 años diagnosticada a los 15 años de enfermedad de Crohn con afectación del íleon terminal y del colon izquierdo, de evolución tórpida con varias agudizaciones de la clínica inflamatoria intestinal que motivaron ingresos hospitalarios. Presentó, asimismo, manifestaciones extraintestinales en forma de poliartritis, eritema nodoso, pioderma gangrenoso e iritis. Durante los primeros años de la enfermedad de Crohn recibió tratamiento con corticoides asociados a sulfasalazina oral, con cumplimiento irregular por parte de la paciente.

A los 24 años y tras nuevo deterioro clínico con pérdida de peso y diarrea sanguinolenta, la paciente fue intervenida sobre su afección intestinal en otro centro hospitalario. Hasta la fecha actual la paciente no ha vuelto a presentar síntomas inflamatorios intestinales ni manifestaciones extraintestinales de la enfermedad de Crohn, permaneciendo sin tratamiento alguno.

En los últimos 3 años presenta sensación de cansancio en ambas extremidades inferiores con empeoramiento de los síntomas en el último año, acompañados de parestesias en el hemiabdomen inferior, en relación con el esfuerzo de caminar 15-20 min en superficie llana. En la exploración física cabe destacar una asimetría tensional entre ambas extremidades superiores (ESD, 90/60 mmHg; ESI, 100/80 mmHg), así como ausencia de pulsos pedios en las extremidades inferiores; únicamente se palpaba un débil pulso femoral derecho. La analítica general no presentaba anomalías. El estudio de hipercoagulabilidad sanguínea fue negativo y solamente los ANA presentaban títulos de 1/50, siendo el resto de los autoanticuerpos analizados negativos (anti-ADN, ENA, ANCA, ACL).

Se realizó un estudio hemodinámico mediante cateterismo con aortografía, en el que se observó un gradiente de presión de 45 mmHg entre la aorta torácica y la bifurcación aortoilíaca por manometría. La aortografía demostró una afectación difusa de la aorta abdominal, así como de la arteria ilíaca izquierda, con varias y sucesivas pérdidas de calibre vascular significativas que provocaban un estrechamiento difuso de la aorta a lo largo de toda su extensión, apreciándose un diámetro aproximado de unos 10-12 mm de aorta abdominal. Asimismo, la arteria ilíaca izquierda estaba afectada por una larga estenosis. No se observaron anomalías en otras regiones de la aorta y la arteriografía pulmonar fue normal.

Se procedió a la implantación de dos stents de Palmaz sobre 3 estenosis sucesivas en la aorta infrarrenal, desapareciendo el gradiente de presión entre la aorta torácica y abdominal y la claudicación de los miembros inferiores inmediatamente. La mejoría clínica persistió en los controles sucesivos en los 6 meses siguientes.