﻿El 17 de marzo, un hombre de 48 años acudió al servicio de urgencias del Hospital Policlínico de Bari (Pulla, Italia), con fiebre, tos, disnea e hiporexia de 6 días de evolución. A la exploración física mostró constantes vitales normales, pero a causa de una saturación del 90% en aire ambiental, se le aplicó oxigenoterapia a 6 litros por minuto (mascarilla de Venturi 31%). El paciente no refirió ninguna enfermedad preexistente, como diabetes, hipertensión o enfermedades cardiovasculares. A causa de la sospecha de COVID-19, fue ingresado inmediatamente en la «zona gris» de medicina interna en el Hospital Policlínico para COVID «Asclepios». La radiografía torácica mostró neumonía (múltiples engrosamientos bilaterales con bordes mal definidos y consolidación más evidente en el lado derecho). La PCR en tiempo real de frotis nasofaríngeo recogido el 18 de marzo reveló la presencia de SARS-CoV-2. El virus se detectó mediante una prueba de PCR en tiempo real dirigida a los genes E, RdRP y N. El paciente presentaba una forma grave de la enfermedad debido a la presencia de fiebre, síntomas respiratorios, signos radiológicos de neumonía y PaO2/FiO2 < 300mmHg. Se trató con oxígeno a varios volúmenes (hasta 60% FiO2 VM), lopinavir/ritonavir (200/50 mg, 2 comprimidos ×2/día), hidroxicloroquina (400 mg dos veces al día en primer día y 200 mg dos veces al día en los siguientes), enoxaparina (600 UI dos veces al día) y metilprednisolona (dosis inicial 40 mg dos veces al día, luego disminución progresiva). En la revisión tras 6 días, la radiografía torácica evidenció una ligera mejora de las afectaciones. 
Tras 14 días, el paciente se mostró afebril y sus síntomas respiratorios desaparecieron. La radiografía torácica solo reveló áreas difusas de engrosamiento parenquimatoso. Nuestro hospital exigía dos pruebas moleculares negativas consecutivas de SARS-CoV-2, más temperatura normal, resolución de los síntomas respiratorios y mejora de las imágenes pulmonares. Los dos frotis nasofaríngeos recogidos los días 30 y 31 de marzo fueron ambos negativos para la infección por SARS-CoV-2. En consecuencia, el paciente fue dado de alta y se le recomendó mantener cuarentena domiciliaria durante un mínimo de 14 días. Las pruebas moleculares también fueron negativas en su visita de seguimiento el 15 de abril, lo que sugería que el paciente se había curado de la COVID-19. Además, dos pruebas serológicas (VivaDiagTM, VivaChek Laboratories, INC, EE. UU., y Anti SARS-CoV-2 ELISA IgG Test, Euroimmun, Lübeck, Alemania) revelaron presencia de IgM e IgG anti-SARS-CoV-2. Sin embargo, el 30 de abril presentó nuevos síntomas, con disnea y dolor torácico. Acudió nuevamente al servicio de urgencias, donde se le ingresó en la misma sala, con sospecha de embolia pulmonar, confirmada mediante TAC. La imagen mostraba la presencia de signos segmentarios y subsegmentarios de microembolia arterial, con algunas zonas de opacidades en vidrio esmerilado. A causa de sus antecedentes clínicos recientes, se realizó una prueba molecular de SARS-CoV-2, con resultado positivo. Además, las pruebas serológicas revelaron la presencia solamente de IgG anti-SARS-CoV-2. Hasta la fecha, el paciente se halla en buen estado de salud, con anticoagulantes y sin necesidad de oxigenoterapia.

