Varón de 62 años hipertenso, diabético, con pancreatitis de repetición de origen enólico, ingresó en la Unidad de Reanimación en el postoperatorio de una resección pancreática complicada con shock hemorrágico, distrés respiratorio y peritonitis. Presentó una parálisis facial izquierda periférica tratada con corticoides. A la semana comenzó con dificultad en la motilidad ocular y pérdida de visión izquierda. Presentaba anisocoria, midriasis arreactiva, ausencia de reflejo fotomotor y oftalmoplejia izquierdas con abolición del reflejo corneal, edema de papila y exoftalmos. Ante la sospecha de una fístula carótido-cavernosa se realizó una TC craneal y un angio-TC de troncos supraórticos que lo descartaron. A las 48h comenzó con petequias a nivel de las tres ramas del trigémino, que a las 24h se tornaron necróticas. El paciente empeoró precisando drogas vasoactivas. Exploración: hematoma facial con costras necróticas que se extendían hacia CAE izquierdo. En la nasofibrolaringoscopia se apreció una mucosa nasal equimótica, esfacelos, costras e hifas en la totalidad de las fosas. Se solicitó otro TC craneal y de senos paranasales en el que se apreció un engrosamiento mucoso de los senos, ocupación del oído medio izquierdo, celdillas mastoideas, hipodensidad fronto-parieto-temporal en territorio ACM izquierda con efecto masa sobre ventrículo lateral izquierdo, lesión hipodensa a nivel de hemisferio cerebeloso izquierdo en territorio de la PICA. Se tomaron muestras para microbiología. Comenzó tratamiento con anfotericina y anidulafungina ante la sospecha de mucormicosis rinocerebral (MRC), pero el paciente falleció sin realizarse necropsia clínica. Posteriormente, se demostraron colonias de mucor e hifas.

Nuestro paciente presentó un cuadro rápidamente progresivo con afectación de los pares craneales que atraviesan el seno cavernoso izquierdo (oculomotores, trigémino), VII par, afectación arterial de ramas faciales, ACM y PICA izquierdas. El amplio diagnóstico diferencial fue descartándose mediante pruebas complementarias. Este cuadro clínico, sumado a la presencia de hifas y necrosis en fosas nasales y cara, en el contexto de un paciente inmunodeprimido, sugieren una MRC como diagnóstico más probable. La MRC suele presentarse inicialmente con una sinusitis o celulitis periorbitaria que progresa a través del etmoides a la órbita. Progresa con afectación endocraneal, siendo frecuente la afectación del seno cavernoso para después hacerse pancerebral. El tratamiento ha de instaurarse tan pronto como se sospeche.