Presentamos el caso de un varón de 45 años que acudió a Urgencias de nuestro servicio por disminución de la agudeza visual (AV) en su ojo derecho (OD) detectada en un control rutinario para obtener el permiso profesional de conducir, sin antecedentes personales ni familiares de interés y sin consumo de tóxicos.
La AV corregida fue de 0,1 en el OD y de 1 en el ojo izquierdo (OI). La biomicroscopía, la presión intraocular y los reflejos pupilares se encontraron dentro de la normalidad. El examen funduscópico reveló marcado edema macular quístico (EMQ), con exudación lipídica intensa y varios macroaneurismas en arcadas temporales. La exploración del OI fue anodina. La tomografía de coherencia óptica (OCT) confirmó la existencia de EMQ de 800 micras. Se completó el estudio con la realización de angiografía fluoresceínica convencional, que mostraba dilataciones vasculares marcadas tipo macroaneurismas, con telangiectasias y exudación en el OD. La prueba del OI fue completamente normal. Al analizar la diversidad de los hallazgos vasculares, que principalmente consisten en telangiectasias y macroaneurismas, se sospechó que podía tratarse de la enfermedad de Coats del adulto.
Tras sopesar las opciones del tratamiento de esa entidad, se decidió tratar con dos inyecciones intravítreas de aflibercept separadas por un mes y fotocoagulación selectiva de los macroaneurismas con exudación. En la visita siguiente, el paciente refirió una mejoría subjetiva de su AV, aunque en el examen visual se mantuvo la AV de 0,1. Se repitió la OCT, con una pequeña mejoría del edema. En el examen funduscópico hubo cierta mejoría del componente lipídico. El paciente decidió no seguir con más tratamientos intravítreos, por lo que solo se controla para descartar la aparición de lesiones vasculares nuevas tanto en el ojo afectado como en el ojo adelfo.