﻿Una niña de 6 años ingresó en nuestro hospital con fiebre, cefalea, irritación de garganta y exantema en forma de numerosos pequeños puntos púrpura en la piel de antebrazos y piernas. Tres días antes empezó a sentirse cansada y tenía fiebre con un máximo de 39,0 °C. Se le dio paracetamol por vía oral a una dosis de 10 mg/kg, entre tres y cuatro veces por día. En la anamnesis, la niña no presentaba otras afecciones. Vivía en una región de Polonia en la que se habían registrado recientemente casos de COVID-19, de modo que podía haber estado expuesta al virus comunitariamente.
Al ingreso, las constantes vitales eran: presión arterial 100/61 mmHg, temperatura 36,5 °C, pulso 102/min, frecuencia respiratoria 14/min, saturación de oxígeno 99 %. La exploración física fue relevante por múltiples petequias en la piel y hepatomegalia. En las pruebas analíticas se detectó leucocitopenia, neutrocitopenia, eritrocitopenia y trombocitopenia, junto con un valor alto de proteína C-reactiva y alta actividad de alanina- y asparagina-aminotransferasa.
Se apreció pancitopenia grave, con neutrocitopenia extrema (0,00 × 103/μl), baja cantidad de linfocitos citolíticos naturales (0,01 × 103/μl), disminución del número de linfocitos T colaboradores y un aumento de linfocitos T citotóxicos. Además, se observó un valor alto de ferritina, un valor moderadamente alto de interleucina 6 y de fibrinógeno.
En la cuarta y quinta semanas de tratamiento, se observó bradicardia con un pulso de 48–50/min y un aumento del péptido natriurético cerebral. La radiografía torácica mostró pulmones normales y cardiomegalia. Una ecografía abdominal confirmó la hepatomegalia y dilatación bilateral de los riñones (derecho 9,8 cm, izquierdo 11,5 cm). El ecocardiograma yel electrocardiograma (Holter) fueron normales. Se descartó infección aguda(PCR y/o serología) causada por virus 1 y 2 del herpes simple, virus de la varicela zóster, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, virus de herpes humano 6 y 7, enterovirus, adenovirus, virus de la gripe A y B, virus respiratorio sincicial, parechovirus, parvovirus B19, VIH, virus de la hepatitis B y C y Toxoplasma gondii. Se halló ARN de SARS-CoV-2 en un frotis nasofaríngeo (método RT-PCR). La prueba empleada fue un CE IVD Bosphore Novel Coronavirus Detection Kit v2. (valor de corte 61,5 copias/mL para el gen E; 193,5 copias/mL para el gen ORF1ab). Se confirmó una infección asintomática por SARS-CoV-2 en la madre de la niña. A partir de todas las pruebas analíticas, aspirados medulares y resultados de biopsias, se estableció un diagnóstico de anemia aplásica grave asociada a COVID-19.
Se inició un tratamiento para COVID-19 con inmunoglobulina i.v. a una dosificación de 2 g/kg. Además, se administró azitromicina 10 mg/kg/24 h una vez al día. Después de siete días, a causa del escaso efecto del tratamiento, se repitió la administración de IG i.v. Con la misma dosis, se retiró la azitromicina y se inició lopinavir/ritonavir (10 mg + 2,5 mg dos veces al día). La terapia con lopinavir/ritonavir finalizó después de cinco días a causa de un exantema pruriginoso. Se administró metilprednisolona i.v. durante 5 días (30 mg/kg) con ajuste de dosis de dexametasona oral (0,1 mg/kg/24 h). La paciente necesitó transfusiones de sangre y de trombocitos y una evaluación sistemática a causa del riesgo de infecciones graves bacterianas, fúngicas o víricas. Recibió antibióticos y antifúngicos. Se consideró tocilizumab, pero el valor de IL-6 era solo ligeramente elevado, de modo que no se aplicó este tratamiento. Durante cinco semanas desde el inicio de la enfermedad, se repitieron las pruebas de detección de SARS-CoV-2 por lo menos una vez por semana, y los resultados fueron siempre positivos. Así, se transfundió plasma de convaleciente (inactivado con azul de metileno) con anticuerpos frente a IgG de SARS-CoV-2, con una dilución de 1:700 una sola vez en una dosis de 200 mL. No se observaron efectos adversos. Durante las tres siguientes semanas, se repitieron siete veces las pruebas de detección de ARN de SARS-CoV-2 en frotis nasofaríngeos; todos los resultados fueron negativos. Los parámetros hematológicos no mejoraron tras la eliminación del SARS-CoV-2.

