﻿Un paciente de 39 años sin antecedentes médicos presentaba dolor torácico y disnea de dos días de evolución. No presentaba fiebre ni tos. El ECG realizado en urgencias mostró elevación del segmento ST difusa, asociada a descenso PQ. Los resultados analíticos iniciales fueron: proteína C-reactiva 22 mg/L, leucocitos 13,7×109/L, troponina 15,4 μg/L (N < 0,05 μg/L), lactato arterial 6 mmol/L, sodio 26 mmol/L, potasio 5,6 mmol/L. La TAC torácica mostró derrame pleural y epicárdico y atelectasia, pero sin ninguna lesión pulmonar aguda típica de SARS-CoV-2. Como a su esposa se le había diagnosticado SARS-CoV-2, se realizó una prueba de RT-PCR, que dio resultado positivo. Un ecocardiograma confirmó un derrame pericárdico perimetral moderado, sin signos de taponamiento. El día 5 se realizó una RMN cardíaca, que confirmó el diagnóstico de miopericarditis con realce tardío con gadolinio subepicárdico e hiperintensidad miocárdico en T2 en el segmento basal inferolateral.
El paciente se trató con colchicina, 1 mg al día. El paciente presentó evidencia de insuficiencia cardíaca leve, con disnea, derrame pleural y valor alto de prohormona N-terminal del péptido natriurético cerebral (4473 pg/mL), controlada con dosis bajas de diuréticos durante 4 días. La hiperpotasemia se controló con insulina, pero la hiponatremia continuó a pesar de una dieta con restricción de fluidos. Se descartó insuficiencia suprarrenal. El estado respiratorio era estable, sin superar nunca 1 L/min de oxígeno. El líquido pleural era un exudado con 28 g/L de proteína y 376 UI/L de LDH. El valor máximo de troponina era de 25 μg/L (N < 0,05 μg/L) y el de proteína C-reactiva, de 141 mg/L. Un episodio de fibrilación auricular paroxística se trató con éxito con amiodarona, sin recurrencia. El derrame pericárdico desapareció por completo el día 5 de tratamiento con colchicina.
Una segunda complicación fue rabdomiólisis, asociada con mialgias intensas en los pies y las piernas, con un valor máximo de creatina-cinasa de 17.070 UI/L (día 5) que llevó a insuficiencia renal aguda leve (creatinina 113 μmol/L el día 6). Las pruebas inmunológicas (miositis específica y anticuerpos asociados, anticuerpos antinucleares, anticuerpos antipéptido cíclico, citrulinado anticuerpos anticitoplásmicos de neutrófilos, CH50, C3-C4) fueron todas negativas.
La tercera complicación fue una lesión hepática aguda grave, con ASAT 556 UI/L (15× valor normal superior), ALAT 557 UI/L (8×), colestasis y bilirrubina total elevada (36 μmol/L), pero cociente de tiempo de protrombina normal (96%). Las pruebas serológicas de hepatitis vírica fueron negativas.
El paciente fue dado de alta el día 10, con disminución de la ASAT (416 UI/L, 11× valor normal), ALAT aún al alza (557 UI/L, 8× valor normal), bilirrubina normalizada (11 μmol/L), rabdomiólisis en resolución (mialgia superada, CPK 2093 UI/L), disminución de proteína C-reactiva (20 mg/L) y troponina (3,2 μg/L), insuficiencia renal aguda resuelta (creatinina 72 μmol/L) y desaparición de los síntomas de insuficiencia cardíaca (no disnea, NT-proBNP 804 pg/mL el día 8).


