Se trata de una mujer de 24 años con Diabetes Mellitus tipo1 inestable. Fue diagnosticada de diabetes a los cuatro años tras un síndrome metabólico, tiene asma bronquial extrínseco (que controló con inmunoterapia) y no presenta complicaciones crónicas relacionadas con la diabetes.
Presentó un buen control metabólico hasta la pubertad pero desde entonces ha tenido varios ingresos por cetoacidosis diabética y un mal control metabólico crónico (HbA1c=11.8.)
Hace 2 años se instauró tratamiento con infusión de insulina subcutánea continua en bomba con mejoría del control metabólico (HbA1c=8.2). Sin embargo, a los pocos meses, volvió a ingresar con cetoacidosis. En esta ocasión el cuadro se acompañaba de malestar general, dolor abdominal y febrícula. Al ingreso se objetivó una elevación de los reactantes de fase aguda y un patrón analítico típico de colestasis. Se solicitó una radiografía de tórax y una ecografía abdominal que fueron normales así como el sedimento de orina. Se extrajeron hemocultivos que fueron positivos para gérmenes Gram negativos y se comenzó con tratamiento antibiótico ajustado según el antibiograma. Ante la sospecha de colangítis aguda se solicitó una colangioresonancia que informó de una variante anatómica del cístico sin quedar claro si dicha anomalía justificaba la clínica. La paciente prosiguió con picos febriles y con hemocultivos persistentemente positivos para distinto gérmenes Gram negativos cada vez más resistentes a los antibióticos pautados. Durante todo este tiempo, el control metabólico fue muy irregular, pese a tratamiento con insulina intravenosa en perfusión continua, precisando dosis de insulina que oscilaba entre quince y noventa unidades por día y alternado las hipoglucemias prolongadas con episodios de hiperglucemia cetósica.
Por todo ello se decidió realizar laparotomía exploradora con colecistectomía cuyo estudio anatomopatológico evidenció una leve inflamación de los conductillos biliares pudiendo estar en relación con un hígado de sepsis o con una colangítis aguda.
Tras la intervención la paciente permaneció afebril durante una semana y mejoró el control metabólico, pero pasado este tiempo se presentaron nuevos picos febriles con hemocultivos positivos. Se realizaron las siguientes pruebas, todas ellas sin objetivar patología: TAC craneal, de senos y toraco-abdominal, gastroscopia y colonoscopia con toma de biopsia, tránsito gastrointestinal, gammagrafía con galio, ecocardiografía y ERCP.

Tras esto el cuadro se resolvió de forma espontánea y la paciente fue dada de alta con el diagnóstico de bacteriemias de origen no filiado.
A los tres meses vuelve a presentar nuevo episodio de cetoacidosis, esta vez sin sintomatología infecciosa acompañante. La paciente niega omisión de insulina ni transgresión dietética. Sin embargo al descargar los datos de la bomba de insulina observamos varias irregularidades. (omisión de bolus y de basal, administración de bolus nocturnos).
Durante el ingreso vuelve a presentar un control metabólico muy irregular con grandes variaciones en los niveles de glucemia plasmática, pese a tratamiento insulínico intensivo, por lo que se decide traslado a otro centro hospitalario de referencia.
En dicho centro la paciente persiste con mal control glucémico alternando los episodios de cetoacidosis con hipoglucemias profundas y prolongadas por lo que es diagnosticada de Diabetes Mellitus inestable y se le realiza trasplante de páncreas. A las 48 horas del mismo es necesaria una transplantectomía, tras trombosis de la vena esplénica y necrosis del injerto.
Actualmente la paciente está en tratamiento con insulina subcutánea continua mediante bomba de infusión, persiste con mal control metabólico (HbA1c=10.9) y ha presentado tres ingresos por cetoacidosis en los últimos 6 meses, uno de ellos acompañado de fiebre y hemocultivos positivos para gérmenes de la flora oral y vaginal de manera simultánea.