﻿Hombre de 72 años con antecedentes de hipertensión e hiperlipidemia acudió al servicio de urgencias con disnea, fiebre y escalofríos, de una semana de evolución, aproximadamente. Había recibido un tratamiento sintomático ambulatorio con azitromicina por posible infección de las vías respiratorias altas; luego dio positivo en una prueba de COVID-19. Al ingreso, sus constantes vitales eran temperatura (T) 36,7 °C, pulso 91 l.p.m., frecuencia respiratoria 28 r.p.m., presión arterial 120/78 mmHg. Se inició una pauta de hidroxicloroquina. Una radiografía torácica mostró opacidades bibasales mínimas y mal definidas. La gasometría arterial inicial fue relevante por una presión parcial de oxígeno arterial (PaO2) de 53 mmHg y saturación de oxígeno capilar periférico (SpO2) de 88% en aire ambiental. Se observó una mejora mínima con oxigenoterapia mediante cánula nasal; se aplicó una mascarilla de Venturi al 50%. El día 2 de hospitalización, el paciente mostró una dificultad creciente para respirar, con saturación en el rango inferior de 80, de modo que se pasó a cánula nasal de alto flujo a 60% y 40 L/min. En los siguientes días no mejoró y necesitó oxígeno al 100% y 60 L/min para mantener la SpO2 por encima de 90. Con una disnea y cansancio creciente y SpO2 alrededor de 85, a pesar de soporte máximo mediante cánula de alto flujo, el día 8 de hospitalización se decidió intubar al paciente. Dos días después, la oxigenación no había mejorado, a pesar de respiración asistida máxima con ventilación con liberación de la presión, posición en decúbito prono y parálisis. El cociente PaO2/FiO2 (P/F) estaba entre 51 y 72. A causa de su edad, no se le podía aplicar oxigenación por membrana extracorporal (OMEC) y se decidió iniciar tratamiento con APt. Sus valores de dímero D y fibrinógeno antes del tratamiento eran de 2,16 ug/mL y 654 mg/dL, respectivamente. Unas 24 horas después de la infusión de APt, su cociente P/F aumentó a 76 (69 pretratamiento) y sus requisitos de oxigenación bajaron a una FiO2 de 80%. El dímero D aumentó inicialmente a 9,57 ug/mL. Si cociente P/F siguió aumentando diariamente, con requisitos de oxígeno cada vez menores; el día 5 postratamiento llegó a 121, un aumento del 175% respecto a los valores pretratamiento. El dímero D disminuyó a 1,9 ug/mL. La respiración asistida se rebajó de ventilación con liberación de la presión a ventilación controlada presión con volumen garantizado y se eliminó la paralización. El día 8 postratamiento, los requisitos de presión disminuyeron a 18 y su cociente P/F aumentó a 127. El día 12 postratamiento, el paciente superó con éxito una prueba con PPC y el día siguiente se pudo extubar y pasar a cánula nasal de alto flujo. Posteriormente se le trasladó a planta con oxigenoterapia mediante cánula nasal. 

