﻿Mujer de 47 años residente en Wuhan. Tiene unos antecedentes de más de 16 años de lupus eritematoso diseminado y toma prednisona (7,5 mg/día por vía oral) desde su diagnóstico. No había tomado hidroxicloroquina ni otros fármacos inmunosupresores. El 10 de enero de 2020, estuvo en una sala bailando y cantando y uno de sus compañeros fue diagnosticado posteriormente de COVID-19. En los siguientes 10 días, no tuvo ningún contacto con pacientes confirmados o presuntos. Regresó al hogar de sus padres en Yiyang el 20 de enero y, desde entonces, no volvió a salir. A causa de la gravedad de la COVID-19, la provincia de Hunan aplicó una respuesta de nivel uno para urgencias de salud pública el 23 de enero. En consecuencia, el caso 1 fue puesto bajo cuarentena domiciliaria y en observación durante 14 días. Durante el periodo de aislamiento se sintió bien de salud, sin fiebre, tos ni disnea. Así, el 6 de febrero se levantó su cuarentena. Sin embargo, solo un día después, el caso 1 empezó a presentar tos leve, congestión nasal y rinorrea, pero sin fiebre. No prestó mucha atención a sus síntomas y no pidió asistencia sanitaria. Sus síntomas mejoraron 7 días después. El 28 de febrero acudió al hospital para someterse a unas pruebas, a causa del diagnóstico de COVID-19 de su padre. Sus análisis de sangre resultaron anormales, con una cifra de leucocitos de 2,98 * 10^9/L, concentración de hemoglobina de 106 g/L y cifra de trombocitos de 73 * 10^9/L. Su velocidad de sedimentación globular (VSG) era de 33 mm/h, por encima del valor normal. La IL-6 era normal. La prueba de ácido nucleico de SARS-CoV-2 a partir de frotis nasofaríngeos resultó negativa, pero sus anticuerpos IgM e IgG fueron positivos. Los anticuerpos para Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae resultaron negativos. Una TAC pulmonar mostró varias lesiones en ambos pulmones. Estos resultados respaldaban el diagnóstico de COVID-19. En consecuencia, a la paciente se le administró un tratamiento antivírico, con 0,2 g de abidol dos veces al día por vía oral y 5 millones de UI de interferón por nebulización. El 29 de febrero y el 3 de marzo se repitieron las pruebas de ácido nucleico del virus a partir de frotis nasofaríngeos, ambas con resultado negativo. El 5 de marzo, la TAC pulmonar mostró un empeoramiento y se hallaron opacidades de vidrio esmerilado en la parte superior del pulmón derecho. Se le dio piperacilina y tazobactam (4,5 tres veces al día) y luego glicirrizina (150 mg al día). La TAC mostró mejoras y fue dada de alta el 9 de marzo.
