Anamnesis
Niña de 9 años acompañada por su madre, sin antecedentes de interés. Desde hace unos meses nota que, a los pocos minutos de estar en contacto con el agua, presenta arrugas y acentuación notoria de los pliegues de la piel de las palmas de las manos y leves molestias locales. Clínica similar, aunque menos intensa, en las plantas de los pies. Le sucede con las duchas y con los baños en la piscina, persistiendo unos 15-20 minutos tras el secado.

Exploración física
Tras 2-3 minutos de introducir las manos en agua tibia, aparece descamación fina difusa, edema con pequeñas pápulas blanquecinas y aumento de los pliegues cutáneos en ambas palmas, especialmente en los pulpejos de los dedos.

Diagnóstico
Queratodermia acuagénica siríngea.

Tratamiento
Evitar la exposición prolongada al agua, así como la oclusión excesiva de las manos. Se recomendaron cremas emolientes.

Evolución
Transcurridos unos meses, la paciente acude de nuevo a consulta refiriendo cierta mejoría, aunque continuaba presentando la clínica tras ducharse y tras bañarse en la piscina durante el verano.