Mujer de 57 años con antecedentes personales a destacar de hipertensión arterial con daño de órgano diana, diabética tipo ll, dislipemia, obesidad, esteatosis hepática y fumadora activa, que consulta en el servicio de urgencias por clínica cardinal de insuficiencia cardíaca, siendo posteriormente ingresada en sala de Medicina Interna. A la exploración, a parte de los signos de insuficiencia cardíaca, se aprecia una hiperpigmentación de la piel axilar y proximidades, sin presentar engrosamiento o aspecto aterciopelado, sugerentes de una pseudoacantosis. Así mismo, apreciamos unas lesiones en plantas de los pies, bilaterales, psoriasiformes, muy descamativas y fisuradas, de aspecto amarillo-parduscas y márgenes bien definidos. La paciente relata que desde hace algunos años ha presentado cierto engrosamiento y descamación plantar, pero que desde hace dos meses las lesiones han empeorado notablemente. Estas lesiones son sugerentes de una queratosis palmoplantar importante. En la analítica, destaca una anemia ferropénica no conocida sin aparentes pérdidas genitourinarias ni gastrointestinales. Tampoco presentaba dolor abdominal o alteraciones del tránsito intestinal. Con las lesiones cutáneas descritas y la anemia ferropénica como únicos datos, se decide realizar un TAC abdomino-pélvico y una colonoscopia con el resultado final de una neoplasia ulcerada en colon descendente. Las queratodermias palmo- plantares (QPP) son un grupo heterogéneo de enfermedades que se caracterizan por un engrosamiento anómalo de la piel de palmas y plantas. Existen las QPP hereditarias, menos frecuentes, y las adquiridas, que se asocian con múltiples etiologías. Está bien descrita en la literatura su presentación como síndrome paraneoplásico, sobretodo en carcinomas de pulmón, mama, riñón e intraabdominales, entre ellos cabe destacar el adenocarcinoma de colon, presentándose especialmente como QPP difusa.
El caso que nos ocupa, es un claro ejemplo de la importancia de las manifestaciones dermatológicas de otras enfermedades. La paciente presentaba un falso signo paraneoplásico, la pseudoacantosis relacionada con su obesidad, que podría dar lugar equívoco con una acantosis nigricans, verdadero signo paraneoplásico. Por otro lado, presentaba una QPP confirmada por nuestro servicio de Dermatología, sugerente de ser paraneoplásica, por su asociación temporal con la neoplasia hallada, pendiente de estudio anatomopatológico, y por excluirse otras causas de QPP.