Se trata de un paciente de 7 años de edad, de estrato económico bajo, residente en un barrio de reciente urbanización y sin antecedentes personales patológicos de importancia durante su desarrollo gestacional, perinatal ni en su etapa prescolar. Fue producto de la primera gesta de una madre de 23 años, el nacimiento se atendió en medio hospitalario por vía vaginal; en la inspección y valoración neonatológica no se hallaron datos patológicos. Durante su primer año de vida su madre y él se cambiaron a la casa donde su padre habitaba con los dos hijos que tuvo con su esposa anterior. En el transcurso de los dos años siguientes, sus dos medios hermanos (de 13 y 17 años, respectivamente) fallecieron, ambos por una falla cardíaca de origen desconocido, misma que en ambos casos se descartó como de origen congénito, sospechándose que cursaron con cardiopatía chagásica. Actualmente, el paciente cohabita también con dos hermanos menores, quienes tienen un aparente buen estado de salud.En febrero de 2016, el menor fue llevado por su madre al centro de salud de su comunidad por haber desarrollado en su pierna izquierda un chagoma indurado, doloroso de aproximadamente 3 cm de diámetro, acompañado de hiperemia y ligero dolor al movilizar la extremidad inferior. Al interrogatorio, la madre aseguró que no era la primera vez que observaba una lesión similar en el paciente e identificó gráficamente a los Triatomas dimidiata como los vectores que comúnmente su familia encuentra en el peridomicilio. En dicha ocasión resultó positivo para la prueba de hemaglutinación indirecta (Wiener lab©) de detección de anticuerpos contra el T. cruzi (95-98% valor predictivo positivo) y posteriormente resultó reactivo al análisis IgM por el método ELISA, por lo que fue referido a un hospital de segundo nivel para su valoración por el servicio de pediatría, mediante una referencia de rutina (no prioritaria) con el diagnóstico de "enfermedad Chagas aguda que no afecta al corazón", sin iniciarse tratamiento. Luego, el edema en el área afectada por el chagoma remitió y el paciente se mantuvo asintomático y afebril. En cuanto a las medidas de vigilancia epidemiológica, no existieron reportes para visitas domiciliarias ni peridomiciliarias para abordaje vectorial. Si bien se realizó toma de muestra de serología a la madre, no se realizaron pruebas de tamizaje a los contactos familiares. Tres meses después, en su valoración por pediatría se le recibió al paciente con 17,6 kg, 104 cm de estatura, temperatura de 36,8 °C, frecuencia respiratoria de 28 y cardíaca de 100 latidos por minuto. No se encontraron datos patológicos a la inspección, palpación ni auscultación de los diferentes sistemas. Se le realizaron pruebas de laboratorio, incluyendo la detección de IgG por el método ELISA, biometría hemática y pruebas funcionales hepáticas, perfil lipídico y química sanguínea. En los resultados de laboratorio, se identificó que la biometría hemática contaba con valores normales tanto en la fórmula blanca como en la roja y el conteo plaquetario, pero llamaron la atención la elevación de la globulina y la deshidrogenasa láctica (DHL), así como la disminución en los valores de bilirrubina y alanino aminotransferasa (ALT), urea, creatinina y ácido úrico de acuerdo a los valores esperados para su edad.

Adicionalmente se le solicitaron una radiografía de tórax y un ecocardiograma. 

Radiografía de tórax. Cardiomegalia con índice cardio-torácico de 0,52 (punto de corte para cardiomegalia en escola-res = 0,45, de acuerdo a Ibáñez-Fernández y Diez-Tomás 2006).

Electrocardiograma. Taquicardia sinusual, crecimiento auricular izquierdo e intervalo Qt prolongado.

El paciente continuó sin tratamiento específico para la tripanosomiasis y del hospital de segundo nivel, fue referido para su atención en un hospital de tercer nivel, por parte del servicio de cardiología pediátrica, donde fue atendido cinco meses después de la primo infección. Bajo la atención de cardiología pediátrica, se le rea-lizaron dos electrocardiogramas, en el primero se ob-servó un crecimiento auricular izquierdo evidenciado por la presencia de ondas P anchas, y un intervalo QT prolongado, mientras el segundo electrocardiograma reveló una taquicardia sinusal (107/min). En la radiografía de tórax se observó cardiomegalia, con índice cardiotorácico de 0,52. En el ecocardiograma transtorácico se encontró dilatación del atrio y ventrículo izquierdos. Con la finalidad de mitigar las manifestaciones cardíacas, se inició el tratamiento por cardiología pediátrica a base de Espironolactona vía oral 25 mg cada 24 h. Siete meses después de la primoinfección las gestiones para conseguir y destinar el tratamiento a base de benznidazol y nifurtimox resultaron exitosas y el paciente ha iniciado su tratamiento. Recientemente, se ha reportado las pruebas serológicas a IgM e IgG realizadas a la madre, quien resultó no reactiva.