Anamnesis
Mujer de 54 años de edad con antecedentes personales de: histerectomía más doble anexectomía (2003) por carcinoma microinvasor de cérvix, que requirió posteriormente drenaje de hematoma pélvico; by-pass aortoiliaco bilateral (1991 y 2002), actualmente en tratamiento con acenocumarol.
Desde hace 3 años refiere dolor hipogástrico, disuria, hematuria y expulsión de arenilla en ocasiones. Además, presenta pérdidas continuas de orina en pequeñas cantidades (precisa uso de compresa), aunque refiere tener buenas micciones con buenos volúmenes.

Examen físico
• Tacto bimanual: se palpa a través de la pared anterior de la vagina una lesión indurada en la uretra, dolorosa y crepitante. Resto de exploración sin hallazgos patológicos.

Pruebas complementarias
• Analíticas de sangre y orina normales. Cultivo de orina negativo.
• Tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM): imágenes compatibles con divertículo uretral de 2,5 cm de diámetro con múltiples cálculos en su interior.
• Uretrocistoscopia: cuello vesical edematizado, hiperémico, friable al paso del cistoscopio. No se logra visualizar el divertículo uretral.
• Estudio urodinámico: dentro de la normalidad. Diagnóstico
Divertículo uretral con litiasis en su interior.

Tratamiento
Bajo anestesia general y en posición de litotomía forzada se procede a realizar una diverticulectomía transvaginal con extracción de múltiples litiasis. Posteriormente se llevan a cabo la sutura uretral y el cierre vaginal con puntos sueltos.

Evolución
Se retira la sonda vesical al mes de la intervención quirúrgica. Tras lo cual, la paciente presenta incontinencia urinaria continua. Mediante colposcopia se aprecia un orificio fistuloso en la uretra de gran tamaño (2,5 a 3 cm). Uretrocistoscopia: fístula uretral preesfinteriana con afectación del cuello vesical.
Con diagnóstico de fístula uretro-vaginal se decide realizar una nueva intervención: uretroplastia con colgajo de mucosa bucal (parche de 1,5 x 4 cm) y posterior refuerzo con pegamento biológico y con pared vaginal.
Tras un mes de la intervención se retira la sonda vesical. La paciente se encuentra continente, pero con episodios de urgencia-incontinencia leves, actualmente en tratamiento con rehabilitación del suelo pélvico y anticolinérgicos, con buena respuesta.