Mujer, 84 años, hipertensa, profesora jubilada, que ingresó por síndrome general de 5 meses de evolución, con 4 deposiciones blandas/día, artralgias sin artritis, fiebre intermitente e hipertransaminasemia. Se realizó estudio mediante TACs, colonoscopia, gastroscopia y CPRE. Fue valorada por 9 especialistas. Los ANAs, factor reumatoide, quantiferón, digestión en heces y T. Whipple resultaron negativos. No se documentó microbiológicamente el caso a pesar de hemocultivos, urocultivos y coprocultivos seriados. Tampoco se objetivó proceso neoplásico subyacente. Durante los 2 meses que se prolongó el ingreso, los diagnósticos fueron: coledocolitiasis con realización de esfinterotomía, pancreatitis aguda postCPRE, fibrilación auricular permanente y hemorragia digestiva yeyunal tras inicio de anticoagulación. Presentó 2 episodios de artritis de rodilla y derrame pleural, siendo ambos líquidos compatibles con proceso inflamatorio, y 2 episodios de exantema inicialmente atribuido a metamizol, persistiendo la fiebre. En este momento, se procedió al traslado al S. Medicina Interna donde se valoró globalmente a la paciente y se integró la información disponible. La ferritina sérica fue de 5492 mg/dl y la ferritina glicosilada fue del 14% (VR 50-80). Cumpliendo criterios de Yamaguchi (2 mayores y 3 menores) fue diagnosticada de enfermedad de Still del adulto.
Explicando pronóstico y potenciales complicaciones a la paciente, expresó su deseo de "ir a por todas"; no obstante, aportó documento de voluntades anticipadas por si fuera necesaria su aplicación. Fue dada de alta con corticoides, anticoagulación y sesiones de rehabilitación en gimnasio 3 veces/semana. Reingresó 2 meses más tarde, por fiebre y diarrea, en contexto de bacteriemia por Listeria monocytogenes y colitis pseudomembranosa por Clostridium difficile. A la exploración física presentó caquexia, amioatrofias, encamamiento e inicio de úlceras por presión en ambos talones. En ese momento, la paciente refirió que "he estado pensando mucho estos días y he decidido que voy a tirar la toalla" .Tras aclarar dudas al respecto, la paciente se reafirmó en su decisión, con un nivel de competencia Drane 3. La familia, conocedora de su historia biográfica, aceptó su decisión. Ejerció su derecho a rechazar el tratamiento y se procedió a adecuar el esfuerzo terapéutico, una vez que pudo despedirse de un hijo que viajó desde el extranjero.