Presentamos el caso de un varón de 36 años que acude a Urgencias tras objetivar la aparición brusca de un bultoma en cara anterior izquierda del cuello. Por lo demás refería encontrarse asintomático no presentando fiebre, dolor, astenia ni ningún otro síntoma de disfunción tiroidea o paratiroidea ni de compresión local. No presentaba ningún antecedente médico-quirúrgico de interés salvo algún episodio de cólico nefrítico 2 años antes. No realizaba tratamiento farmacológico de forma habitual.

Se realiza ecografía cervical en Urgencias que observa una lesión hipoecogénica de 48 mm de diámetro máximo adyacente a polo inferior de lóbulo tiroideo izquierdo (LTI) y posiblemente dependiente de éste con zonas en su interior aún más hipoecogénicas en probable relación con zonas necróticas o quísticas. El TAC cervical muestra una colección de unos 5 cm con una pared fina y aumento de la atenuación del tejido graso circundante sugiriendo un proceso inflamatorio agudo. Se realiza PAAF de la lesión obteniéndose material constituido por linfocitos y polimorfonucleares sugiriendo proceso inflamatorio y escasos grupos de células de aspecto folicular que es informado como tejido tiroideo. El estudio analítico no observó alteración de hormonas tiroideas, niveles de calcio y fósforo o reactantes de fase aguda (PCR, VSG).
Ante la sospecha de nódulo tiroideo abscesificado el paciente realizó tratamiento antibioterápico empírico con Amoxicilina-Clavulánico durante 10 días. El estudio microbiológico no observo crecimiento bacteriano. Tras completar el tratamiento persiste a la palpación una tumoración de unos 4-5 cm que parece dependiente de polo inferior de LTI, indolora, de consistencia blanda y móvil. El paciente continúa afebril y asintomático. Se decide realización de hemitiroidectomía izquierda con carácter no urgente.

A la espera de la intervención quirúrgica se repite control ecográfico al mes observándose una marcada reducción del tamaño del nódulo hasta 28 mm de diámetro máximo manteniendo el mismo aspecto heterogéneo. Un nuevo control ecográfico a los 3 meses observa un tamaño nodular de 10,2 mm, dicha lesión se encuentra por debajo del LTI y es informado como de posible origen paratiroideo. Ante los nuevos hallazgos se decide completar estudio analítico: persisten niveles normales de calcio y fósforo pero se observan niveles elevados de PTHi en 2 determinaciones seriadas. El estudio de catecolaminas y metanefrinas en orina de 24 horas fue normal.

Re-interrogamos al paciente por los episodios de nefrolitiasis presentados con anterioridad y aporta una única analítica realizada en 2014 con una concentración de calcio elevada (12,6 mg/dl; Valor normal 8,5-10,5). El paciente no volvió a consultar por dicho motivo ni completó ningún estudio.

Ante la sospecha de hiperparatiroidismo primario se realiza gammagrafía con Tc99-MIBI que no muestra captaciones patológicas que sugieran la presencia de adenomas.
Finalmente se realiza hemitiroidectomía izquierda y extirpación de nódulo pediculado adyacente a LTI no observándose lesiones relevantes a nivel de parénquima tiroideo y con el hallazgo de un nódulo polilobulado de 1,4 cm unido al LTI mediante un fino pedículo formado en sus dos terceras partes por tejido tímico ectópico y una tercera parte por la unión de la glándula paratiroidea con una lesión quística.

Tras la intervención quirúrgica se han normalizado los niveles de PTHi y persisten niveles normales de calcio, fósforo y TSH.