Presentamos el caso de una mujer de 39 años en seguimiento por diabetes tipo 1 (DM-1) con una complicación poco frecuente de su enfermedad. Tiene una DM-1 de 3 años de evolución con aceptable control metabólico, con hemoglobina glicosilada (HbA1c) desde el diagnóstico en torno a 7%. No presenta complicaciones micro ni macrovasculares.
Como antecedentes familiares presenta una tía y una abuela paternas con diabetes tipo 2. Entre los antecedentes personales destaca un estudio incompleto por Neurología por sospecha de Miastenia Gravis.
En febrero de 2017, un año después de su debut, ingresa en Cardiología en situación de shock cardiogénico. Tras múltiples pruebas complementarias para valorar la anatomía y función cardiológica se evidenció una disfunción sistólica moderada del ventrículo izquierdo. Ante la ausencia de serologías y hemocultivos positivos que justificaran dicho episodio de miocardiopatía de etiología infecciosa se inició tratamiento con metilprednisolona e inmunoglobulinas intravenosas con mejoría desde el punto de vista clínico y de función cardíaca. En el trascurso de dicho episodio comienza con un hipotiroidismo primario, precisando tratamiento con levotiroxina. La paciente finalmente es dada de alta con el diagnóstico de miocarditis de causa no filiada vs vírica.
En agosto de 2018 ingresa de nuevo en cardiología por episodio de insuficiencia cardíaca descompensada. En la ecocardiografía se objetiva que el ventrículo izquierdo estaba severamente dilatado con fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI) <30%. Durante el ingreso se evidencian episodios de taquicardia ventricular (TV) sostenidas de repetición con mala tolerancia hemodinámica y con la necesidad de tratamientos antiarrítmicos con pobre respuesta, por lo que se realiza estudio electrofisiológico y ablación de TV. Ante la sospecha de miocarditis autoinme, se solicita autoinmunidad, que resulta negativa, por lo que se plantea biopsia cardíaca para confirmar el diagnóstico. Durante el cateterismo, la paciente hace dos episodios de TV que obligan a suspender la prueba y precisa la implantación de un desfibrilador automático implantable con terapia de resincronización (DAI- TRC). Como no se pudo corroborar el diagnóstico de miocarditis autoinmune, se puso tratamiento empírico con tacrolimus con estabilización de la función cardíaca, sin precisar nuevos ingresos hasta el momento.
Dada la fracción de eyección cardíaca y la edad de la paciente se puso en lista de espera para trasplante cardíaco, siendo trasplantada recientemente.