Mujer de 85 años, hipertensa y con antecedentes de úlcera péptica. Había sido internada recientemente por hipocalcemia grave (4.5 mg/dl), hipomagnesemia (0.8 mg/dl) e hipokalemia (2.8 mmol/l) interpretadas como supresión de parathormona secundaria a hipomagnesemia crónica por consumo de tiazidas y omeprazol. Al momento de la internación, refirió astenia y mostró deterioro del sensorio.
Durante la internación evolucionó con alteraciones en algunos de los análisis de laboratorio, persistentes a pesar de la suspensión de ambos fármacos y la adecuada reposición electrolítica. Se realizaron como exámenes complementarios un doppler renal y un perfil hormonal tiroideo y paratiroideo que resultaron normales, llegándose al diagnóstico de síndrome de Gitelman.
El tratamiento al alta, luego de normalizados los valores de laboratorio, incluyó reposición de magnesio y potasio con el agregado de amiloride.
