Varón de 75 años, asmático, que acude a Urgencias por aumento progresivo de edema en párpados y extremidades inferiores desde hace un mes, que relaciona con toma de AINE tras cirugía de poliposis nasosinusal. Asocia dolor abdominal, náuseas, vómitos y alterna episodios de diarrea y estreñimiento. En la exploración física, destaca edema palpebral y pretibial bilateral; y en la analítica en Urgencias, anemia leve microcítica hipocrómica, eosinofilia moderada e hipoproteinemia severa. La Rx. de tórax y la ecografía abdominal fueron normales. Ante estos hallazgos se decide ingreso, completando estudio analítico en el que se objetiva ferropenia y aumento de IgE. Se solicita ecocardiograma, NTproBNP, Ac. autoinmunes, C1q, perfil tiroideo, cortisol, sistemático de orina, serologías, parásitos y test de Hoesch, sin alteraciones que justifiquen el cuadro; descartándose componente de insuficiencia cardíaca, Vasculitis-ANCA, edema familiar angioneurótico, proteinuria, infección parasitaria y porfiria. Valorado por Alergología se descarta alergia a AINE, y en las pruebas de imagen (TC toracoabdominal) no existen datos de patología neoplásica o causas compresivas que justifiquen edemas en EE.II. El paciente permanece estable durante todo el ingreso, pero sin mejoría del cuadro a pesar de tratamiento diurético y suplementos proteicos. Ante la sospecha de patología malabsortiva, se realiza gastroscopia con toma de biopsia, objetivándose infiltrado linfoplasmocitario inflamatorio crónico, con abundante eosinofilia, sobre todo a nivel de la muscularis mucosa, con lo que se confirma el diagnóstico de gastroenteritis eosinofílica y se inicia tratamiento con prednisona 20mg/día, con buena evolución.
La gastroenteritis eosinofílica es una entidad infrecuente caracterizada clínicamente por dolor abdominal, diarrea, desnutrición, cuadros obstructivos, o ascitis. Afecta a niños y adultos, siendo más frecuente en la tercera y cuarta década de la vida. Su sintomatología varía dependiendo de la profundidad de afectación de las láminas del tubo digestivo y el diagnóstico exige la demostración mediante biopsia endoscópica de infiltración eosinofílica; así como exclusión de otras causas: infecciones parasitarias, fármacos, enfermedades sistémicas o síndrome hipereosinofílico. Aunque se están desarrollando nuevas terapias, la base del tratamiento siguen siendo los corticoides, habitualmente con buenos resultados, si bien en más de la mitad de los casos el curso es crónico o recidivante.