Mujer de 23 años, sin antecedentes oftalmológicos familiares ni personales de interés, remitida en diciembre de 2016 a la consulta de retina para una revisión rutinaria y la valoración de miodesopsias de varios años de evolución. Su agudeza visual (AV) era de 20/20 ambos ojos (AO) y no presentaba defectos de refracción en AO. La biomicroscopía del polo anterior resultó ser absolutamente normal y la presión intraocular era de 18 mmHg. La oftalmoscopia de imagen invertida y la biomicroscopía de polo posterior permitieron observar una estructura quística esférica traslúcida, aparentemente unilobulada, de aproximadamente 2-3 diámetros papilares y muy móvil, localizada en el vítreo medio en el ojo derecho (OD). En el fondo de ojo del OI se observó también la presencia de una estructura quística esférica pigmentada y de menor tamaño, localizada en el vítreo anterior y muy móvil. Era una lesión también aparentemente unilobulada, pero con una zona de discontinuidad en su superficie. No se observaron células en el vítreo y el aspecto de la retina era normal en AO. La ecografía modo B confirmó la presencia de estructuras quísticas y móviles en el vítreo de AO, sin zonas de adherencia o tracción retiniana asociada, con un contenido de baja ecogenicidad y en la angiografía fluoresceínica se observó la presencia de un área hipofluorescente bien definida ocasionada por un efecto pantalla de una alteración prerretiniana. La paciente no presentaba antecedentes de traumatismos, enfermedades sistémicas o infecciosas y su analítica era compatible con la normalidad.

Los hallazgos (larga historia clínica, ausencia de inflamación y el aspecto clínico) son compatibles con el diagnóstico de quistes vítreos congénitos (QVC). Debido a la excelente AV y a la ausencia de una sintomatología importante, no se consideró necesario tratamiento.