Varón de 83 años con HTA, DM2, DLP, exfumador. Cuadro de seis meses de evolución de prurito generalizado, continuo a lo largo del día y que impide el descanso nocturno, que solo se alivia con agua fría. No lesiones cutáneas asociadas. Deterioro en los últimos dos meses, con astenia, hiporexia y pérdida de aproximadamente 10 kg. Asocia dolores óseos a nivel de muñeca y hombros. Destaca a la EF pequeña adenopatía inguinal derecha, no dolorosa ni adherida. En analítica, elevación de RFA (PCR 79,75 y VSG 45) y de beta 2-microglobulina (3,5), así como proteinograma con pico monoclonal IgG cadenas ligeras Kappa. Se amplía estudio con serie ósea donde no se aprecian lesiones y TC total body con adenopatía a nivel de cava-porta e inguinales. Exéresis de ganglios inguinales con AP sin signos de malignidad, y BMO con moderada linfocitosis T y moderada plasmocitosis, pero sin signos concluyentes de proceso linfoproliferativo. Presenta durante el seguimiento aparición de lesiones maculares eritematosas, bien definidas y sin descamación, a nivel de tronco y miembros, realizándose biopsia con infiltrado linfoide atípico sospechoso de linfoma T, siendo imposible discernir entre micosis fungoide y síndrome de Sezary. Finalmente, se comprobó expansión clonal de receptor de linfocito T a nivel de piel pero no en sangre periférica, diagnosticándose de linfoma T cutáneo.