Mujer de 46 años sin antecedentes, que acude a urgencias relatando molestias miccionales de 10 días de evolución habiendo recibido dos ciclos de monoterapia con fosfomicina de 1g con escasa mejoría. En los últimos dos días comienza con fiebre de características bacteriémicas y gran quebrantamiento del estado general asociando, además, dolor a nivel de fosa renal derecha motivo por el que consulta. En la exploración inicial: TA 98/55 mmHg, To 37.7oC, puñopercusión derecha dudosamente positiva, resto sin particularidades. Se extrae analítica destacando: GOT 90 U/L, GPT 73 U/L, PCR 226 mg/L, PCT 0.13 ng/ml, siendo el resto de parámetros bioquímicos, hematimétricos y coagulación normal. Ante la sospecha de probable pielonefritis aguda, se solicita sedimento urinario sin mostrar alteraciones y una ecografía de riñón y vía urinaria sin datos que apoyaran el diagnóstico de sospecha.
Se ingresa iniciándose terapia empírica con Ertapenem ante el quebrantamiento de la paciente tras recogida de hemocultivos y urocultivos. Sin mejoría, añadiéndose a los síntomas iniciales dolor intenso en hipocondrio derecho mostrando un Murphy positivo y gran defensa a nivel abdominal. Se solicita TAC de abdomen descartándose patología quirúrgica aunque mostrando los siguientes hallazgos: ̈Hepatomegalia con cierta heterogeneidad del parénquima y edema periporta compatible con perihepatitis pudiendo estar en relación con una posible hepatopatía oculta ̈.
Se solicita estudio serológico incluyendo VIH, sífilis, VHB y VHC, negativas; VHS2 IgM+/ IgG-. Tras recibir dichos resultados, se rehistoria a la paciente afirmando el antecedente de relaciones sexuales de riesgo y emisión de mínimo exudado vaginal asociado a los síntomas iniciales referidos, todo compatible con una probable vulvovaginitis. Se inicia terapia empírica con ceftriaxona y doxiciclina y se investiga la presencia Chlamydia Trachomatis, Neisseria y Trichomonas siendo los resultados negativos. No obstante la paciente mejora fehacientemente tras el inicio de dicha terapia.