Mujer de 47 años sin antecedentes de interés que acude a nuestras consultas por exoftalmos.

Inicialmente la paciente está en tratamiento con Levotiroxina 75 mcg por un posible hipotiroidismo primario, del que no consta informe ni disponemos de autoinmunidad. Tras detectarse en analítica reciente una TSH frenada se le retira la Levotiroxina.
Refiere hinchazón facial desde hace unas 5 semanas, acompañándose de molestias oculares con proptosis y edema palpebral. La proptosis ha ido aumentando. Consultó por molestias oculares, lagrimeo y xeroftalmia, diagnosticándose en varias ocasiones de conjuntivitis alérgica. Señala discreto deterioro de la agudeza visual. Está en tratamiento con antihistamínicos sin mejoría.

En analítica se objetivan anticuerpos anti-TSH elevados por lo que el diagnóstico de sospecha es de orbitopatía de Graves. Tras corticoterapia oral con Prednisona 30 mg al día no se observa mejoría por lo que se inicia corticoterapia intravenosa con Metilprednisolona 500 mg/semana durante 6 semanas.

Tras 3 semanas de corticoterapia refiere que el cuadro va a peor. Ha sido vista por Oftalmología que la cataloga de orbitopatía tiroidea grave con criterios de actividad. Por todo ello derivamos a la paciente a Medicina Interna para valoración de tratamiento con Tocilizumab mediante uso compasivo dada la mala experiencia previa de la que disponemos en nuestro centro con Rituximab. Tras 6 pulsos de Tocilizumab intravenoso (800 mg/4 semanas) la paciente no presenta dolor ni diplopia actualmente y no tiene criterios de actividad, no obstante, se decide mantener el tratamiento 3 pulsos más.

El caso pone de manifiesto la existencia de nuevas opciones terapéuticas eficaces y la necesidad de colaboración entre especialistas para el manejo de esta patología que, aunque infrecuente, sus consecuencias pueden ser deletéreas.