La comunidad indígena en vera se constituye, en principio, como una familia lingüística.
La serranía del vaudeau fue su primer hogar.
Luego se expandió a los departamentos de Rizaralda y Chocó.
En ese tiempo, la comunidad tenía 5.000 indígenas.
Ahora, a causa del desplazamiento y el conflicto armado, su número es mucho menor y se encuentran distribuidos en las principales capitales de Colombia.
En su tierra, su principal base de alimentación era la pesca y la agricultura, practicaban la cestería y las artesanías.
Su cosmología, creencias y religión han sido olvidadas. El conflicto ha dado muerte a su cultura.
La Guerra de Guerrillas, el surgimiento del paramilitarismo y la disputa por la tierra los ha conducido a una pérdida de su identidad.
Hoy veremos la comunidad en vera desplazada en Bogotá.
¿Y cómo ha sido su vida en Bogotá?
Pues en la que en Bogotá estamos siempre, como quien dice, cuando el saludo está bien, está bien. Si uno es pobre, si uno está sin plata, pero vive, vive. Si uno si está enfermo, eso sí puede decir que está mal.
Pero en estos momentos aquí, pero bien, como allá, usted sabe que por allá hay mucho, complica mucho con ese peligro y por eso han venido.
¿Y cómo y cuándo llegan las enfermedades a Bogotá?
Bueno, yo creo que eso es una sucesión de tiempo, no hay un tiempo definido debido a que es un área determinado, hay muchas personas que tienen cuatro años, otros tienen tres meses, cinco, digamos, relativo.
Y todo lo que ellos han venido dialogando con nosotros como institución ha sido la violencia, el conflicto interno, grupos armados que también están en sus comunidades.
¿Y qué condiciones se le ha decidido?
Hay dos condiciones en la cual recibimos a la población. Una que es en condición de desplazamiento reconocido por la acción social, con su carta, con sus declaraciones.
Hay otros que son considerados en la ciudad de Bogotá como población de mayor fragilidad social.
Es decir, sobre condiciones de vulnerabilidad no se le da el estatus de población desplazada.
¿Cuántas personas viven actualmente en el tren?
Altamente en el albergue estamos ciento treinta personas, entre niños, adultos, jóvenes, mujeres, generales.
¿Y cómo sobreviven? ¿Cómo en estas condiciones, cómo los ubican?
Ha sido muy difícil por las familias y la organización con los anulitos dentro de ellos, porque son tan pequeños.
Yo creo que eso también ha sido la organización de la misma gente, la estructura. Todas las cosas tienen su espacio, su manera de ubicarlos.
Y acá pues no llamamos esto un albergue. Hemos llamado una casa indígena donde tenemos todo el espacio ubicado como población indígena.
¿Y desde su perspectiva, cómo se han adaptado este nuevo medio? ¿Qué beneficios de Santaraya también que es ventaja se ve en la comunidad?
Bueno beneficios, yo creo que poder conocer un poco la ciudad nada más, porque el resto han sido desventajas, no han muerto familiares, niños, adultos.
Con todas las enfermedades que hay, pues el descuido total de las organizaciones gubernamentales, del estado, de todo.
Yo creo que han sido todas las desventajas posibles y las ventajas creo que no las hemos visto por ningún lado.
¿Cuánto tiempo lleva aquí en Bogotá?
Llevo cuatro años.
¿Cuántas familias tienen?
Familiales tengo...
Tengo seis.
¿Y hijos?
No, hijos tengo una, y familiares son, digamos, los que están...
¿Y cómo ha sido su vida en Bogotá?
¿Y si ha trabajado en empleo de su familia?
En empleo de su familia por un momento no he conseguido porque no lo hagan a cualquiera persona, entonces es duro.
O sea, no tenemos libreta militar, porque lo único que le piden a una vez es la orilleta y el pasado oficial, si no es uno no consigue nada.
Entonces, ¿qué veis para todo el país?
Sí, entonces, ahorita como estamos viendo aquí en esta fundación, es lo único que estamos...
Cuéntenos un poquito acerca de su historia desde el día que salió de su tierra, hasta que llegó a Bogotá, como fue ese momento,
¿y por qué decidieron marcharse y por qué?
O sea, yo me vine porque hubo, digamos, conflictos armados en la región,
hubo, digamos, llegaron paracos, la guerrilla, después llegaron el ejército.
Cuando llegaron el ejército, entonces hubo conflictos, o sea, digamos, en combates, digamos, de la guerrilla y el ejército.
Si llegaron los paracos, también lo mismo. Entonces, por esas cuestiones, digamos, si uno ponía a trabajar con la guerrilla,
entonces llegaron los paracos, le dices, no, es que ustedes son colaboradores de la guerrilla.
Entonces, le dices, vayas desde aquí, porque si no van, no, tú lo matamos.
Y por esas cuestiones, o sea, nosotros venimos, nos tocó llegar, digamos, de la finca, pero es razón.
¿Ustedes tenían una finca allá donde viví?
O sea, cada familia tiene su finca. Vayan, le dan, o sea, digamos, si yo me caso,
entonces, yo tengo mujer, entonces, a la persona le dan una finca, así.
¿En qué región vivió usted?
En Risaralda.
¿Y el municipio en especial?
Ministerator Risarda, del municipio.
¿Cuándo llegó a Bogotá? ¿A qué lugar de Bogotá llegó hoy que fue lo primero que hizo apenas llegó a esta ciudad, o apenas salió de su tierra?
Yo, cuando vine, vine al barrio favorito, consigo una pieza.
Entonces, ese día, yo consigo un trabajo en Parque Mariposa, en el centro, San Vitorino.
Puse a trabajar, digamos, en las bodegas de donde venden ropas. Yo trabajaba todos los días y con ese pagado la riendo.
¿Cuánto le pagaban ahí?
De diario, valía 6,000 a 7,000. Un diario tenía que estar pagando eso. Si no, no lo pagaban, lo echaban de ahí.
¿Y cuánto ganaron ustedes en San Vitorino?
De mínimo, a uno le pagan por 15,000 pesos al diario.
Yo me llamo Delfina. Delfina Guasorno.
¿Cuánto tiempo llevas aquí en Bogotá?
Pues yo ya también llevo como, ya dos años que tengo aquí de enero. Desplacer desde 2006, yo.
Entonces, ese momento, como uno no sabe, yo me vine de por allá.
Viden de cá en pueblo, en pueblo me vine así, con la familia.
Donde he encontrado una familia buena, pues ahí dormimos en la calle. Otro día, otra vez, andar por ahí.
El momento que cuando no estoy veniendo de por allá, pues unos choferes que son buenos nos traen hasta el terminal de Bogotá.
Y el día que llegué aquí en Bogotá, pues yo, un barrio que se llama San Bernardo,
estuve en la otra familia ahí. Entonces yo entré en varios San Bernardo allá, nos dieron una posa y estuvimos con toda la familia ahí.
¿Tenían fin o cuántos integrantes con su familia? ¿Cuántas personas?
Tengo como 17 familias. Y la otra familia, en este momento, no sabe la otra familia, dónde está.
Como uno, verdad, uno viene como desplazado. Tengo dos familias por a Porris Aralda.
Y la otra familia, pues yo me la trae para cuando salí de allá de mi territorio.
¿Cuántas personas?
Yo tengo este momento, tengo como cuatro, cuatro hijos, y las dos niñas que están por ahí perdían.
Y como la gente dice que nosotros no somos desplazados verdaderamente, por eso llegamos nosotros que para allá no lo podemos ir.
Y por aquí estamos luchando, aquí estamos buscando que lo vea una tierra para nosotros, como nosotros, como campesinas, señores de trabajar por allá.
Y aquí también, si a nosotros nos vamos a una tierra, nos vamos para otro lugar, entonces necesitamos trabajar.
En este caso, ya que no tienen la tierra, obviamente, aquí en Bogotá, ¿qué trabajan?
Pero hay veces cuando nosotros estamos en un barrio San Bernardo, allá hay veces conseguí como yo, trabajo en construcción y cualquiera me entiende.
Y allá hay veces me resulta un día ahí, trabajas dos días y así con eso a mí me pagaban.
Y el día por allá hasta la hora se me pagaban 20 mil pesos, me daba con eso a mí me arriendo, así vivía.
Y yo es decir, pues cuando me vine acá, y aquí no hay nada, porque ahí ves a ella como cuando estaba la jañora, ahí ves rebuscándose, por ahí cuando se defendíamos.
Pero aquí comienciste por la comedia, ¿por qué voy a decir eso?
Yo lo agrae, a veces la comedia sí está bien, pero hace falta siempre la plata.
¿Por qué? Porque al niño, ahí veces lo piden, cuando lo dan seis le piden cualquier cosa,
cuando tenes tu momento como no están pidiendo, no estamos trabajando.
No tenemos, decir, no tenemos nada.
Y hay veces los niños, por ahí de las ocho a las doce, no aguanta.
No hay, ojalá que usted le da una red de feerio y ahí sí está bien, con ese defendíamos.
Por eso hay veces cuando tenemos plata y nos compramos caseros y nos da un millonario, no tenemos nada.
Ya vamos para cuatro meses y no tenemos nada.
Bueno, ¿cómo es la organización de la comunidad en ver aquí en el albergue?
Digamos, cada una de las familias, digamos, familia es persona, para ello familia es el número de personas.
Los matrimonios si es el núcleo o, digamos, la pareja en sí.
Y dentro de las habitaciones hay todo lo que es una familia completa.
Ellos ahí tienen todas sus cosas, no permiten otro grupo, sino es solo su familia.
Entonces, si están ubicados acá, tienen todos sus argumentos dentro de las habitaciones como núcleo familiar.
De doce, diez personas o más, dependiendo del núcleo familiar que ellos tienen.
Acá tenemos varias actividades.
Una que es taller con jóvenes, está distribuido jóvenes, niños y adultos en general.
Los niños están trabajando todo lo que es la parte de formación en conocer los números, conocer las letras.
Hay una persona encargada de eso.
Hay otro que es el taller audiovisuales con la Universidad Javeriana,
que también nos vienen a colaborar las muchachas del área social.
Estamos trabajando todo lo que es el proceso de producción artesanal, como son manillas, cadenas, todo lo que es eso.
Collares de damas y de hombres.
Hay un taller de jóvenes que es de recicleta artística, cómo aprovechar el material reciclaje, cómo utilizarlo,
de qué manera implementarlo en todo nuestro vivir.
Y también está el área de teatro, todo lo que es el teatro, cómo manejar su cuerpo,
expresión oral y corporal, todas esas actividades se desarrollan acá en la fundación.
Nosotros somos el grupo de trabajos estadios creativos, comenzamos con el Trabajo Cultural en San Bernardo en enero.
No sé qué otras entidades hayan trabajado antes con ellos,
pero también en este momento conocimos a Funds Recall, que es la fundación donde ellos hoy en día están recibiendo
una representación y un apoyo muy importante, es la Fundación Sol Radiante Indígenas de Colombia
y también la Fundación Carare, que es otra entidad que está apoyando también en la orden de reorganización
y de bienestar de la comunidad aquí en Bogotá.
Yo creo que lo primero para nosotros como comunidad indígena y de la institución es poder restituir un poco la memoria cultural
y también restituir nuestros derechos humanos como pueblos indígenas.
Pues ya de ahí para allá pues es mirar a que haya una grande ventaja, sino una de ventajas que eso advirtió mucho en nuestra comunidad.
La idea es primero nosotros restituirnos como comunidad en una ciudad tan grande como Bogotá
y luego poder mostrar, digamos, todas las cosas de manera detallada y general a un público.
Yo pienso que el trabajo cultural de la comunidad es muy bueno porque tienen la lengua
y porque tienen las danzas y los cantos y es muy bueno que se tenga el espacio para que estos danzos,
estos cantos se puedan transmitir a los jóvenes, a los niños y niños y jóvenes de la comunidad.
Entonces yo pienso que siempre y cuando se pueda abrir ese espacio para mantener vivos las tradiciones,
vivos los mitos, vivos los cantos, la comunidad perviven, culturalmente hablando.
Y igual también pues hay otras necesidades que hay que solucionar y que son las que se está procurando.
Solucionar ahora, ¿no? Que son las necesidades como, pues, y las necesidades básicas
que tienen de trabajo, de vivienda, de alimentación.
¿Le gustaría volver allá o le gustaría quedarse acá en los mejores condiciones?
De pronto si no hubiera, digamos, conflictos, o sea que hubiera solamente un grupo indígena
que no hubiera, digamos, o sea que no hubiera ningún margen de izquierda, margen de la ley.
Entonces de pronto sí llegaba allá, pero si ahí eso no lo dejan entrar, era uno.
Ahora como estamos desplazados, entonces la guerrilla van a decir, no, es que ellos están trabajando ya con el gobierno.
Si me entienden, entonces uno va allá, si le dicen a uno o de pronto lo pueden matar, era uno.
Sí, porque ahorita dicen, no, porque están ayudando al gobierno, le dicen, porque por el desplazamiento.
¿Qué ayuda a esperan en, digamos, los del gobierno y de las organizaciones, que ahorita los están ayudando?
¿Qué?
¿Qué ayuda a esperan?
Pues, o sea, nosotros queremos que, o sea, que nos den, digamos, de donde ubicarse, o que nos digan, digamos,
de mamar estas casas para que usted digan ahí, y hasta el momento o sea, ya hay gente,
llevan más de cinco años, de esos años, y hasta el momento no hemos recibido, digamos, la ayuda del gobierno.
Si no fuera, digamos, de esta fundación, estaríamos en la calle pidiendo limón, digamos,
porque no hay con qué pagar el arriendo.
¿Y después de tener esas casas, al que se quisieran dedicarse a también buscar un empleo, o por ejemplo,
con la ayuda del gobierno?
Ya, si, digamos, si uno tiene su, o sea, si yo tengo, si a mí me dan mi propia casa, o sea,
digamos, uno sale allá a buscar trabajo para poder comer, ¿no?
Para poder comer, para poder vivir, digamos, eso sería a los hijos, a la familia.
Entonces, para eso, si yo tengo mi propia casa, yo salgo a buscar, digamos, el trabajo.
¿Y a usted, doña, al final le gustaría volver a Rizaralda o...?
Pues yo, como uno viene desplazado de por allá, yo para que me voy otra vez a regresar allá,
con un peligro que hay por allá, y uno si va allá,
hay una gente que dicen que no hay, que va a ir a Rizaralda a vivir a Rizaralda un año,
a ver si no hay gente allá, porque de vez en cuando ellos vienen ahí, se desparecen,
y otra vez vienen ellos ahí, por Rizaralda siempre, si está esa gente.
Es que nosotros era enseñante de trabajar, y por allá tenía animalito.
Yo en este momento, por allá tenía seis cabitos de vacas, tenía un bestio,
y eso en este momento, por tanto, andar, y ese, al ministro de mi hermano,
y le dije que vendan eso más, porque yo no lo voy a hacer, y mi hermano mandaba plata,
y por tanto andan, y ese plata, la mitad se comieron riendo,
y fuera de eso uno comprando cualquier cosita, se va y la ropa es,
y ahora con este ministro ya no tenemos nada.
Por eso uno le siente, siente aburrio, porque uno teniendo propiedad finca,
uno es mismo lo sale, uno ansia de comprar nada.
Uno y por allá nosotros, ¿qué compraron? Sal.
Porque panela tampoco no lo compraban, ahí a veces compraban arroz y papá,
y el resto nosotros, porque a en vez de ir a comprar panela,
nosotros embraban, y nosotros mismos molían en ella,
mata la bestia, mata gente, un tapeche, hacían y molían,
y ahí otros con ellos sacaban el barapo, y cocinaban, lo sacaban en miel,
y con ellos vivíamos, ese era el trabajo de nosotros.
Claro, y ya uno le hace falta por aquí así.
¿Qué ayuda esperando usted en el gobierno de las organizaciones?
Pues yo por nosotros es que el ayuno se esperamos,
como siempre nosotros somos del campo agricultores,
entonces nos necesitamos una tiereta para que nos ayude a trabajar,
así como que trabajamos en la finca.
Es lo más necesario que nos necesitan.
En la casa indígena tenemos el proyecto de cuatro meses aproximadamente,
ya han pasado dos meses, larguitos,
y es mirar toda la condición de empleo, de ubicación,
de retorno para la familia que quieran retornar,
y también la ubicación de la familia en una de las fincas
que estamos gestionando con la Fundación Carare,
y otras organizaciones a nivel internacional.
¿Y que se logran cuestiones de empleo que les puedan volver a su tierra?
¿Más o menos por qué es el balance que han podido hacer por eso?
Pues el balance es poco, todavía no tenemos algo concreto,
debido a que las familias no pueden trasladarse a su territorio
por la violencia, por el conflicto que aún está asotando las comunidades.
¿Ustedes tienen que un cubo limitado a personas,
o si en este caso les llegaran más familias y las familias,
podrían recibirla, o hasta que cada día lo puedan recibir?
No, ya tenemos el cubo totalmente lleno,
tenemos 130 personas y con eso estamos trabajando.
Aunque trabajamos afuera, trabajamos con otra población,
que no vive con nosotros, pero se le da la misma atención en alimentos,
toda la atención que brindamos, excepto la dormida, o el verguer.
Pero ustedes les dan perfecto autonomía en sus decisiones,
o sea, si quieren retornar, si quieren quedarse, ya no tienen nada que ver ahí.
Todos los pueblos indianas tenemos autonomía,
y acá estas fundaciones de autonomía indígena, ellos pueden tomar sus decisiones
y de esa manera nosotros hacemos el plan de trabajo,
es decir, respetamos la decisión de cada pueblo indígena que llega a nuestra fundación.
Entro a la pueblo cada fin y ahí digan cómo llegan hacia el cuerpo.
Ellos sacan su propia estructura, por ejemplo ahorita están sacando su junta directiva,
y dependiendo de la junta directiva que tenía la fundación,
así hacemos el plan de trabajo, y de esa manera se llega a profundizar un poco más.
Pero a usted le gustaría volver allá a Rizaralda?
No, yo no, yo allá le digo muy clarito cómo que estoy yo no,
si yo me voy, si vivo no vivo, si por eso uno es mismo ya como esa situación,
usted cree que usted tiene, y aquí la gente dicen que no,
que vayan por la tierra, como usted no sabe, como yo lo digo a ellos,
y usted vayan a ver y vi bien a ver por ahí un mes, veinte días,
a ver si es de vuelta o vuelve, si no es de pala usted no lo vuelve.
Sí, sí, esa es, por eso nosotros vamos a ver que hay besas,
uno lo usa y usted viene, usted va a que viene sin trabajar de edad, claro, ese es el.
De la tierra que hay en Bénaba, de la tierra que hay en Bénaba,
de la tierra que hay en Bénaba, de la tierra que hay en Bénaba,
de su familia o no.
Está en nuestras manos cambiar este panorama y volver de este problema una solución.
Este es el canal de subtítulos en español de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días.
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