Pero antes me gustaría leer un discurso. Tengo dos opciones, papá. Tengo uno verde,
y otro amarillo. Debes elegir tu papá. Uno verde, otro amarillo, el verde. Reconozco que es el más
interesante. Podríamos decir que es el cuento de la verdad y podría titularse cuando papá se
bañaba. Yo era muy pequeño cuando vinimos a vivir aquí y me atrevo a decir que mi vida cambió por
completo. Teníamos todo el espacio que pudiésemos desear y armábamos todo el barullo que podíamos
en ese espacio. Por ejemplo, la sala donde estamos comiendo ahora era un restaurante. Recuerdo cuántas
veces mi pobre hermana Linda y yo nos dedicábamos a colocar cosas en la comida de algunos clientes
sin que los camareros se dieran cuenta. Luego, ella era capaz de aguantarse la risa cuando ya
estábamos escondidos. Tenía la risa más contagiosa que os podéis imaginar. A los dos segundos
estábamos los dos riéndonos a carcajadas. Y claro, nos descubría, pero nunca nos hacía nada. Era
mucho peor cuando papá se bañaba. Más inquietante. No sé si lo recordaréis, pero mi padre estaba
siempre bañándose. Siempre que le iba a hacer nos cogía a Linda y a mí. Nos llevaba con él a su
despacho. Porque mi padre, antes de bañarse, siempre corría a un cerrojito, cerraba las
cortinas y encendía una lamparita. Y entonces se quitaba la ropa y nos decía que nosotros
hiciéramos lo mismo. Luego nos tumbaba en un sofá de color verde que ya no existe y nos violaba.
Utilizaba sexualmente a sus hijos pequeños. Hace un par de meses cuando mi hermana Linda murió,
comprendí que mi padre era un hombre muy limpio con tanto daño. Así que tenía que compartirlo
con el resto de la familia. Porque mi padre se bañaba en verano, en invierno, por la mañana,
por la tarde, por la noche. Mi padre es un hombre muy pulcro. Y ahora es hora de que lo supieráis.
Porque hoy celebramos el sexto, el exagésimo cumpleaños del rey de la bañera. Imaginaos
tener una vida tan larga como para poder conocer y ver, crecer a sus mientos. Pero no hemos
venido aquí a escuchar mi discurso toda la noche. Hemos venido aquí a celebrar el cumpleaños de mi
padre. Y eso es lo que debemos hacer. Así que gracias por todos estos años y que cumples muchos más.
