Los números de Rajampat impresionan, 1.508 especies de peces catalogadas, 537 de coral,
casi 700 de moluscos y arcifes resistentes a las amenazas y enfermedades que asedian
a otros ecosistemas de coral del planeta.
No hay lugar en el mundo con tal diversidad coralina, un paisaje remoto inalterado por
el hombre, y aunque parezca imposible, la belleza sobre la superficie compite abrazo
partido con la subaquática, a base de hercules islas rocosas vestidas de un manto verde impenetrable
que emergen de un mar turquesa.
Un paraíso sin parangón que recuerda sobre manera acorón en Filipinas o a las islas volcánicas
de Palau.
Con aislamiento y su difícil holografía la han preservado de la presión demográfica.
Los lugareños aún viven de la pesca tradicional y sus costumbres y simbiosis con el ecosistema
perduran.
Pero su enorme potencial turístico está formando amenazantes nubes tormentosas en un
horizonte no muy lejano.
Llegar hasta aquí no es fácil y recorrerlas aún menos.
Se ha convertido en una exclusiva zona de luceo, principalmente en modo vida a bordo,
por lo que encontrar alojamiento barato es difícil.
La mayoría de hoteles son complejos turísticos de lujo cuyos precios superan los 100 euros
por noche.
Aun así sigue habiendo sitio para los viajeros más modestos como nosotros.
Dentro de todas las opciones baratas, optamos por Mangur Kodon, en la paradisiaca isla de
Kri.
Palau Kri está prácticamente deshabitada.
La selva se ha cortado en algunas zonas para asentar alojamientos que van desde lujos complejos
turísticos a 300 euros la noche hasta nuestro modesto hospedaje de 30 pero que posee una
de las pocas playas de la isla.
En estos días entendemos perfectamente a los viajeros que, acudiendo a estas tierras
como homeros turistas, deciden quedarse deporrida.
¿Qué motivos hay para volver?
Los días pasan aquí con una deliciosa cadencia y ritmo, lectura, luceo y baños de sol se
alternan sin orden prefijado.
La vida aquí es sencilla y fácil, al menos visto desde el prisma de un instante.
Para rodear el cabo para encontrar una enorme playa de cierta, con una recife aún más
espectacular a escasos metros de la orilla.
Nunca antes habíamos visto tanta variedad de coral en tan poco espacio.
Coral este trebol, cuerno de alce, de cerebro, de dedo, corgonias, esponjas, barril.
No en vano en Rajampat puede verse el 75% de todas las especies de coral del mundo,
un espectáculo increíble.
Palaukri y por ende todo Rajampat, reúnen las características que se presuponen a
todo para eso, buen tiempo, aislamiento, pristinas aguas, bellos parajes, comida abundante,
somos afortunados de estar aquí.
Pero corríamos el mismo riesgo que Ulysses en la orisea, podríamos sucumbir por siempre
a este canto de sirenas para Visyako y dejarnos caer en brazos del hedonismo.
Pero no fue la diosa cirque la que nos avisó del peligro, sino nuestro calendario de nuestra
conciencia, que nos alectaba del peligro de prolongar en exceso nuestra estancia en Palaukri.
Así que sin mirar atrás nos embarcamos hacia Ulysses, dejando atrás a las limpas de Kri.
El nombre del archipiélago de Rajampat significa cuatro reyes, en honor a las principales cuatro
islas.
Tan grande como Extremadura, el 85% de su territorio es océano, mientras que el resto
son un grupo de islas de coral, aproximadamente 610 de las cuales solo 35 están habitadas
por pueblos indígenas.
El archipiélago no solo está considerado como el mayor parque marino de Indonesia,
sino también el de mayor riqueza de vida marina del mundo.
Rajampat está ubicada en el centro de una gran área conocida como el Triángulo del
Coral, que abarca Indonesia, Malasia, Papua, Nueva Guinea, Filipinas, Islas Salomón y Timor
Oriental y que contiene casi el 30% de los arrecifes del mundo y más de 3.000 especies
de peces.
El agua es cristalina y el clima es como un verano sin fin.
Con estas premisas iniciábamos nuestro día de museo.
Lamentablemente la compañía de buceo no estuvo a la altura, pudiéndoles dachar incluso
de imprudentes.
Acabamos de llegar al resort en el que vamos a bucear, va a ser un día chupi, y hemos
vuelto a ver que un monje, que vergonza, me voy a poner esto, que van a pensar de mí.
Bueno, ahora que no está el divemaster puedo decir que es un inconsciente, que estábamos
hasta preocupados un poco, porque estábamos a 50 ya de depresiones.
Empezaremos bajado a 30 metros, 30, si, a 30.
Le preguntas, ¿cuánto tiempo dice? ¿Cuánto crees? ¿Cómo que cuánto creo yo? Si tú
tienes controlada para saber cuánto tú tienes.
Total, que un poco arriesgado, pero como viene no podemos volver a hablar, luego hablamos
a la espera de la zona de inmersión.
Y sin embargo, al día siguiente volvimos a bucear con ellos, el anzuelo era demasiado
jugoso como para no picar, el mantapoint, algo increíble.
Lo momento de ingresar.
A ver, no es lo mismo que San Juan de Gastelogache, que también es una parte del mundo.
Menos mal que no le dejo en sus manos el guión del vídeo, porque si no...
Pues puedo hacer un guión estupendo.
Sí, si pudieras hacer, si te pusieras a ello.
No tienes idea de mis chistes, son chistes inteligentes.
¿Se supieras dónde estás?
Porque vamos a preguntar.
¿En qué ciudad estás hoy?
En Corón.
En Corón.
Corón, Filipinas.
Las islas muy... chorron, chorron.
¿Qué tú eres? Que es un chorron.
He dicho chorron, he dicho chorron, he dicho chorron.
La han pat.
La han, han pat.
O sea, se escribe la han pat.
Básicamente es raya han pat.
Ya pronunciado.
Es raya han pat.
