Soy Paúl, escritor de la ciudad de Quito, y estoy en un viaje obligado a la selve cotoriana
para pensar qué carrera estudiar en la universidad.
Llegué a una estación científica dentro del Parque Nacional Yasunip, donde me recibió
su director, quien me enseñó junto a Ramón, un Guadolani de la zona, la belleza e importancia
de esta región, la más biodiversa del planeta.
Pablo me ha contado de la existencia de grupos humanos que no tienen contacto con el mundo
exterior y me ha recomendado visitar un museo de sitio en entrada del parque, donde puedo
obtener información.
Soy Miriam, la gente de mi cultura salasaca ha tenido que migrar hacia las islas por
otro problema del medio ambiente que hace que nuestras tierras produzcan menos.
Mi vida en el valle de Guasalata cambió cuando mi prima me invitó a pasar unos días en
Galapagos.
Hoy ha sido uno de los días más importantes de mi vida, que estoy muy orgullosa de mi
hernia aquí en Galapagos y prometo seguirles contando mis experiencias.
Buenos días.
Buenos días.
¿Hemos ido llegando?
Sí, sí, amigo.
Un amigo me recomendó que venga acá al museo porque el otro día estaba investigando
y quería saber más de los pueblos ocultos y eso.
Interesante, ¿no?
El tema es bastante complejo.
Me gustaría citarnos una parte bien adecuada, que es un tema, como te decía, bastante amplio.
Gracias.
Sí, mami.
Nos vamos a la ría del río.
Sí, vamos al río, vamos.
Chévere, gracias.
Mi prima Sandra me presentó a un amigo que se llama Tito, que es un pescador artesanal
y que ahora trata de ganarse la vida con el turismo.
Él mismo construyó un bote que se llama Iacupi, que en quichua significa sobre el agua.
Nos dijo que nos iba a llevar a un sitio muy especial que no tienen acceso a los turistas.
La fe, ahí nos iba a contar el por qué.
Nos vamos a ir a este viaje de pesca vivencial, pero quiero saber el primer lugar si ustedes se amarean.
Pero después de algunos minutos ya empecé a amarear, pero sales afuera y ya te refrescas
un poquito y también se te pasa.
Tito era muy amigable, también muy conversó, súper sébere y me gustó de la manera en
cómo nos trató.
Bueno, para empezar sobre todo a decirte quiénes son ellos, me gustaría contarles un poco
primero la historia.
Washington me cuenta que estos grupos humanos mal llamados, no contactados, son en realidad
pueblos ocultos por voluntad propia en la selva ecuatoriana.
Esta zona siempre fue territorio de culturas, una de las más presentes es la Guaurania.
Al empezar la exploración petrolera en Amazonía ecuatoriana, llegaron también colonos y evangelizadores
que intentaban civilizar al grupo de indígenas que dificultaba su ingreso al área.
Con el despectivo nombre de AUCAS, que significa salvaje.
Los Guauranis han sido siempre un grupo guerrero y los primeros contactos misioneros terminaron
en ataques portales.
En la década del 70, uno de los grupos evangelizadores estadounidenses arrojaba desde helicópteros
y avionetas regalos.
Salen grano, machetes, dijes, ropa e incluso radios, intentando mostrar sus buenas intenciones.
Establecieron contacto con una mujer Guaurania, aprendieron su lenguaje y se logró al fin un contacto pacífico.
Se habría la puerta final a la exploración y explotación petrolera.
Cuando llegamos a la fe, el mar estaba un poco manso, tranquilísimo.
Entonces, de ahí, Tito, nos dijo que íbamos a aprovechar para bucear.
Como también ahí estaba el guía.
Él me ayudó un poco.
Y después tuve que bajar para el mar y ahí me estaba enseñando cómo debía bucear.
Gracias.
Como con ganadas normales, ¿por qué te conocías?
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí.
Me conocí como con ganadas normales teCER
Después de algunos segundos ya comencé a bucear, pero para mi primera vez no creo que fue tan desastroso.
Es super lindo, cristalino, hay muchos peces, a mí se me acercaron, no me tuvieron miedo.
Estos grupos humanos dejan señales, pero sin antes los evangélicos ya, los hubo granis, en cierta manera siempre comillas dicen que le evangelizaron,
y para mí no me parece ser una palabra tan valiosa evangelizar porque ellos estaban evangelizados de su manera,
estaban viviendo de su manera y me parece mucho más rica del estabilimiento.
Entonces, ¿qué se supone que hicieron estos evangélicos con ellos?
El grupo religioso ya no está en la región, pero su intromisión, sumada a los intereses económicos sobre la zona,
transformó la vida de los guaranis a una nueva, extremadamente dependiente del exterior.
Los huaos ahora subsisten aprovechando estos intereses,
viven en casas que las petroleras les proporcionan y de eventuales trabajos que les ofrecen.
Aunque casan, pescan y mantienen muchas costumbres ancestrales, necesitan dinero para sustentar sus necesidades externas.
Dos grupos humanos no sucumbieron a la ola civilizadora,
y decidieron después de los primeros enfrentamientos con el mundo exterior, huir y esconderse en la selva.
Son los Taromenani y los Tagael.
Tito nos esperaba en la orilla de una playa escondida.
En este sitio había iguanas y lobos marinos que compartían un mismo espacio con nosotros.
Entonces empezamos a caminar y llegamos a unas rocas negras.
Ahí encontramos iguanas, lobos marinos, tiqueros de patas azules y cangrejos.
Me parecieron super lindos y también había un lobo marino bebé.
Él estaba jugando mucho con la semilla de manglar.
Los animales no tienen miedo de las personas y cuando nos acercamos no corren, tampoco son agresivos.
Es una experiencia increíble que solo se puede vivir en Galápagos.
Como los intereses económicos sobre la zona, ahora eran también intereses de los indígenas civilizados,
apoyaron sus actividades e incluso cobraban peajes por el paso y protección en el lugar.
De esta manera los madereros ilegales se internaron cada vez más en la selva,
deforestando aceleradamente el sitio e invadiando el territorio de los taromenanis y los tagaeris.
El resultado de sus encuentros ha sido fatal.
Los grupos en aislamiento voluntario, al sentir que usurpan y depredan su territorio,
han atacado los madereros con lanzas causando varias muertes.
Un grupo de indígenas civilizados seguramente motivados por intereses madereros
realizaron en el 2003 una expedición a la aldea en la que vivían los taromenanis.
Al llegar los atacaron.
Alegando venganzas rituales, mataron a 30 personas, en su mayoría mujeres y niños.
Las autoridades apenas intervinieron en el conflicto y los medios de comunicación dieron poca hipergiversidad de información.
Los culpables nunca negaron los hechos y más bien exhibieron su venganza como un trofeo.
Este brutal ataque pudo haber acabado con la existencia de uno de los últimos grupos de humanos en aislamiento voluntario.
Nos cubrimos del sol entre los mangles y ahí Tito nos contó una historia muy interesante.
La Fe es un sitio destinado para el turismo ecológico al que acuden los pescadores artesanales de Galápagos.
Tito, como la mayoría de los habitantes de las islas, es consciente del frágil ecosistema del archipiélago
y trabaja día a día por mantenerlo.
Él siente que un gran problema de lugar está en los intereses económicos de las grandes empresas
que abarcan la mayor parte del manejo de los grupos de turistas
y no permiten que sus pasajeros se provean de los negocios locales.
Tito creen que si los habitantes de las islas no pueden generar ingresos de manera independiente
a estas empresas serán fácilmente tentados a dedicarse a la pesta ilegal que ofrece un buen ingreso.
Tito busca con un grupo de pescadores brindar servicios turísticos
como una alternativa de las actividades depredadoras del medio ambiente.
Actualmente el estado ecuatoriano y varios actores sociales trabajan por corregir los errores del pasado
y se regula firmemente las actividades que protegen el medio ambiente y a los habitantes de la región.
Sin embargo, la historia me abruma.
No puedo entender que algo tan importante haya sido totalmente desconocido para mí.
Quiero creer que hay esperanza, que la vida del Yasuní y sus habitantes continuará
y creo también que de alguna manera puedo aportar.
Al llegar a mi casa, sabía lo que quería hacer con mi vida.
Nunca dejaré el skate, amo lo que hago, pero lo complementaré con estudios y antropología.
Seré un investigador que patina.
Regresé al taller de tablas.
La mía nunca más llevará el nombre de lauca.
Regresé el nombre de quienes son en realidad los guaranis, los humanos del Yasuní.
Ese viaje me ha hecho comprender la importancia de cuidar el medio ambiente
y que para ello debemos informarnos, educarnos y actuar.
