Oye, no vayas a pensar que soy una loca ni nada, pero te estaba mirando y bueno si quieres
quedar conmigo algún día.
¿Tá loca?
Así no se hace.
¿O qué? ¿Crees que puedes estarle hablando a toda la gente en el tren o te mando tu amiga
para volarse de mí?
No me hagas un igual.
No parlaba de casar, maboch, no me os volia a prender una cerveza a un paisalas nos habis.
Que pendejo.
¿Tú corras la boca?
Aparte de los exámenes.
Va, alba, mira, aquí tienes la sopita, la ensalada, escuche el plato que tú quieras,
pero te ves que comerá una cosa, o si no vas a caer en cero, hay alguna otra cosa para
comer.
Claro que cosa.
La nevera está llena.
¿Cómo no?
Que no, que no quiero comer nada.
Oh, simplemente no tengo más hambre.
Pero lo estábamos pasando bien, ¿no?
Eso creía yo, que nos lo pasábamos bien, pero ya veo el rollo que vas.
Espero de verdad que consigas poner la celosa.
Estás tonto, no pienso brindar.
Vas a dejar el trabajo y tenemos muchísimos gastos.
Mi cumpleaños va a ser una mierda, ya lo veo.
No volverás calido en Guilama al director de la Sony y se me ha enganchado el ritmo.
Hola.
Hola.
Tus ganas me han dicho que tienes sobre un sitio en la tienda.
¿Te molestaría si me quedara en tu tienda?
¿Cómo ser tu amiga si cierro los ojos y solo te veo a ti?
Ser una sirena es que sería perfecto.
Bueno, mi familia estaría encantada.
Teníamos un negocio de familia de la sirena.
Nos llevaríamos con el capitán Pescanova.
Y no sé, bueno, en la foto de la boda con mi marido,
en vez de salir así, saldríamos así.
Gracias.
