We have solidarity with the Bolivarian Revolution in a context of escalating U.S.-backed violence,
economic aggression and corporate media manipulation. La Via Campesina fully supports the Venezuela
Pupil and Pigeons movement in their struggle against U.S. intervention and corporate media-backed
opposition violence. We stand with the country's popular social movement in their defence of
the Bolivarian Revolution. I invite Carina to speak on this.
A medida que pasan los días, la situación de conflictos en Venezuela se agudiza. Su
dinámica y propensiones parecieran apuntar a una situación de crisis prolongada, cuyo
desenlace es muy difícil de anticipar, pese a la matriz que se ha establecido desde la
industria mediática que muestra hacia afuera una premiante caída del gobierno chavista.
Cuestión que no es para nada cierta, aunque sin duda alguna están en marcha un plan para
derrocar la revolución que cada día se torna mucho más violento, no dejan de ser pocos
pequeños, llenos de odio y fascismo. Y luego de dos meses de intentos, sin los resultados
esperados, la derecha aún no cuenta con la fuerza material suficiente para en el campo
físico poder derrotar al gobierno y al pueblo bolivariano. Hasta la fecha hemos visto el
despliegue de las diferentes armas golpistas, comunicacional, psicológica, internacional,
económica, institucional y violenta. Han ensayado y avanzado en cada una de esas como
parte de una guerra de cuarta generación que es la combinación de todas las formas
de guerra. Su mayor avance ha residido en la dimensión simbólica, el ámbito de los sentidos.
Su debilidad central sigue siendo la misma que al inicio. La falta de apoyo popular en
las calles, la fuerza en el terreno. Es precisamente este elemento el que nos lleva
a determinar que esto pudiera significar una escalada de agresión externa en la medida
que las fuerzas reaccionarias internas no puedan cumplir este objetivo.
Ante este escenario que pretende derrumbar y arrancar de raíz la gran oleada de procesos
emancipatorios de América Latina que abrieron las puertas del siglo XXI, los movimientos
populares de base comprometidos con la defensa de la revolución bolivariana y chavista
denunciamos ante el mundo, que este no es un conflicto que se genera desde la derecha
venezolana, quienes dirigen el plan, el departamento de Estado norteamericano, el comando sur,
la derecha económica y política venezolana. En ese orden las disposiciones y la estrategia
vienen dadas desde afuera. Trabajan sobre cada uno de los frentes donde hoy más intentan
golpear es sobre la institucional, apostando a que sucedan quiebres en ese ámbito para
debilitar al bloque chavista y avanzar en su línea de constitución de nuevas instituciones
para agudizar la crisis, que criminalmente someten a nuestro pueblo para desestabilizar
lo, utilizando y combinando varias formas de presión. Una de ellas es influir sobre
la economía para alzar los precios, desabastecer y atacar puntos de abastecimiento y transporte
de alimentos, para de esta manera profundizar el escenario de dificultades económicas
de la gente humilde para empujarla a saquear. Otra ha sido la de despegar en las calles
sus grupos de choque, para de esta manera poder asediar ciudades enteras durante varios días,
dejando tras su paso, muertes, destrozos, saqueos, incendios, terror, imágenes que golpean muy
fuertemente la psicología social. Vienen manipulando e inoculando odio desmedido en
su vanguardia, siendo principalmente las y los jóvenes de clase media alta. Si bien
en su capacidad de movilización no es masiva, han logrado una base social de vanguardia
que se moviliza y que aporta las imágenes que requieren para legitimar sus planes.
Su supuesta lucha pacífica democrática y constitucional. Si bien es cierto que la dirección
del movimiento opositor en este momento está en manos de los sectores más fascistas del
mismo organizados en los partidos, Voluntar Popular y Primero Justicia, estos mantienen
una relación tensa de disputa y alianza, pero no existen dos oposiciones, una extremista
y una moderada como quieren hacer creer. Es una misma línea que opera para un mismo fin,
eliminar cualquier vestigio de chavismo en Venezuela.
El gran objetivo de la fase actual de las acciones de la derecha no es detener la constituyente.
Este argumento es más bien un ingrediente precursor para las acciones sediciosas para
lograr la agudización del malestar y odio que la propaganda enemiga logró en sus bases
sociales bajo el argumento de que la constituyente es para consolidar un mal ejemplo, el estado
comunista. La realidad de la guerra planteada por la derecha se explica por la decisión
norteamericana y el carácter de clase del conflicto. Buscan recuperar el control político
y matar un proyecto histórico que es la revolución bolivariana, que nosotros y nosotras
desde el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, nuestra corriente revolucionaria
Bolívar y Zamora, junto a muchos otros movimientos y pueblo, hemos decidido construir y defender.
Este es el escenario que se nos impone. Ante las difíciles condiciones se hacen prescindible
varias cosas. Una de ellas es mantener la unidad del chavismo. Otra es defender la revolución
no solamente del Estado, sino también desde el protagonismo popular, con la gente involucrada
en la protección organizada de las instituciones, los territorios, los hospitales, centros
de alimentos, que los movimientos sociales y populares del mundo manifiesten su solidaridad
con la defensa de nuestra revolución denunciando lo que ocurre en Venezuela. El momento nos
exige defender con audacia las conquistas que tanto ha costado al pueblo venezolano. Como
organización popular desde las bases, estamos conformando las brigadas de defensa popular
Hugo Chavez, en su mayoría integradas por campesinos y campesinas, no como una fuerza
de choque, sino como un pueblo organizado en la legítima defensa de sus territorios,
de sus comunas y de todo lo que como pueblo organizado hemos construido en años y años
de lucha. Igualmente, queremos señalar que en los últimos meses la lucha campesina
por el rescate de las tierras ociosas y pertenecientes a fascistas que financian la violencia
están siendo recuperadas por la lucha campesina organizada. Cierto estamos que esta guerra
no da tregua. El enemigo imperial arremeto. Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia y otros
tantos pueblos liberan intensas luchas contra neoliberalismo. Nos solidarizamos con ustedes
pueblos hermanos, a ustedes compañeros hermanos y hermanas de lucha le decimos fuerza. No
desmayemos. América Latina ha despertado y en unidad jamás nos obligarán. Hemos perdido
batallas, pero la victoria estratégica la tenemos. Estamos en tiempos decisivos. La
derecha por órdenes del estamento norteamericano hará todo lo posible por intentar su asalto
final. La revolución tiene fuerzas para resistir y seguir avanzando. Es necesario todas esas
fuerzas y en particular la del protagonismo de la gente de Venezuela, Latinoamérica y
el mundo. Pese a la amenaza neoliberal, la revolución bolivariana sigue firme y en lucha.
Julio de 2017, País Vasco. Gracias compañeros.
Pero aunque le duela, no te quiere despedir.
Aprendimos la saber eterno.
