¡Vamos a ver!
Cuando descubrí que el son tenía tal estructura y que venía de tal historia,
vi también las posibilidades del son.
Cuando analicé la décima, el verso, cuando analicé a mi abuelo,
yo entendí muchos secretos del son, a rocho y del fandango.
Y con todo lo que yo sentía, esas posibilidades empecé a componer.
Yo lo puedo decir en mi experiencia por una necesidad de decir las cosas a mi manera,
de ponerle un matiz, de ritmo y de música,
de acuerdo a lo que he aprendido, pero también como soy.
Yo al son a rocho le vi su lado, su lado indígena, su lado ibérico que tiene el son a rocho,
pero para mí es muy fuerte el lado afro del son.
Aparte de saber que mi abuelo fue un negro y que vivía en Nopalapa,
y que en Nopalapa llegaron los negros de Angola,
entonces mi tendencia siempre fue hacia lo afro, así como curo que soy.
Entonces a mí me gusta lo oscuro.
El monte piensa su verdor de olvido, el monte siente que algo le hace falta, el monte siente su verdor vací.
El ritmo así, la polirrítmica, me gusta la polirrítmica del son, le pongo atención, le hago caso.
Que dentro de una estructura como que no tiene gobierno, me gusta ese espíritu.
Ninguna fusión que se haya hecho ha impactado al interior de la cultura,
se ha quedado fuera de la cultura.
El filtro es especial y casi es agrado, porque representa el espíritu de una comunidad o el espíritu de la tierra,
porque no hay que olvidar que son significa sonido y es el sonido de la tierra.
Aquí había un señor que era dinero más antes, yo todavía estaba el chamacón.
Y llegaba yo ayer el sonero, pero cuando se emborrachaba, me decía a mi tío,
quítale la guitarra, no la vayas a romper, anda bien borracho.
Ya estaba ahí, pero un chamaco, me ponía yo con el dedo.
Pero como que le llevaba yo el ritmo a la música.
Y me hacía señal, arrímate, dice, acá donde estamos tocando.
Así se oye bien, escuchando nada más.
Empecé a abrir los ojos, yo ya la música, ya la conocí aquí en mi pueblo.
Ya la música, ya estaba de muy antes.
No sé cómo vendría o cómo llegó, quién comenzó, ahí sí, no sé, pero ya la música, ya estaba aquí.
Entonces, como quien dice, yo era nací y me crié entre la música.
Yo entendí que el son se crea y se recrea, se crea y se recrea.
Que el son se genera a sí mismo, ¿no?
A través del suportador, a través de la tierra que le dicen los araneros,
canta de la lluvia, cántale al amor, cántale a los sueños, cántale a la milpa, cántale al maíz.
También hemos invitado a viejos a que vengan a cantar con nosotros,
donde él cantó muchas veces con el grupo Chuchumbe y ahora con Afrojarocho.
Don Isidro Nieves toca con Afrojarocho, para mí es importante que esté un viejo con nosotros.
Debe ser como un árbol que se levanta, pero con todos sus raíces y que no se despegan,
y que no se despega del suelo, de su lenguaje, que le dio vida,
su historia de su memoria que le dio vida.
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