Bueno, lo que estamos afrontando, los problemas medioambientales y sociales que estamos afrontando
en 2012 en realidad son procesos sinérgicos de una crisis sistémica. Ahora mismo lo
que estamos viviendo precisamente es una crisis global que tiene diferentes raíces. Una
de ellas está basada precisamente en una de las falacias de las grandes máximas que
hemos venido sufriendo y que ponía en marcha desde la filosofía de la vieja economía
Adam Smith y Toqueville hasta ahora mismo con todo el movimiento neoliberal y neocón,
que es la posibilidad de un crecimiento infinito en un espacio finito. Lo cierto es que la
Tierra es un sistema prácticamente cerrado y que hemos estado viviendo sobre una falacia basada
en la desmaterialización, pensando que invuidos en una crítica de hiperconsumismo en nuestros
consumos podían mantenerse de manera eterna y que generación tras generación esos consumos
iban a seguir produciendo en un desarrollo en clave de aumento. Bueno, lo cierto es que esto no es
así. Lo cierto es que los recursos son escasos, son preciosos y están localizados en zonas muy
concretas y de ahí surge precisamente el miedo de uno de los lugares más velicosos y de mayor
control de esos recursos geostratégicos, que es Occidente. ¿Acaso me gustaría hacer una reseña
así fuera somera sobre, por ejemplo, el documento de Seguridad Nacional de Estados Unidos que parte
básicamente de todo el proceso de los años 70 o 80 y en el que básicamente lo que se decía es que
Estados Unidos debería salvaguardar sus intereses en cualquier lugar del planeta para seguir manteniendo
su estilo de vida. Es decir, que de esta manera Estados Unidos consideraba que el resto del planeta
era un lugar para una nueva colonización porque lo que era prioritario era mantener ese tipo de vida,
esa forma de vida que es una vida, como antes he dicho, basada en el hiperconsumismo constante.
En este momento, en qué momento nos encontramos? Pues en un claro momento de encrucijada,
donde por un lado lo que tenemos es una situación de colapso. Esa situación de colapso en el ámbito
medioambiental está teniendo una derivación profundamente humana, una derivación que está
creando que precisamente haya un contexto donde cada vez más miles de personas, más millones de
personas en el mundo tengan que emigrar de sus zonas de nacimiento hacia otras. Es decir,
se está creando todo un contexto de colapso, de cambio y de entropía ambiental que está teniendo
una derivada social. Esa derivada social pasa porque estamos aumentando los niveles de desigualdad,
los niveles de empobrecimiento, los niveles de movilidad por parte de la gente que a su vez
generan nuevos desajustes en el resto del planeta. Frente a eso, la verdad es que tenemos motivos
para la esperanza, como decía Hensvlog, en su formidable principio de esperanza. Si somos
capaces de soñar un mundo mejor, es que somos capaces de crear un mundo mejor y yo sigo manteniendo
eso. Ahora bien, para que eso se produzca inevitablemente y de manera también inestricable, tiene que
haber una modulación diferente de la gestión del poder. Tenemos que generar un espacio de mayor
democracia, tenemos que generar un espacio y un espíritu de mayor gestión del poder,
de un poder que sea mucho más social, que sea mucho más popular. Dicho de otra manera,
la política y la gestión de los recursos es demasiado importante como para dejarlas solo en
manos de los políticos. La entropía es la generación de un contexto donde los niveles
de incertidumbre se basan en altos niveles de riesgo donde la resolución cada vez es más
difícilmente positiva. Dicho de otra manera, lo que está en cuestión con el maltrato
que estamos generando en el planeta no es la vida que nos sobrevivirá, lo que está
en cuestión es nuestro espacio en esa vida. Los niveles de entropía cada vez son mayores
y por tanto esos niveles de desequilibrio pondrán en peligro nuestra propia pervivencia.
De hecho, importantes zonas del planeta ya está ocurriendo. Cada vez los niveles ecosistémicos
de servicios que nos ofrecen la naturaleza están más limitados, son más escasos, los
sumideros naturales están más agotados y por tanto se genera un marco de entropía
mayor donde el propio ser humano cada vez es más excluido.
Los autores denominan el ecofastismo como aquella capacidad que están teniendo las grandes
potencias y dentro de las grandes potencias lo que quiero es definir precisamente una
sinergia producida por el poder político establecido y por las grandes multinacionales,
es decir por el poder económico, las grandes potencias se ven en la obligación para seguir
manteniendo su forma de vida de controlar cada vez más y de una manera más virulenta
los recursos naturales en cualquier lugar del planeta.
Dicho de otra manera, una de las cosas que ha demostrado Occidente es que tiene una gran
capacidad para generar una filosofía, la globalización a través de la cual hace y
crea los canales y la sinapsis para que toda la riqueza del resto del planeta maneja hacia
Occidente y que por tanto lo que Occidente pueda exportar sea mayores niveles de pobreza
en ese mundo que está depauperando porque está absorbiendo.
Occidente se comporta como un jonkin consciente que necesita la riqueza del resto del planeta
para seguir manteniendo no un sueño sino una alucinación que resulta una pesadilla
para el resto del planeta.
El espíritu colectivo significa a una forma de razonamiento y una inteligencia basado
en el nos y no en el ego.
Dicho de otra manera, estamos en un momento en el que es necesario equipos, gente, movimientos
sociales, investigaciones colectivas, miradas colectivas más que un momento de liderazgos
individuales ¿no?
¿Cómo logramos eso?
Yo creo que a través de procesos de ahora mismo de hiperresponsabilidad, es decir, es
el momento en el que yo creo que debemos de comenzar a pensar que solamente podemos crear
un proceso de felicidad genuinamente ética a través del intento de transformar un mundo
que nos han robado ¿no?
Por ejemplo, hablando hace unos días con un amigo me decía, hace unos años el concepto
de futuro existía, es decir, pensábamos que íbamos a seguir evolucionando ¿no?
Ese concepto de futuro con la actual crisis nos ha volatilizado, es un concepto que no
existe ¿no?
Es decir, existe el concepto de precariedad, existe el concepto de deslocalización, existe
el concepto de competitividad, pero sin embargo no existe un concepto colectivo de futuro ¿no?
El concepto colectivo de futuro, es decir, de futuro colectivo para todos y para todas,
es el que tenemos que crear y el que tenemos que inventar y se está produciendo y se está
produciendo de manera como diría un filósofo, ahora mismo no me viene a la cabeza, se está
produciendo a través de un proceso de biopoder, es decir, se están generando ahora mismo
muchos nodos muy descentralizados, hay mucha gente sencilla haciendo cosas hermosas y complicadas
porque son cosas absolutamente abiertas y en red ¿no?
Y eso es una de las cosas que a mí precisamente hace que piense que ese principio de esperanza
que citaba antes no sea fruto de la ingenuidad, sino fruto de la constatación de que hay
movimientos, de que hay gente, de que hay más gente que nunca haciendo cosas hermosas,
no solamente para ella, para esa persona, sino para el resto del planeta ¿no?
Vale, va a haber de crecimiento sí o sí, en un planeta finito, si seguimos mantiendo
los niveles de consumo que mantenemos ahora, evidentemente los recursos son escasos y cada
vez son menores, estamos a punto si no no hemos pasado ya el pico del petróleo ¿no?
De pasar ese pico, de rebasar ese pico del petróleo ¿no?
Hay dos formas de encarar ese de crecimiento ¿no?
Uno es, a través de los ecofascismos, es decir, lo que está proponiendo Occidente,
un Occidente cada vez más concentrado, cada vez más hermético, dependiente de los recursos
naturales del resto del planeta para seguir viviendo en una cultura de la opulencia,
u otra forma, que es la forma de un decrecimiento sostenido, un decrecimiento que de la posibilidad
de romper esos vínculos de saqueo de Occidente al resto del planeta, precisamente para que
otros lugares del planeta se desarrollen de manera más equilibrada, y es un buen momento
para repensar nuestro contrato con el entorno y nuestro contrato con nosotros y con nosotros
mismas.
Fijaros que yo lo que sostengo es precisamente que la misma dinámica que hace que los seres
humanos estén destruyendo a través de una hiper explotación el planeta, esa misma dinámica
es la que están aplicando algunos seres humanos sobre el resto del planeta ¿no?
Yo creo que hay que romper esa inercia para crear una dinámica ¿no?
Y la dinámica precisamente es una dinámica de crecimiento, es decir, de racionalizar nuestros
consumos, de desmaterializar nuestra vida en el sentido de que tenemos que volver a poner
el acento a subrayar otros satisfactores humanos que sean realmente diferentes ¿no?
Es decir, que pasan precisamente por volver a procesos de colectividad, a procesos de
recuperación, a procesos de placer colectivo, etcétera ¿no?
Bueno, yo creo que tenemos que asumir en primer lugar que es necesario crear una utopía quimérica
imperfecta que tenemos que ir creando poco a poco ¿vale?
Y que no va a estar, y que además va a ser una utopía inacabada ¿no?
Es decir, en este planeta o cabemos todos o no cabe nadie ¿no?
Y tenemos que generar los modos, yo sí que creo en la inteligencia humana, para vivir
más y para vivir mejor con menos ¿vale?
A partir de ahí yo creo que hay dos pasos importantes ¿no?
Uno es el paso de la protesta, de la lucha, del dinamismo en la calle, los políticos
y las multinacionales no nos van a regalar absolutamente nada, vamos a tener que arañar
cada palabra de diálogo y eso solamente se puede hacer a través de nuestra presencia
en las calles, es inevitable, es inexorable y no solamente eso, sino que además eso
genera una dinámica de solidaridad, una dinámica de inestabilidad positiva, es decir, tenemos
que demostrarle a los poderes que somos capaces de generar en este proceso de inestabilidad
una salida positiva y que este proceso, esta situación no va a ser estable en tanto y
en cuanto cada vez hay más personas que se están muriendo de hambre en el mundo, cada
vez hay más zonas del planeta que están siendo destruidas ¿no?
Pero además de eso, lo que tenemos que hacer ahora mismo, en el mismo tiempo de manera paralela
es generar procesos de esperanza viable, es decir, tenemos que darle viabilidad a nuestra
causa y tenemos posibilidades y no solamente posibilidades, tenemos hechos concretos que
nos demuestran que somos capaces de gestionar nuestra vida de manera sostenible teniendo
en cuenta dos vectores, el vector de la sostenibilidad y el vector de la justicia social y de la
ecuanimidad ¿no? Bien, eso se está produciendo. Puedo poner ejemplos ¿no? Ejemplos que tienen
que ver con la soberanía energética, es el caso de, por ejemplo, eco, es el caso de
su energía, pero proyectos que tienen que ver también con la gestión de la soberanía
alimentaria ¿no? En España en los años 80, cuando empezábamos a soñar con la posibilidad
de crear una red de productores, de productos ecológicos y de consumidores que estuvieran
relacionados de manera directa, pensábamos que era eso, un sueño y realmente no teníamos
en ese momento muchas más expectativas de que eso pudiera germinar y fructificar ¿no?
Bien, hoy en día lo cierto es que se ha generado una gran red de economía sostenida, sostenible,
no especulativa que satisface necesidades y que reparte riqueza ¿no? Bien, para mí
esos son los dos caminos, el camino de la lucha y el camino de la creación, el camino
de decir es necesario acabar, es necesario romper, es necesario enterrar este sistema,
es necesario bailar sobre la tumba de ese sistema, al mismo tiempo que estamos creando
otra cosa nueva, otra cosa diferente ¿no? Una película colectiva donde todos somos coprotagonistas.
Las grandes empresas eléctricas españolas, una parte importante, ya diversificaron su
inversión metiéndose en las renovables, pero se metieron en las renovables siguiendo
con el mismo modelo economicista, capitalista de egoísmo absoluto que habían desarrollado
con el resto de energías fósiles ¿no? o con la nuclear. La única forma de garantizar
que el poder va a ser un poder democratizable es que los ciudadanos y las ciudadanas no
se empoderemos de ese poder. En el caso de la energía es curioso porque, fijaros, la
energía es un elemento que es transversal al resto de nuestra sociedad. Si esa energía
podemos producirla, cada ciudadano se puede convertir además en consumidor, en productor,
lo que estamos haciendo es atomizar un poder que ahora mismo está concentrado, ganándonos
la soberanía de nuestro destino energético, ganándonos esa soberanía energética ¿no?
Bien, este, este, esta es una de las luchas modulares que van, de las luchas medulares
que van a generar o no, si la ganamos generará posibilidades de futuro diferentes a las
que tenemos ahora. Bueno, vamos a ver, lo que está ocurriendo
ahora mismo es que lo que estamos es anegando los sumideros naturales ¿no? o sea, hay una
parte importante de capacidad homeostática del planeta ¿no? la homeostasis es la capacidad
que tiene el planeta de reequilibrar esos desequilibrios ¿no? Bien, nosotros estamos
anegando, estamos superando la capacidad de absorción de esos problemas por parte del
planeta y de esa regeneración natural ¿no? El caso de, por ejemplo, los océanos es,
es un caso palpable, el caso del cambio climático también ¿no? La mejor forma de renovar los
sumideros planetarios es abandonar de una vez por todas la cultura del consumismo, es decir,
no voy a subrayar ahora una, una alternativa concreta a los residuos, lo que puedo decir
es que ahora mismo la mejor forma de terminar con los residuos es abandonar una cultura
de la ostentación del consumismo en el que además lo que se está generando es un desplazamiento
de las identidades soberanas, de las identidades nacionales a las identidades basadas en el
consumismo ¿no? En las marcas, en las grandes multinacionales, etcétera ¿no? Para mí esa
es la gran alternativa ¿no? Y además es una alternativa que más tarde o más temprano
va a llegar, repito, precisamente toda la idea del consumismo se basa en una mentira
¿no? Que es la capacidad que puede tener el ser humano de consumir infinitamente en
un planeta que es finito ¿no? Bueno, quiero recordar que no solamente es con el movimiento
ecologista sino que son con todos los movimientos de disidencia y alter globalizadores ¿no?
Pero si me apetece traer a colación precisamente una declaración de hace algunos años de
Adnar en la presentación del libro por un mundo azul entre paréntesis no verde ¿no?
Que era donde básicamente lo que venía a decir, andar no recuerdo bien las frases pero
el sentido era este, los ecologistas son los nuevos socialistas comunistas o anarquistas
a abatir ¿vale? Es decir, lo cierto es que sí que estamos generando referencia de poder
social suficientemente potente como para que se nos tenga como referencia de maldad ¿no?
De nuevo objeto a abatir ¿no? Bueno, con los movimientos de disidencia ha habido una
pendulación a propósito de los modos de estigmatización ¿no? Por un lado lo que nos
decían era y por lo que nos acusan es porque estamos fuera del sistema porque somos marginales
y por otro lado al mismo tiempo nos acusan por nuestras contradicciones precisamente
por las similitudes que tenemos con la gente que habita normalmente el mundo, el planeta
y el propio sistema ¿no? Lo cierto es que somos gente sencilla que estamos asumiendo
la responsabilidad de algo complejo que es dar una respuesta positiva a una situación
de colapso que no hemos creado porque aunque tenemos responsabilidad como ciudadanos esa
responsabilidad es asimétrica en relación a la capacidad de tomar decisiones que han
tenido los gobiernos y las multinacionales ¿no? ¿Cómo podemos modificar esta situación?
Bueno, pues yo siempre digo dos cosas ¿no? Una, hay que venir llorados de casa, la tristeza
es algo que genera inmovilidad y que contagia dolor y contagia miedo y por otro lado una
máxima que siempre digo ¿no? Que es que precisamente cuando la depresión es un mandato oficial
como es el que estamos viviendo y soportando en este momento la alegría es un modo de
desobediencia civil ¿no? Y por eso creo que precisamente las alternativas sociales son
alternativas que tienen que ver con eso que decía la hermosísima pensadora y activista
anarquista Emma Goldman ¿no? O en esta revolución, en la siguiente revolución se baila o no
será mi revolución ¿no?
