Me gustan las ventanas porque todo se mira a través de ellas, el tiempo va al ritmo de cómo lo marca mi imaginación, nada más existe, tan solo lo que observo y lo que sueño.
Recuerdo cuando era pequeña el llegar del colegio, me sentaba en el estudio con mi mamá, ella leyendo y lloviendo a través de la ventana el atardecer, que inundaba de naranja el aire,
y al fondo, perdido entre ese cielo de melancolía, el volcán.
En las notas de mis canciones hay en ellas cariño tanto, hay en ellas cariño tanto que renacen mis ilusiones.
Nariñel se soy y del valle de Atriz, y al cantarle a mi tierra, yo me siento feliz.
En mi tierra la de agua londo y la del galerás, en mi tierra la de agua londo y la del galerás, la niapangas y los trigales, a lo largo de sus praderas, a lo largo de sus praderas van alegres estos cantares.
Señoras y señores, muy buenas noches, siendo las 8 de la noche de hoy 18 de julio de 1995, vamos a hacer una entrevista a una de las actrices,
una de las cantantes más prestigiosas del momento, se trata de ley de Carola Palacios, quien acaba de realizar una gira por Europa y los países americanos.
Cuéntenos acerca de sus últimas experiencias vividas en Europa.
Yo he hecho muchos éxitos, mi vida en Europa ha sido buena, me he ganado plata, estoy feliz, yo quisiera quedarme ahí pero no puedo, tengo que ir a cantar canciones infantiles a otros partes para que los niños sean más felices.
Tengo entendido igualmente de que usted tiene un hermano cuyo nombre es Danilo y a la vez de que es uno de los más grandes cantantes del momento.
Cuéntenos una cosita, ¿ustedes inició al mismo tiempo que él o él ha obtenido más triunfos o qué hayas respecto a lo realizado Giras Juntos?
No, pues los dos hemos viajado juntos, hemos hecho conciertos juntos, hemos estado juntos.
Bueno, y sobre la voz de Danilo, ¿qué opina, le parece maravillosa como ha sido aceptado por el público?
Sí, a él sí lo aplauden artísimo, lo quieren, dice, usted canta lindo, ¿por qué no me enseña a cantar? Dicen, sí lo quieren artuel.
Esta fue la maravillosa actuación de la gran intervista Lady Carola Palacio.
¿Cómo se sueña? Porque llamar al sueño de esta manera y no como una experiencia más, yo podría decir que me siento más viva cuando sueño que cuando vivo.
Cuando yo era pequeño, un hombre me enseñó a soñar, aunque dicen que tan solo es una leyenda, yo puedo asegurar como muchos otros haberlo visto.
Entre ellos, mi abuela, que todas las noches me contaba la leyenda del techo, un serparido por el volcán Galeras.
Sea una leyenda, una verdad, como cada historia se parte de la memoria de un pueblo y dibuja las costumbres de éste.
Gracias a los abuelos y abuelas por regalarnos esta tradición.
Cuenta la leyenda que un día cuando tardecía, el orcuniner opcionó. Mandando estas tierras a un ser en el cuerpo de un viejo campesino.
Los vientos sureños habían conspirado para traerlos desde las cenizas con una misión muy precisa.
Apasiguar los corazones atormentados a través de la melodía de su charango y aliviar el alma de las personas que vivieran en las paldas del volcán.
Hasta los 90 se la vio por acá, el pasto. Yo era muy joven aquí los días porque ya tocaba yo charango.
Ya había un vínculo con él y lo había visto por ahí.
Pero sí le puedo comentar es que a veces cuando algunos charanguistas tocamos aparece la silueta del pueblo ahí.
El tello era el espíritu de los vientos del sur, era como sacado de la fértil tierra.
Como sentir que la mamá de uno le estuviera llamando.
Como sentir que el corazón de nosotros la tiera el mismo ritmo de su música y esta música la marcara la propia fuerza de la naturaleza.
Así que el viejo andaba de una montaña a otra, bajaba el valle, subía entre ríos, chorreras, pueblos y calles de pasto.
Mi abuela decía que reunía la gente en las plazas de los pueblos para escuchar su música y así se unieron más a su tierra.
Se pegó un machetazo en el pie, oiga, colgado, no sé si fue este dedo de este pie o fue el otro, colgado el dedo y lo que hacía era que se quede equipado de no desangrarse el dedito ahí.
Y me acuerdo tanto que dijo, coja amigo, esta es la hierba sana, sana lo todo, llamaba, es una hierbita que no se me ha perdido de la imaginación, la tengo presente.
Me hizo jugar la boca y ahora sí muerda unos cobolos de esa hierba y mi sumor de ríos y más que más que eso se hizo una pomadita.
Dijo así, echémele en el corte, amarré, no duró ocho días y estaba sanito, con la hierba sana lo todo.
Se ha perdido la fe también en las plantas curativas y ahorita ya si no es una inyección ya no lo cura, si no es un jarabe ya no lo cura, las plantas ya pasaron a la historia.
Quiere otra vez los indígenas, pero ya es que está difícil, y usted ya no creen eso, ya ve un poco de plantas y las moscas trata de ver si es cierto, pero no va con esa fe.
Era un tipo simpático, comunicativo, hacía un poco de chistes y de cosas que lo hacía reir a uno y él era lo primero que hacía, era con sus anécdotas, sus chistes de músico.
Entonces él lo contagiaba a uno, yo no seguí con él, conversábamos con unas composiciones, digamos dedicadas a pasto, dedicadas a narinño.
¡Nos fuimos de fiesta!
Cuentan que con el tiempo el viejo tello se volvió como nosotros.
Ahora la gente lo veía de fiesta en fiesta, tocando para que todos bailen, se diviertan y se peguen su buena chuma.
Buscando algún borrachito para el trajito que sale, también quiere darte cero por la comarquicia adentro, y se lo lleva a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil a dos mil.
Decían que el paisano bajaba cada dos de enero a pasto para ver el carnaval.
Era ya una costumbre entre los afortunados que lo conocían encontrarlo en el desfile de la familia castañeda, o el de Carrosas el 6 de enero, por el parque Nariño, por el mono de la pila en Tamasagra o Capucigra.
Pero eso sí, siempre con su charango y su botello cargado de chapil, ahí viene su apodo, el tello.
Entonces él se sabía vestir todo el de blanco, con un vestido blanco impecable, y nadie lo tocaba, porque él salía así, salía así vestido porque le gustaban los carnavales y participaban los carnavales.
Y nadie lo tocaba ni lo iba a ensuciar, ahora lo hace así.
Los pastuzos éramos realistas, totalmente realistas, entonces éramos la niña bonita de España.
De ahí viene que el día que los pastuzos somos tontos, porque no queríamos supuestamente ser liberados, pero estamos muy bien.
Entonces vamos a representar dos cuadros, el uno es de la guerra, contra generalísimo Agua Longo, y obviamente los pastuzos ganaron.
Y aparte de eso, el otro cuadro que vamos a representar es algo muy triste, que es la Navidad Negra.
La Navidad Negra fue una emboscada que el general Simón Bolívar hizo aquí en Paso.
Ellos llegaron, estaban acá celebrando la Navidad, y llegaron y hicieron emboscada y mataron a toda la gente.
La Navidad Negra fue una emboscada que el general Simón Bolívar hizo aquí en Paso.
Una noche, en una de sus largas caminatas por el oscuro bosque, encontró una hermosa mujer de piel blanca y profundos ojos negros.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y para conquistarla le regaló su melodía más dulce, pero justo antes de la manicera, la mujer sin más ni más desapareció.
Por los bosques de Santiago, cada vez que el cielo se ilumina con la luna llena, suele rondar su espíritu resplandeciente convertido en mujer, que enloquece a los hombres y se lleva a sus corazones.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
Después de ese desamor, el tello no volvió a ser el mismo.
Ahora los sonidos de su instrumento entraban a lo más profundo de la gente, y descarraba los sentimientos más dolorosos y melancólicos.
El viejo músico quedó embrujado al verla danzar, y la mujer sin más ni más desapareció.
Cansado de sentir, don Tello emprendió el regreso a nuestro volcán.
A medida que subía, el galerás temblaba con más fuerza, pero el añejo hombre continuó atrepando,
hasta que al llegar a la boca la gran urcunina erupciónó, y él volvió a ser uno con su montaña de fuego.
Hace un año se dice que subo acá, y que fue tanta la rumba que el volcán hizo lo mismo.
Es muy hermosa, no es un espectáculo.
Ahora sí, como si fuera de esos volcanes de...
Yo también quisiera retornar como el Tello, de volver mi corazón a donde fue hecho, pero qué lugar es este.
Volver en el tiempo, revivir los recuerdos, regresar a mi niñez, a mi familia, a casa o a pasto.
El retorno que yo busco es el mismo del Tello, el encuentro con la tierra, ser uno con ella,
fusionarse con ese azul del cielo, y ser un solo latido con el volcán.
Quiero a mi viejo Galerás, el más pastuso de todos.
Y al carnaval te vinieras con tus frelejones de oro.
Así es que estás invitado por ser un tipo de altura.
Para verte bolle pintado y resalte más tu hermosura.
El son su reño.
Si te manejas bonito, aquí nadie te dirá nada.
Porque a veces echa sumitos, serpentiando unas llamaradas.
Ojo esta frase.
Como tienes tus faldas cortas, la hermosura de tu colina de acá se mira.
Pero no es para que te pongas más caliente que la chaquilla.
