Comunz Polis
Bueno, dejando contarnos un poco la experiencia de las farmacias populares, porque es cierto
que en Chile sorprende cuando uno llega en el paisaje urbano el tamaño y la envergadura
de las farmacias y da un poco, digamos, un indicado, una expresión de la liberación,
de la política absolutamente liberal en torno a este tema, ¿no? La falta de regulación.
Sí. Bueno, precisamente por falta de regulación de precios, no solo en las farmacias, sino
que en todo en Chile, las farmacias vienen a ser una suerte de corrector de esa regulación
de precios. Y lo interesante acá es que se mezclan dos cosas. Primero, es innovación,
es decir, el cómo de manera novedosa enfrentamos los problemas cotidianos que todo el mundo
tiene. Y por otro lado, cómo podemos contribuir a garantizar derechos donde el Estado ni el
mercado los garantiza. Y entonces, frente a esa disyuntiva donde ni Estado ni mercado
está, nace la idea de la farmacia popular. La farmacia popular está destinada precisamente
a aquellas personas que no solo son pobres, sino que aquellas personas que están justo
en esta brecha entre el Estado y el mercado. Está impirada bajo el principio de derechos
universales, no de los derechos focalizados, que es un poco la política social demócrata
o neoliberal que tenemos en Chile. Es decir, cómo un Estado subsidiario focaliza sus recursos
solo en los pobres de los pobres y deja un segmento importante de gente fuera de esa
cobertura. Pero la farmacia no solo tiene que ver con una innovación para baratar costo
en el acceso al medicamento, sino que también está asociada a la construcción de comités
de usuarios. Las personas que se inscriben en la farmacia participan en una organización.
Y esa organización lo que hace es una suerte como de cooperativa, pero de usuarios. No
una cooperativa de trabajo, sino una cooperativa de usuarios que pueden, desde adquirir medicamentos
que no están disponibles en el mercado, de manera organizada, y pueden usar el municipio
como un medio, como un trampolín, como un instrumento para acceder a aquello. Estamos
avanzando en Valparaíso, en alguna zona aislada, en la creación además de almacenes farmacéuticos
que no son farmacias, sino que son pequeños lugares, dispositivos donde personas que les
cuesta mucho dirigirse al centro de Valparaíso pueden, en su barrio, tener acceso a medicamentos
donde hay lugares todavía en Chile donde no hay farmacia. Afortunadamente privadas
todavía no llegan, no hay farmacia, entonces esto también contribuye a una manera de resolver
esos problemas, pero también los resuelve organizándose. La gente para crear esta almacén
lo hace organizándose. Hay dos preguntas. ¿Qué obstáculos estáis encontrando o enfrentando
a la hora de poner en práctica esta experiencia, entendiendo que como un municipio tendréis
algún tipo de limitante? Sí. Y la segunda es ¿Cómo conseguís abaratar el precio de
los medicamentos? Ya, lo primero, respecto a los limitantes yo
creo que tenemos dos limitantes. La primera respecto al presupuesto. Esto es una iniciativa
que hace desde las municipalidades en Chile y por lo tanto requiere de recursos propios
municipales para poder iniciar la gestión de la farmacia y para poder insumarlas permanentemente,
por lo menos una vez al año tiene que haber una partida presupuestaria para sobre todo
cubrir recursos humanos y gastos operacionales. Los medicamentos tienen un auto financiamiento
propio, ¿no? Y ese es un limitante. ¿Cómo obtener recursos suficientes como para darle
sostenibilidad? Nosotros en Valparaíso creemos que la manera de darle sostenibilidad es precisamente
incorporando a los comités de usuario. Es decir, esto tiene que ver con no es sólo
innovación, tiene que ver con un concepto de economía local. Es como incorporamos a
la comunidad en la economía local y por lo tanto la comunidad también puede ser parte
y socia en la gestión de la farmacia. Pero no tanto esas posibilidades tenemos una limitante
de recursos. La segunda, el segundo limitante estructural tiene que ver con el tremendo
poder que tienen los consorcios internacionales, los laboratorios y que ejercen un fuerte
lobby sobre el gobierno y que nos dejan con un problema que no sé si será un problema
mundial, pero en Chile dejamos hace muchos años de tener laboratorios nacionales. En
Chile no hay ningún laboratorio estatal. Entonces, el limitante que tenemos es que
no obstante estamos desarrollando esta experiencia autogestionada muy interesante. Dependemos
todavía de laboratorios privados. Es un gran desafío que lo queremos incorporar en una
discusión en Chile que se llama ley de fármacos 2, que queremos incorporar también en la
discusión la manera en cómo podemos acceder de manera mucho más justa en materia de precios
y garantizar derecho al medicamento a través del Estado. Una de esas posibilidades es la
creación de un laboratorio nacional. La otra opción que tenemos es impulsar fraccionamiento
de medicamentos que ya lo tenemos en la farmacia, eso olvidé comentártelo, y fraccionamiento
de los medicamentos significa algo muy simple. Todos cuando van a una farmacia compran una
cajita y en esa cajita generalmente vienen hasta entre 20 y 25 pastillas. Los médicos
en general te recetan 30. ¿Qué pasa con esas 5? ¿O qué pasa con esas 3? La mayoría
de la gente tiene que comprar dos cajas y eso empieza a generar un problema. No solo uno
podría hipotetizar que nos roban. El problema en Chile es que para cubrir un tratamiento
de 30 y comprar dos cajas de 40, quedan 10 pastillas guardadas en tu casa, 10 pastillas
que pueden ser consumidas vencidas, que generan un problema de salud pública y que generan
un stock no disponible para un montón de personas que sí necesitan esos medicamentos
que están guardados en las casas y que no son disponibles. Para eso, una de las iniciarías
que desarrollamos con la farmacia popular fue instalar salas de fraccionamiento, comprar
a través de Cenabast y aquí voy al segundo punto que tú toca. Cenabast es un centro
nacional de alastecimiento en Chile y ellos lo que hacen es adquirir a través con convenios
específicos con colaboratorio, no cajas, sino que display, son cajas enormes de medicamentos
entiras que no vienen envasados ni con publicidad. Y lo que nosotros hicimos a través de Cenabast
fue hacer un convenio en el que podemos comprar ese tipo de medicamentos y se los vendemos
a las personas. Tú necesitas 15 pastillas, 15 pastillas tienes, un sobre con toda la
indicación es toma, no pagas publicidad, tomas lo que realmente necesitas tomar y no
más y evitamos que esté una cantidad importante de medicamentos guardados en la casa, a riesgo
incluso que los propios niños las puedan utilizar, etcétera y con eso, con eso abaratamos
los costos hasta en un 200-300% del precio. Entonces, hemos llegado a evidenciar la violencia
que hay detrás de los precios. Cuando una persona le decimos que el medicamento que
lo puede comprar en cualquier farmacia de cadena privada en el que te cuesta, no sé, pongamos
un ejemplo, 100 euros, acá te cuesta un euro en una farmacia popular. Estamos hablando
de esa brecha. Cuando la gente sabe esto, toma conciencia de la brecha y del nivel de
usura y de salvajismo, del capitalismo, el que estamos en Chile. Entonces, eso es lo
que genera, no solo es una reacción de la gente positiva en el sentido de valorar este
tipo de esfuerzos, sino que también los obliga a tomar conciencia de la necesidad de organizarse.
En esto, CENABAS, que es la institución estatal con la que hicimos convenio, ha sido nuestro
aliado estratégico para poder importar los medicamentos que necesitamos. Creo que en
eso nosotros hemos sido bastante flexibles en términos políticos de que si bien no
somos del gobierno, si establecemos alianzas públicos privadas para poder resolver los
temas ciudadanos que tenemos que resolver. Y en esa línea, la farmacia está sentando
un precedente para otro tipo de temas que no solo son los fármacos, estamos también
a portas en un mes más, vamos a inaugurar una óptica popular en la misma línea, es
decir, marcos de lentes, lentes y las diferencias de precios no son tan groseras como las que
te mencionaba. Queremos con esto inaugurar una línea de trabajo, no solo en esto, ojalá
en otro tipo de prestaciones, estamos pensando también en prestaciones dentales y ojalá
ir avanzando también en formas mucho más complejas de cooperativismo, como constituir
cooperativas de asistencia y de atención médico bajo modelos salud familiar y comunitario,
pero cooperativizada. Ya, Alejandro, por acabar la última pregunta,
has mencionado la prevención y el modelo no tanto de abordar la salud desde el consumo
de medicamentos, sino también de prevenirla, ¿nos podías contar qué tipo de iniciativa
estáis llevando en este sentido? Sí, te agradezco la pregunta. Bueno, nuestro proyecto
en salud se impira bajo una noción bien latinoamericanista que se llama salud colectiva. Salud colectiva
es un concepto de salud en la que incorpora las comunidades, incorpora si bien al Estado,
pero no reduce la salud pública a lo que pueda hacer el Estado, sino fundamentalmente
a lo que puedan hacer las comunidades. Entonces, hablamos de salud colectiva y no de atención
individual que es la que prima a nivel primario, incluso preventivo. Estamos hablando de una
manera de producir salud y no solo de administrar enfermedad. Y cuando producimos salud, todos
podemos producir salud para administrar medicamentos, para administrar terapéuticas, no necesariamente
porque ni tú ni yo podríamos hacerlo tal vez, pero sí podemos todos producir salud.
En esa línea, para nosotros es sumamente importante incorporar a la comunidad en los
procesos de producción de salud. Estamos impulsando dentro de la alcaldía ciudadana un plan
de salud 2018-2020 que lo vamos a hacer con la comunidad. Queremos hacerlo bajo metodologías
de investigación de acción participantes, es decir, crear grupos motores en cada uno
de los barrios, tratar un poco también de abrir la institucionalidad. En Chile está
muy institucionalizado la participación. Tenemos por ley la Constitución de Consejos
Locales de Salud, asociado a cada uno de los centros de salud. Queremos abrir un poco
eso, invitar a líderes, a gente que no necesariamente hoy día está participando y incluirlos en
una discusión más de producción de salud, menos profesionalizante, más participativa
que lo que haga es hacer corresponsable a las personas de su salud y así no depender tanto
de los profesionales y técnicos que lo que, si bien, tienen que provisionar asistencia
sanitaria, sobrecarga mucho el sistema también, lo hace cada vez más caro, ¿no? Y con eso
también queremos romper un poco la lógica central en el hospital y en el médico y abriernos
más al centro comunitario a la gente para poder empezar a producir salud de manera colectiva.
Como en Serenco, como en los dinamicos comunes, como en el Comune Police.
