En este tercer capítulo de creativos con estados, volvemos a contar con nuestra sesión
Documentos Libres, una coproducción entre creativos con estados y Carlos Castillo de
Manzana Mecánica.org. Este mini-documentar de hoy hablará sobre el inmenso poder de
las productoras holudiense. Así que dejamos con el pueblo versus Hollywood.
La industria del cine, que hoy hace todo lo posible para endurecer las leyes de propiedad
intelectual, parece querer olvidar que Hollywood surgió precisamente como una vía de escape
para poder hacer cine sin las restricciones de las mismas leyes de propiedad intelectual.
El director de cine peruano, Alberto Durant, lo resume diciendo que la vaca no se acuerda
de un
En el año 1976, los estudios Universal y Disney demandaron a Sony por vender el Betamax.
El anuncio de televisión de la época lo describía así.
En vez de denunciar a los usuarios de los Betamax por, supuestamente, cometer un delito
al grabar programas de televisión para verlos después, la industria del cine exigió que
se detuviera la fabricación y venta de Betamax y que Sony les compensara por las perdidas
incurridas porque si se seguían vendiendo videocaseteras, sería la muerte para los estudios
de cine.
El representante de la asociación de productores de cine norteamericano, Jack Valenti, declaró
en el año 1979 que, y en el año 1982, en un testimonio oficial en el Congreso de Estados
Unidos, declararía que el video grabador es para el productor de películas americano
y para el público americano lo que el estrangulador de Boston es para una mujer sola en su casa.
A pesar de todo el dinero que invirtió la industria del cine en su guerra contra la
videocasetera, en el año 1984 la Corte Suprema consideró que los consumidores sí tenían
derecho a usar sus videocaseteras para grabar programas de televisión y verlos en otro
momento, declarando por lo tanto que el Betamax era legal. Los estudios auguraron el apocalipsis
de la industria.
Pero sucedió exactamente lo contrario, como bien sabemos, los videocasets resultaron ser
un negocio muy lucrativo para la industria del cine. Para el año 2000, Hollywood obtenía
aproximadamente la mitad de sus ingresos de los videocasets y DVDs, un cuarto de las licencias
de televisión y un cuarto de los cines. En el fondo, los tribunales les hicieron un favor
al fallar en su contra, los obligaron a aprovechar el cambio tecnológico en vez de intentarlo.
Jack Valenti, el mismo que comparaba la piratería con un cáncer abdominal y las videocaseteras
con asesinos en serie, en una entrevista a National Public Radio en 1974 explicó sinceramente
por qué la industria del cine casi siempre consigue lo que quiere en el Congreso. Dijo
todo, creo que los políticos y los actores de cine y los ejecutivos de cine son similares
en más formas de las que son diferentes. Hay una cualidad egocéntrica en ambos, hay
una percepción muy sensible de la actitud del público, porque vive su mueres en el
favor o desfavor del público. Hay un deseo de publicidad y aclamación, porque de nuevo
es parte de tu vida. Se trata de un tipo de reciprocidad de afecto por gente que reconoce
que en algún sentido son parte de la misma estafa.
En marzo del 2009, el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, visitó al presidente
de Estados Unidos, Barack Obama, en Washington. Como manda el protocolo para todo invitado
de esta envergadura, Brown trajo un regalo para Obama. El regalo fue un portal ápice
estallado en la madera original del buque de guerra HMS Presidente de la Armada Británica.
El HMS Presidente era un barco hermano con el HMS Resolute, un navío con cuya madera
se fabricó el escritorio que se encuentra actualmente en el despacho val de la Casa
Blanca y que han usado los presidentes de Estados Unidos durante los últimos 130 años.
Correspondiendo a este magnífico regalo, el presidente norteamericano le regaló a
Gordon Brown una caja con 25 DVDs de clásicos del cine norteamericano. El gesto debería
haber causado que al jefe de protocolo norteamericano lo colocaran de los pulgares como mínimo, pero
eso no fue todo. La prensa comentó que para sumarle insulto a la injuria, Gordon Brown
no puede ver los DVDs porque son de la zona 1 y no de la zona 2, así que no funcionan
en los reproductores británicos. Obama tuvo que aprender por las malas este aspecto de
las consecuencias de las leyes de copyright. Un ejemplo notable de una empresa que usa
el copyright contra el público es Disney. En 1989, Disney perseguía a tres escuelas
de Florida porque habían pintado un dibujo de Mickey Mouse en los muros de una guardería
sin haberles vendido previamente permiso. A pesar de la pésima publicidad que esto
le generó, a lo largo de años han continuado persiguiendo a la gente hasta llegar a extremos
francamente indecentes. En junio del 2006, una pareja de Essex en Inglaterra le pidió
permiso a Disney para poner una loza con la imagen del oso Winnie the Pooh sobre la tumba
de su bebé que nació muerto. Disney denegó el permiso advirtiéndole
al artesano escultor encargado por los padres que estaría violando el copyright de Disney
si se incluía la imagen del personaje en la loza. Poco después, debido a la presión
del público y los medios, los abogados de Disney se dieron y le concedieron a la pareja
permiso de usar la imagen del oso Amarillo sobre la tumba de su hijo muerto. Vaya gesto
de grandeza. No se trata de que la industria del cine
sea especialmente corrupta, sino que responde a incentivos distorsionados creados por una
mala legislación. Afortunadamente, los incentivos para los creadores de cine siguen siendo
los mismos. El premiado director de cine Michael Moore lo expresa así.
No sé, yo hago estos libros y filmes y TV shows porque quiero que las cosas
cambien, y así las más personas que pueden verlos, lo mejor.
Así que estoy feliz, estoy feliz de que eso sucediera. De hecho, ¿no debería estar feliz?
No lo sé. Es como si un amigo de tus amigos, el DVD de mi película, le daba a
usted a ver una cosa, ¿es esa persona que está haciendo algo malo? No he visto ningún
dinero de eso, pero él está justificando el DVD a usted, para que puedas ver mi
película, el DVD que él ha vendido, pero no te vienes a comprarlo, y aún así
estás viendolo sin pagarme ningún dinero. Yo creo que eso está bien, que siempre
ha estado bien, te compartes con las personas. Yo creo que la información y el arte,
las ideas, debería ser compartidas.
