Una de los aspectos en donde nosotros estamos haciendo un enorme esfuerzo es en la necesidad
de repensar la economía.
Si queremos transformar el sistema, si queremos salir de la civilización del capitalismo,
tenemos que comenzar a pensar en otra economía para otra civilización.
Y ahí hay muchos puntos donde se puede hacer hincapié.
Sin tratar de dar una receta o una lectura indiscutible, plantearía para el debate
cinco aspectos que me parecen básicos y fundamentales.
Uno primero, tenemos que salirnos de la religión del crecimiento económico.
No podemos creer que el crecimiento económico puede sostenerse por el tiempo de una manera
permanente.
Ya lo decía un economista inglés, Kenneth Boulding, hace algunas décadas que creer
que puede haber un crecimiento económico permanente en un mundo finito es propio de
locos o de economistas.
La situación es más grave si los economistas están locos.
En ese sentido además anotaría yo como un punto importante el hecho de que hemos visto
en algunas naciones consideradas como desarrolladas, que a lo mejor son mal desarrolladas, como
es el caso de los Estados Unidos, que ha habido un crecimiento económico, pero no se han
incrementado los niveles de felicidad.
Ese es el conocido Teorema de Sterling, que nos dice y se ve en unas figuras muy claras
cómo crece el ingreso per cápita de los Estados Unidos en el tiempo, en las últimas siete
décadas.
Pero desde hace más o menos cincuenta años el nivel del índice de felicidad se mantiene
estable.
Para el caso de otros países la situación es más preocupante, el nivel del índice
de felicidad declina, entonces yo creo que el primer punto insisto es salirnos de esta
religión del crecimiento económico y replantearnos la idea misma del crecimiento económico.
Un segundo punto clare, claro, a partir de esa primera reflexión alguien dirá entonces
ya no vamos a crecer y se van a mantener las estructuras desequilibradas desiguales que
existen en la actualidad, no, no, no, ahí entra el segundo punto, que es la redistribución
de la riqueza y la distribución del ingreso, hay que garantizar un mínimo de cosas a todos
los habitantes del planeta para que puedan tener una vida digna y ahí entonces se abre
la puerta al tema de la reforma agraria, de la reforma urbana, impuestos crecientes para
los que más ganan, para los que más tienen impuesto al patrimonio, impuesto a la renta,
en fin hay que buscar todos aquellos mecanismos para una redistribución del ingreso y una
redistribución de la riqueza.
Anotaría en esa misma línea de reflexión un tercer punto clave, una nueva economía
para otra civilización tiene que reencontrarse con la naturaleza, los seres humanos no podemos
seguir figurativamente hablando al margen de la naturaleza, nosotros formamos parte
de la naturaleza, es más, nosotros somos naturaleza, entonces en una nueva economía
que no de paso a la creciente mercantilización de la vida como hace el capitalismo hay que
impulsar un proceso de desmercantilización de la naturaleza, el agua por ejemplo no puede
ser privatizada de ninguna manera, el agua es vida, el agua no es negocio, como decimos
en la Constitución de Ecuador el agua es un derecho humano fundamental y no se puede
permitir ninguna forma de privatización del agua, si hablamos del agua y de la naturaleza
tenemos que incorporar ahí en ese proceso de desmercantilización a los bienes comunes,
educación, salud, otros bienes comunes que también tienen que ser des privatizados, hay
que generar entonces otros ámbitos en economía, no solo existe la economía privada capitalista,
la economía estatal o la economía amistad, hay que abrir la puerta lo que nosotros conocemos
como economía popular y solidaria, donde hay las cooperativas, las asociaciones, las distintas
formas de organizarse en las comunidades para dar respuestas a los aspectos productivos
y de consumo, el tema da para largo, entraríamos en un tercer campo que también parece fundamental,
el de la descentralización del poder y la descentralización de la economía, no es
cuestión de seguir favoreciendo los grandes consorcios monopólicos u oligopólicos, eso
no resuelve los problemas, nosotros tenemos que favorecer por ejemplo no simplemente la
producción de alimentos con más tecnologías, que no resuelve el tema del hambre sino favorecer
la producción de alimentos en los campesinos, en ese nivel local se construye la soberanía
alimentaria, hay que trabajar en el ámbito de la soberanía energética, en suma hay que
volver a constituir comunidades en el campo y en las ciudades y ese es uno de los grandes
retos que tenemos entre manos, si tenemos en mente la configuración del buen vivir como
alternativa civilizatoria al capitalismo, las comunidades tienen que ser los espacios
de donde los seres humanos dan respuestas a sus necesidades, el estado es importante
pero no puede ser el único y menos aún puede imponernos las condiciones, hay que repensar
entonces el estado, hay que ciudadanizar los estados, hay que repensar los mercados, hay
que civilizar los mercados y hay que tener la tercera pata que sostiene la mesa que es
la sociedad civil organizada, las comunidades controlando los estados y controlando los
mercados, controlando la economía, desde esa perspectiva yo creo que es muy importante
el menseja que nos daba ya a Karl Polanyi cuando decía hace muchas décadas que el mercado
puede ser un buen sirviente pero será siempre un pésimo amo, pasamos entonces a un aspecto
adicional en este proceso de descentralización de la economía que nos dice que es necesario
recuperar los ámbitos de producción local, los ámbitos de producción comunitario, yo
creo que ahí tenemos ya algunos elementos claves, habíamos dicho el primero que es
al irnos de la religión del crecimiento económico, el segundo la redistribución,
el tercero la desmercantilización, el cuarto es la descentralización y un quinto aspecto
que cerramos este tema, es el de la democratización de la economía y de la sociedad, los procesos
económicos tienen que ser democratizados, no solo democratizar los actores de producción
sino la toma de decisiones y eso empieza desde los hogares, las decisiones en los hogares
tienen que ser cada vez más democráticas y entre el aporte de la economía del cuidado
por ejemplo que es fundamental pero eso no es cuestión de ver una economía para que
manejen a las mujeres y no, eso tiene que potenciar una equidad de género y yo creo
que ese es uno de los ámbitos claves y fundamentales, a la postre requerimos un ejercicio donde
haya cada vez más democracia nunca menos y desde esa perspectiva recogiendo experiencias
existentes a lo largo y ancho del planeta podemos ir construyendo esa otra economía
para otra civilización.
