Estoy con el fotógrafo enviando mensaje de esta china de Yamobi 1.
Mi nombre es José Marrero, tengo 40 años,
perdí la vista hace 6 años de videomarratidinopatidad diabética.
Tuve el apoyo de mis padres, mis esposas, mis hijos, todos mis hermanos,
y fueron los que me ayudaron a salir de esta llamada depresión.
A raíz de que pido la vista, me voy a escribir una sociedad amigo de los ciegos,
y entre uno de los profesores hay un doctor Yazo.
Entonces él me habló mucho de doctor Yazo y yo siempre le preguntaba
cómo le había ido a la visita al fin de semana, cómo estuvo,
y él siempre me decía, oye, ¿será que puedo?
Y él me decía, claro que sí, vale.
La filosofía de doctor Yazo, el logo, es que una sonrisa sea tu medicina.
El hecho de ver que la gente se olvidaba un rato de que estaba allí,
y que se olvidaba porque nosotros estábamos jugando con ellos,
porque tenemos una empatía y porque los llevábamos a otro mundo de cosas,
nos pareció fascinante.
Nadie va al hospital voluntariamente.
Todo el mundo va porque se obliga a ir a una enfermedad,
o la gente porque trabaja allí, pero nadie va voluntariamente.
Y en este caso es un sitio donde es necesario llevar un poco de alegría
y de estensar un poco ese espacio lleno de tensiones y de cargas que es un hospital.
Y justamente ir allá a jugar con los niños que no podían jugar.
El payaso es octativo. La doctora, el enfermero, la medicina no son octativos.
El payaso sabe que es un centro de atención.
De hecho, estaba estudiado de una manera muy llamativa, de una era roja.
Un payaso de hospital también tiene este elemento,
pero sabe que el centro de atención de todo esto no es él, es el paciente.
Si el paciente manifiesta dolor o incomodidad,
él tiene que llamar a un enfermero y que sea atendido.
Lo más importante es el paciente, no es su acto o su función.
Entonces, a veces los compañeros me dicen,
mira, se está riendo contigo, entonces yo empiezo ese moriquete,
empezó a moverme, a bailar, a cantarle.
La risa, yo digo que es como esa medicina que todos tenemos, pero poco la usamos.
Y bueno, ahí está el trabajo del doctor Yazo,
de hacer que esa persona use esa medicina y tenga esa sonrisa,
hasta el momento más difícil.
