Ayer, píjate el vestido, las flores irás trampa,
contra la desnuda violencia que recata.
El cine es la ventana de los sentidos. Podemos ver o ir, a veces creemos oler, tocar o paladear lo que nos muestra.
Imaginamos, soñamos, vivimos otra vez del cine.
Y es que uno puede identificarse casi con cualquier situación o personaje si está lo suficientemente matizado.
El cine puede influenciarnos, enseñarnos a vivir o incluso a perdernos.
Pero como en la televisión, la publicidad, la literatura o la radio, realmente no muestra nada que no esté ya consensuado en las sociedades.
De este modo, el cine, elemento más conservador que el resto de los medios mencionados, entre otros, ha creado roles que, afortunadamente, como en la vida, han ido avanzando.
¿Realmente esto ha pasado? Viajemos a través del tiempo, a la España de los Inicios de la Máquina de los Sueños.
España, 1905.
Alisgi, una de las primeras cineastas, viaja a través de España captando imágenes para el Agumón, que luego mostrará al mundo.
La alambra, el puente de Triana, triunfo de la emesinería francesa, doctoros, el flamenco, las niveles, una mujer.
Una mujer viene a España para enseñársela al mundo.
Y es que en el cine es tan importante quién lo hace, como lo que se representa o quién lo ve.
Así, nos asombra ver que en lo que parece un mundo de hombres, una mujer sea la encargada de tan importante parea.
En 1897, subtuos y a la ver, filma la primera ficción española, Rínea en un café, de la que apenas nos llegan imágenes.
En ella, la primera de todas, una joven pasa por la terraza de un café cuando es piropeada por los señores que están allí sentados.
Es un grupo de hombres bebiendo en cuadrilla, sin compañía de alguna mujer.
La joven ha aparecido y le ha hablado a uno de ellos.
¿Estamos viendo los primeros roles de género? ¿No pueden sentarse a beber hombre y mujer a la vez?
Otro señor aparece en escena, se acerca al que la joven le habló, le señala y se ensalza en ninguna repentina pelea.
Una mujer ha provocado una pelea entre dos hombres, hasta que otro viene y les separa.
De a segundo bechumón, pionero, cineasta y mentor, suco queda por decir que no haya visitado cualquier historia vecina.
Por eso, nos vamos a 1904, concretamente a la Casa Pruna, donde su heredero, el de los guapos del parque,
y su heredero, el de los guapos del parque, la de los guapos del parque,
la de los guapos del parque, la de los guapos del parque,
en 1904, concretamente a la Casa Pruna, donde su heredero, el de los guapos del parque, busca a esposa.
Espania predispuesta desde sus orígenes a la influencia extranjera y por qué no decirlo al plazo,
toma esta historia del Meets Me and the Fountain, del personal de Wallace MacKitchen,
del how a French novelman got a wife to the New York Herald Personal Columns.
Todas y cada una de ellas muestran como un hombre,
es perseguido por una generosa cantidad de mujeres que intentan echarle lazos.
Pero posiblemente la imagen que todos tendréis en la cabeza es la de Buster Keaton,
de Seven Hands, el rutao mal argumento en 1925.
Todos son herederos acaudalados que necesitan de una mujer para conseguir un fin.
Es el requisito ser un hombre casado, ¿qué se espera entonces de un hombre soltero?
Ellas, oportunistas y rápidas, dispuestas a todo por conseguir un marido.
¿Qué se espera aquí de una mujer sin esposo?
1916. Vicente Blasco Iváñez crea junto a Max Andrés, sangre y arena.
La señora Augusta, pobre viudo de Sevilla, envía a sus dos hijos a trabajar,
dice la cartelería del inicio.
La madre dolorosa, según la clasificación de estereotipos de Sankel,
la pobre madre que envía a sus pobres hijos sin padre a un trabajo presumiblemente horrible.
Pero pronto, el chico cumplirá su sueño de ser toredo y cambiará su suerte.
Y en todos los sentidos, porque una mujer se cruzara en su camino,
en su matrimonio y en su fatal destino en el rueda.
Él, que fue un pobre niño, aprendiz de Zapatero, que se casó
y consiguió su sueño, se enamoró de la mujer fatal y quiso volver con su mujer,
al final no pudo, porque la muerte le encontró primero.
Pobre de él, y pobre de su mujer, que, de otra manera, lo concientes.
Así, el cine de estos años va a materializar en este sentido
los flores de género que aún siguen vigentes.
El hombre se va al trabajo, la mujer se creza en casa.
El hombre tiene algo que hacer en la vida.
La mujer se queda relegada al núcleo familiar y el ámbito cotidiano.
Nunca tienen que decir, nunca tienen que hacer.
Ellos van y vienen con sus cuadrillas, y ellas esperan, y esperan, y aceptan.
Sin más riqueza que su optimismo, era Carlos el único amor y la sola felicidad de Carmen.
Casi los años 30 y con el cambio generacional a la del 14,
quienes abordan por el vitalismo filosófico, a la universidad, a la investigación y a la cultura en sí,
en el sexto sentido aún podemos ver como la mujer que baila libremente en un parque está maldita.
Como una mujer puede avergonzar a un hombre con su actitud,
con chicas de teatro no se puede salir, el seguida pierde en el control.
Tu dimitriente mientras yo hago estos trabajos,
le dice su padre a Carmen mientras cocina.
El padre de Carmen representa en esta inigualable obla el rol de patriarca,
al que se le dire todo y quien no verá nada,
quien está en su derecho de pedir y pedir, y sus hijas y mujeres en general, en la obligación de dar.
Esa que eso significa perder lo que es de una misma.
En 1924 Florian Rey continúa la estela de la verbena de la Paloma con las cersuelas de la revoltosa.
En ella la madre de Maripepa es presentada como el logro de la ciudad.
De Felipe, el novio de Maripepa, se dice que tiene abandonada su industria periodística por ella.
Y es que a ella no le gusta que él sea periodista y el sin más accede a cambiar de trabajo.
Quieres que tu novio sea evanista, le preguntan a ella como si él no tuviera nada que decir.
Y Maripepa trabaja y coquetea con distintos hombres y pretende poner a su novio a raya.
Y que decir tiene que Maripepa sale ganando y que pone a todas sus vecinas en rebelión contra el hombre
como si de la Asamblea de las Mujeres se tratara.
La Carmen de esta historia, la mujer fatal española, será estereotipo típico del cine de Copla y Zarsuela.
El cine sonoro irrumpe en el mundo y desbanga por completo a su predecesor.
En España nos llega en 1930 de la mano de un misterio de la puerta del sol de lo nubense franciscolía Riquelme.
Los protagonistas, los hombres que trabajan para el heraldo de Madrid, quieren ser estrellas de cine y para conseguirlo harán lo que sea.
Hombres en un mundo de hombres, capaces de cogerse con directores norteamericanos, capaces de pedir por una posición mejor,
hombres que presumen tener una opción, aunque la jugada no le saldrá en absoluto como ellos piensan.
La dictadura de Primo de Rivera llevó a aquella España al auge de un fuerte nacionalismo.
El ideal familiar católico y conservador que queda en nuestras retinas bajo el mando de Franco queda establecido en los ideales que Primo promulga a través de los medios de comunicación del momento.
Será en Florian Rey donde podremos ver los imaginarios más fieles a esta campaña nacionalista, y siempre serán el negro que tenía el alma blanca,
donde nuestra joven protagonista nos soportará la raza de su compañero.
Hola aldea maldita, donde vemos separaciones clasistas de género, fiestas religiosas y roles fuertemente diferenciados, donde la mujer queda relegada a las tareas domésticas mientras que el hombre se lleva a la acción del team.
La Españolada será uno de los máximos exponentes de este nacionalismo inventado, y será el propio Florian Rey, uno de sus mayores impulsores. Pese a esto no dejará de ser visto como un movimiento reaccionario por parte del falancismo y del régimen, a pesar de ser el propio Florian afín a este.
Para otros como el Gran Lorca, la Españolada será elemento clave para la expresión de la cultura popular. Sorpresivamente no es el bando nacionalista el que fomenta este tipo de películas, sino el bando republicano como ensalzamiento de la cultura de España.
Con Xaviter, Estrellita Castro o Imperio Argentina, serán algunas de sus actrices más reconocibles. Su apogeo será durante la segunda república. Morena Clara, instruedada en plena guerra civil, será su verúgula más laguillera.
La gitana Trini ha robado unos jamones. Condenada por ello, acabará por encandelar al fiscal para el que como castigo sirve y trabaja. Una Carmen Salamera cantarí mi sin vergüenza, una revoltosa que vuelve a salirse con la suya. La Copla de la Españolada recupera aquellos roles de las asuelas.
Esa hova llevar pavo a Xau, la pava en el asau.
Sainz Merednia será otro de los grandes nombres del género y la época. Candela se ha quedado embarazada y ha sido abandonada por el padre de su futuro hijo. Los soldados Canalais y Angelicio la ayudan montando un recital en el pueblo y años después incluso abre un instalimiento donde trabajará la joven y el soldado compañero.
La Damisela en Apuros ha sido salvada por dos hombres de armas y el que la abandonó, al salir de la cárcel, es que me intenta engañarla de nuevo. Una madre sufridora, una pobre mujer abandonada.
En la película, Angelicio hace además de cantante. Como es costumbre en estas películas, las mujeres serán únicamente bailarinas de relleno.
