Nosotros no teníamos casa propia. Cuando escuchamos que había una invasión acá, nosotros nos vinimos a invadir.
Vino mi mamá, vino mis hermanos y vinimos a invadir aquí.
Mi mamá en ese entonces dijo que iba a matricular su tío, pero ella no tenía plata, ella no tenía con qué matricular a su tío.
Entonces, con un compañero, ellos se unieron para ella hacer esa fiesta para recoger ese fondo para ella matricular a su tío que no tenía con qué.
En el pasado, se dejaban engañar por un plato.
Es que hubo una masacre hace 23 años, donde, lamentablemente, fallecieron muchas personas víctimas del conflicto armado que se vivían en ese entonces aquí en mi barrio.
Sentamos de la masacre que sucedió el 23 de enero de 1994 a la 1 de la mañana, un día sábado, en una fiesta que había de los compañeros y entonces vino a suceder ese problema.
Estaban haciendo la fiesta cuando de pronto ya sucedió lo que tenía que suceder, lo que ya como fue lo de la masacre.
Cuando pasó aquí, cuando fue invasor esta esta vaina aquí, cuando el LPL se entregó, que ya legalizaron esto, la guerrilla quedó con rabia.
Y yo también trabajé con el LPL, con los comandos y la autodefensa, pero ya cuando estuve en mi familia, ahí caía la cultura a la gente, trabajo con la cultura social,
pero no para quitar de la vida nadie, porque lo que uno hace aquí malo, aquí lo paga uno sobre la tierra.
Nosotros estamos, en el momento, todavía triste por lo que ha sucedido y porque lo sucedió aquí en el barrio obrero.
Y esperamos que más nunca vuelva a subir la situación.
La verdad me contaron con mucha tristeza, ya que fue un hecho totalmente lamentable.
Pero bueno, aquí de todas maneras se reunieron hoy las víctimas para dar el si al perdón.
En nombre de las víctimas de la chinita les damos a todos y a todas las gracias por estarnos acompañando hoy en este evento que para nosotros las víctimas es tan importante.
Sabe que él cometió un error y viene a pedir perdón a todos los colombianos y si yo está con él, no vuelve a cometer más errores.
Y eso es lo que pasa aquí.
Compañeras, compañeros, asistentes todo, compatriotas, Colombia entera.
Con penetrados, con el más profundo sentimiento de humanidad y de respeto, hemos venido a la chinita, 22 años después de aquel triste 23 de enero,
con el corazón compungido, a pedirles perdón con humildad por todo el dolor que hayamos podido ocasionar durante el transcurso de esta guerra.
Jamás, jamás debió ocurrir lo sucedido en esa noche de alegría y de verbena popular.
Nunca el mando de la FARC ordenó tal atrocidad, pero aquí estamos para responder como colectivo.
Bueno, en el momento que pidieron perdón, realidad me sentí muy satisfecho porque yo pude evidenciar que estos cuatro integrantes que tuvieron sentados al frente
de nosotros como miembros de la FARC están diciendo la verdad, lo están pidiendo de corazón, están con ansiedad de sanar las heridas también,
con la ansiedad de que nos perdonemos y ellos también perdonarse.
Por eso agradecemos la posibilidad que nos ha brindado la bondad de la gente de este barrio para poder expresar este sentimiento que la ceraba nuestra conciencia.
Mientras van llegando uno a uno a esta plaza los recuerdos de nuestros muertos, queremos rendirles tributo reconociendo su inocencia y su amor por la vida.
Todos nosotros como seres humanos todos cometemos errores, pero el perdón es muy importante, que todos nosotros debemos perdonar de corazón y aprender a aceptar
ese perdón o esa disculpa que se nos pide desde que se hagan de corazón, eso es lo único que yo puedo decir, aprender a perdonar.
Todos en la vida hemos cometido errores, algunos con consecuencias más graves que otros, nada perdemos con reconocerlo.
Cuando se cierran las puertas del perdón el odio se recicla, no hay medicina de analgésicos para contrarrestar el odio.
La medicina está en el corazón, la paz está en el corazón.
No les he de decir que sirve o no sirve porque como siempre digo las obras cuando uno ve que lo que se dice se cumple, uno dice que va satisfecho, pero de primera uno no dice esto se va a llevar a cabo porque nosotros no estamos en el corazón de las personas
para saber qué tienen en su corazón, si realmente eso se está haciendo de todo corazón o no.
Si son cinco mil o seis mil hombres que se van a demobilizar, son seis mil fusiles que van a dejar de matar porque no queremos más madres con este dolor, no queremos más violencia.
Para mí, yo tengo mi familia y tengo mis hijos y yo quiero que con mis hijos no se metan más y quiero la paz, porque la paz es de nosotros mismos los colombianos, porque si usted me busca a mí, para que vamos para allá y yo digo que no, estoy pensando en un futuro bueno, pero si yo sigo con usted, entonces no quiero paz, yo estoy en la guerra.
Bueno, la reconciliación es básicamente la carta principal que tenemos para tener un país mejor y poder vivir en paz. Si nosotros aceptamos nuestras diferencias, empezamos a construir una Colombia mejor, que esa es la base de toda la reconciliación.
