Ninguna música llega tan profundamente al espíritu humano como la música de la naturaleza.
El bosque secotropical, como dicen los que saben de eso, tiene una diversidad que su mayor riqueza,
en todos los sentidos, y él debe adaptarse a los cambios severos y extremos de su propia naturaleza.
Empieza el año, en enero, pleno verano, el verano se ha iniciado en el mes de diciembre,
comienza a desoharse a los árboles, en su medio de defensa. La gran mayoría, más de 95% de las especies,
se desohan por completo, están sobre un suelo seco, rocoso y deben guardar reservas.
Todo se mantiene desohado, es un paisaje que a algunos les gusta, a mi como que me da un poco de nostalgia,
pero a algunos les gusta, el suelo se convierte en una alfombra de hojas secas, en este tipo de hojas,
alfombra total y espesa, gruesa, toda la zona se cae.
A finales de marzo, cuando los años son normales, a partir del 20-22 de marzo,
comienza a caer chaparrones, lloviznas, garúas, decimos los ballenatos, las primeras garúas,
las blanduras, dicen los cantos ballenatos.
Entonces se da una maravilla, una verdadera maravilla, el revendecimiento total,
y lo que pareció un desierto se convierte en un hermosísimo bosque,
que tiene en este momento absolutamente verde y throndoso.
Ya en el tiempo de bosque verde, hay otras formaciones y cada formación trae su efecto
y vienen las flores y detrás de las flores los insectos y detrás de los insectos los paros
y revive la naturaleza, y vienen los primeros frutos, eso es fiesta para todos,
pero en la época hay que secos secos.
Lo hermoso del bosque secotropical es su diversidad,
su diversidad en todas las áreas, en todos los campos.
Todos los días cambia el clima, todos los días cambian los colores, todos los días cambian las músicas.
En este momento, por ejemplo, estamos escuchando la música.
Es música para nuestra vida.
Aquí, donde yo estoy sentado, en el mes de junio, si me siento, me voy, me lleva a este arroyo.
Son miles de metros cúbicos que pasan por aquí, precisamente en esta época.
Esas son las cosas que nos preocupan para no decir que nos asustan.
Alguien tiene que salvar la naturaleza, pero si yo no hago esto, ¿quién lo hace?
Tiene que haber un loco que haga esto.
Yo creo que la mayor enseñanza que he adquirido es la manera fácil,
como la naturaleza sola se restaura siempre que le demos la mano.
Tener conciencia de lo que queremos y protegerla con sinceridad, con honradeza, con abnegación,
protegerla de verdad que ella cuidándola se hace sola.
El día que lo hagamos, tendremos el país más bello del mundo.
Este será Colombia porque la diversidad es potencialmente la gran verdad de nuestro país.
Somos el país más bello del mundo.
Estamos a un paso de serlo.
Tenemos que fojar la paz con la naturaleza paralela a la paz con nosotros mismos.
El otro país será el país más bello y extraordinario del planeta.
