¡Mira cómo está puesto el rímel! Aunque mira,
por lo menos algo se te ha corrido hoy. ¡Estoy atooo! Ya acabó, no voy a aguantar
ni un solo desprecio más de mi tío. Pero que, por favor, suéltame. No te das cuenta de que
necesito a alguien que me dé cariño, que me haga sentir como una mujer y que me eche un polvo,
que me deje las piernas temblando tres meses. No decías que harías cualquier cosa por mí.
Pues a mí me ha parecido muy buena la llave, Alejandro, muy buena, gracias. Pero fíjate,
yo me voy a quedar con el pilate, porque a mí el yudo no... ¿Usted quería algo?
Entrar en mi casa para terminar la mudanza, pero usted ha lo suyo,
que es lo último que quisieras arruinar en la merienda.
Mira ahora cómo se ríe. No, mira, si tiene que tener rabia eso, ¿sí?
Lástima que yo no se la vea, que claro, a lo mejor es porque no soy gilipollas.
Tiene una broma, dice. Hay que ver cómo se puso su novio.
No es mi novio, estoy libre Horacio, porque usted es Horacio Peretti, el futbolista,
¿no? El de la tele. Ex futbolita.
¿Le dice ya que estoy libre? Sí, me alegro mucho por vos, pero yo tengo
un montón de cajas que subir. ¿Qué ha pasado algo?
Por cierto, lindo sujetador, ¿eh? Gracias.
Que el calvo no es mi novio, ¿eh? Mírale, si es que no se puede ser más guapo.
Sácame la estigada. Y que se repira tan joven por esa lesión
que pena. Pena? Pena un menda que trabaja en la tele,
gana una pasta y va cada día con un pibón diferente, pero que no lo estáis contando.
A mí no me da pena. A mí lo que me da es asco. Asco.
Bueno, y un poquito de envidia. Por favor, tráeme esto.
Sí, este vino no está mal, pero las estrellas de la televisión necesitáis algo más suave,
pero que a la vez tenga mucho cuerpo. Estoy de acuerdo.
No es toda la razón. Hay que ir a salir. A te referías al vino, ¿eh?
Perdóname, perdóname. Pero bueno, ¿qué hace Alex? Sólo le falta sentarse con él.
No, no, cuéntame. No, no, no, no.
¿Qué costa más? Hola, buenas noches.
¿Está todo de su gusto? Sí, sí, está delicioso Maxi, ¿por qué vos, don Maxi, no?
Sí. Soy tu vecino y un gran, gran admirador de tu cocina.
Ah, muchas gracias. Bueno, de mi cocina y de mi servicio, porque lo está usted acaparando.
Maxi, por favor. No, mujer, bueno, sí vengo a echarte una mano, tonta.
Está claro que los dos queremos mucho a Alex.
Bueno, yo como me entre y usted un poco para tontear, ¿no?
Así que si nos organizamos, con un poquito de organización nos podemos apañar.
Vamos a ver. El caso es que, claro, sus horas de tonteo no coincidan con sus horas de trabajo.
Oiga, no sé, yo no... Es muy fácil. Alex, mañana estudiará libre. Venga.
A ver, ¿qué te parece si este señor pasa a recogerte por aquí como a las ocho y media?
Bueno, no sé, me parece un poco precipitado, ¿no? Mejor a las nueve.
A las nueve. De bien, bien, a las nueve.
Bueno, pues ya está. Ah, ve que fácil.
Ven, ¿eh? Y ahora tú, a currar y a ustedes a comer, que es un poco para lo que hemos venido aquí.
Buen apetit.
Quiero ser tu esclava para ti.
Sólo en tu regazo soy feliz.
Haremos el amor, haremos el amor, amor.
Que bien canta, ¿eh?
Y que bien elegida la canción, ¿verdad? Claro que con eso es cotazo.
Como para elegir canto agregoriano, ¿no te parece?
Sí, y pensar que a punto de no, de mí.
Haremos el amor, amor.
Muérdeme en el trasero donde a mí me gusta más.
Siempre voy a arras del suelo que más da.
Y la verdad que te parece la letra, ¿eh?
Aunque no cantió protesta, vamos.
Es el único argentino que no habla.
¿Cómo? ¿Cómo?
Otra copita, ¿eh? A ver si así te animas un poco, ¿no?
A mí me pasa que si no veo, no ganemos.
El tío pareció una mosquita muerta,
pero en cuanto le dejé los pantalones por la rodilla, mira.
Se le acabaron las tonterías.
A lo que voy, cuando las cosas están claras,
¿para qué vas a andar con rodeos? ¿Entiendes?
Y bueno, quería que se te está pasando un poquito la mano con el alcohol.
Pero ¿qué me estás contando?
Aquí ya que hemos venido, ¿eh?
A beber, hacer un poco travisillos, ¿eh?
Que todo hay que decirlo. Hombre de Dios.
Maxi, eso voy al baño, ¿eh?
Bueno.
Pero bueno, ¿tú se puedes saber de qué más?
¿Cómo? Uy, que tú estás muy bien,
tu rollito ahora de no entiendo nada, ¿no?
Pero tú como metías los goles, con lo paradito que eres.
¿Qué decís?
Mira, está muy bueno.
Vale, pero muy bueno que estés,
tú no puedes ir por ahí jugando con la gente.
Así que si no te interesa el tema,
lo dilo, coño, pero no andes mareándola perdiz, ¿eh?
Que no es tan fácil, ¿viste?
Que tú requieres su tiempo.
Pero ¿qué tiempo, coño?
Si te la he puesto a huevo, ¿tú qué más quieres saber?
Que te acabes pintando una leyanita.
Pero ¿qué?
Pero ¿qué?
Qué paviles.
Llevo toda la noche haciendo un imbécil.
Pero ¿qué es el tiempo?
Pero ¿qué hace Maricón?
¿Qué pasa?
Buenas noches.
Perdona que te moleste,
pero estaba contándole un cuento a la niña
que nos ha surgido una duda que quería comentarte.
Se puede saber por qué cojones me besaste.
Sí, tranquilízate, veo que está muy nervioso
y no me gustará un numerito, ¿eh?
Ah, ¿no? ¿Y qué es lo que te gusta a ti?
No lo sabes.
Pues mira, te lo digo yo, que lo sé perfectamente.
A ti lo que te gustan son las pollas como los brazos de Gitan.
Bueno, pues eso ya está.
Parece que no pierde agua.
Aunque lo que es aceite, eso ya es otra cosa.
Qué ingenioso el fontanero, ¿no?
Claro que por eso que branta en cara la mano de obra...
Bueno, no sé, tú me podías haber avisado también.
¿Cómo crees que te avises si viniste aquí hecho un energúmeno?
¿Y cómo quieres que venga? ¿Qué estás jugando con Alés?
¿Estás jugando conmigo?
Sí, y lo de jugar al tipo que estuvo toda la noche insinuándose.
¿Qué insinuándome yo? ¿Pero qué dices, hombre?
Pero si te metiste en el baño conmigo, boludo.
Claro, como es una costumbre gauche.
¿Veis a ver a todo el mundo que entra al baño?
Pero si me dijiste que me lanzara.
¿Qué te lanzaras a por Álex?
Pero si es que me gusta su bus.
¿Yo?
Pero como que...
No, no, no, ¿ya sabes qué?
No, no, no, sí.
No, ya, pero es que...
Son cosas, ¿viste?
Sí, sí, eso, eso, eso.
¿En serio te gustó?
Ya sabes, un hombre se le conquista por el estudo, ¿no?
Aquí, marico, ¿cómo ven aquí?
¿Qué pasa? ¿Que te gusta rosa o qué?
Tú y yo los maricones les pongo del color que les gusta.
¿No parece que es un favor colega?
¡Un favor, un favor!
¿Pasa una, eh, maricón? ¿Qué pasa?
¿Está un poco mal de rosa o qué?
Vaya.
No sabía que tuvieras inquietudes artísticas.
Como usted se entenderá, esto supone la expulsión inmediata.
Y de gracias a que la familia no va a presentar denuncia.
Pero, hermano, no querrán que sepa la que es su beja.
Ya vale, ¿eh?
¿Se puede saber de qué vas?
¿No vas a decir nada?
¡Mírame cuando te estoy hablando!
¡Uy, qué cara de malo!
Mira, estoy hasta aquí de tu rollo y torbete.
Si tienes un problema con tu padre,
no lo lo asustas pegando a la gente por ahí.
Solucionalo conmigo.
¡Empire! No, no me pido, no me pido.
¿Eh?
Vamos a ver quién es el más macarra de los dos.
Oiga, ¿qué te gusta, meterte con los bujarras?
Pues métete conmigo.
Oiga, no creo que esta sea la mejor manera.
¡Cállese!
Usted ya lo asusó, ¿no?
Pues ya no es asunto suyo.
Venga, dímelo lo que me tengas que decir.
Venga, valiente.
Dímelo lo que piensas a la cara de una vez.
¡Vamos!
Oiga, no te hubieras muerto.
Tú des de tu amor, maricón.
Para, para, para.
¿Vos sos el hijo de Maxi, no?
Sí.
Buena técnica, pal, con palabras.
Lo tenés todo para ser un gran futbolista.
Horacio Peretti.
Peretti?
Ah, hostia, el loco Peretti.
Ah, sí me llamaba.
¿Vas a ser algún equipo?
No, bueno, la verdad es que desde que me olí de madre
no volví a jugar al fútbol.
Vale, ¿y cómo lo llevas?
Bueno, con un mono de balón.
Pero como haré hecho hoy menos los partidos de tus niños.
Me refería a lo de tu madre.
Bien, bueno, no sé.
Es la primera persona que me pregunta.
Bueno, si querés jugar, yo diréjo un campus
y hay un montón de chicos de tu edad.
Mira, ¿verdad?
Vamos, chicos. Arriba, arriba, arriba.
¡Vamos!
Que se ha ido a jugar.
Primero lo donas.
Luego lo desprecias.
No le das ni una muestra de cariño.
Y por último, le cruzas la cara de un cachetazo
para loco que te van a nominar como padre del año.
Mira, por favor, la ironía te la llevas a Buenos Aires, ¿vale?
Ya sé que tengo que hacer algo.
Pero es que, vamos.
Yo qué sé, aparte de tener la misma sangre,
pues tenemos muy poquitas cosas en común.
Bueno, ahora me tenés a mí.
Nunca.
El estado organiza en el club un partido de padres contra hijos.
¿Querés venir?
Fútbol.
Anda. Espera a lavarte las manitas.
Y la lengua.
Y tú, Horacio, no te vayas muy lejos.
Ni tú. Ni tu pito.
Pero qué relación tan bonita tenéis, ¿no?
Lástima que yo le vea solo una perita.
Es una tontería, ¿eh?
Que está todo en su cabeza.
Bueno, bueno, hablaré con esa.
Qué es lo peor que me puede pasar.
Que me pegue.
No me va a pegar.
Alex, en su momento, quería hablar con vos.
Conmigo?
Bueno.
Anda, Alba, vete con papá.
Creo que llegó el momento de aclarar ciertas cosas
sobre vos, sobre mí, sobre esta relación.
Sí, sí, sí.
Ya es hora de que aclaremos lo que sentimos el uno por el otro.
Bueno, sí, justamente de eso quería hablar.
De sentir cosas de lo que significamos el uno para el otro, ¿viste?
Porque somos amigos.
Sí, siempre.
Y luego, es ahí donde quiero llegar.
Y no solo quedarme ahí, sino que pasar esa coyuntura.
Ay, Dios, pero qué paradito eres.
¿Qué pasa aquí?
Te he besado.
Y si tu lengua no está a mi boca,
está claro que algo va mal.
Es que no te gusto.
No, sí.
Vos es una chica genial, estupenda.
Y me siento realagado.
¿Sólo alagado?
O alagado y excitado.
No sé cómo decirte esto sin lastimarte.
El problema no es vos.
Soy yo.
Y no quieres hacerme daño.
¿Eh? Y podemos seguir siendo amigos.
Sí.
Y bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
¿A qué sí?
Mira, ya ha pasado un montón de veces por esto
como para saber lo que viene ahora, ¿sabes?
Yo creo que ni te la imaginás.
Hay otra chica, ¿no?
Hombre, chica.
Chica, señora, señorita.
No, no.
No, no, no quiero oír los detalles.
Sí.
Sí, sí, sí, sí.
Es la historia de mi vida.
Y siempre con el mismo final, joder.
Horacio, que va a empezar el partido.
¡Adiós, a comer!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡El hueco!
¡Está parando, juego!
¿Pues te pones, arquero?
Si así llegás al final del partido.
¿Eh?
¡Ay!
¡Ay!
¡Gabo!
Bueno, buen partido, chicos.
No, no, no, no.
No piste el final.
Es penalti.
¿Qué?
¿Y lo tira él?
¿Y yo deportero?
¡Vamos, Edu!
¡Vamos, Edu!
¡Vamos!
¡Sagá Maxes, cono un par!
¡No, válo vàlo!
Papá, papá estás bien?
Papá, papá, me llamó papá!
Graci, pero quedate quieto, hombre.
Que la sangre siempre tira. Menos en las trajerías erigas, pero no nos pongamos en lo peor lado.
Claro que sí. Ahora no la caigues más y hazsele un muy buen regalo de cumpleaños.
Hombre, hombre, sí, sí. No hay otra cosa, no, pero...
...lo del cumpleaños lo tengo ahí bien pensado.
No sabes cuándo es.
Mire, ¿qué quieres? En su momento no me hizo puta gracia como para acelerarlo cada año, ¿no?
Es el 18, a lo bien acelerar la ficha del equipo. Tienes que pensar en acelerar un regalo bárbaro.
Algo como... Algo como esto.
¿Una revista? Joder, qué mal lo tuviste que pasar con el corralito.
Sí, sí, boludo.
¿Las botas de Ronaldinho?
Ah, claro. ¿Dónde va a parar, claro? ¿Quién... quién es Ronaldinho?
¡Zorrón! Me ha llamado Zorrón.
Y me ha dicho que quiere dejarme la cara como una saqueta de para.
¿Pero cómo se te ocurre decir que tienes novio?
Maxi, Maxi, no es el momento...
Ah, no, claro, claro. Eh, no podemos hablar.
¿Tú dónde encuentras pantalones para meter esos huevazos?
¿Qué es tu amiga? ¿La estás tratando como si fuera una señorita de compañía?
Mira, ahorrátelo, sermón. Porque viniendo de alguien como vos con dos hijos pierde bastante credibilidad.
No, sí, para vos, es re fácil con tu restaurante en Checa, pero tenta imaginarte qué pasaría si yo me pasearas por ahí con una camiseta de rejilla.
¿Pues estarías para comerte, cariño?
Ven acá, por favor, que no estamos en el atas medio.
Entiende. No, no, no, no. Entendeme, bósame.
Nunca te preguntaste por qué ningún futbolista salió del armario.
¿Vos crees que la gente lo sotaría?
Sin ir más lejos. ¿Vos crees que los padres de estos chicos aceptarían que el tipo que se mete con sus hijos en el vestuario fuera gay?
Mira, yo te acepto tal como vos sos.
Y vos no aceptas que esto es lo que hay.
¿Esto es un ultimatum? ¿Estás pidiendo que viva otra vez en la mentira?
Yo nunca te pediría eso. Esa es la diferencia entre vos y yo.
¿Pues y somos tan diferentes?
No sé qué hacemos juntos.
Bueno, tan diferente no seremos cuando...
Yo pienso lo mismo.
Madre mía, tronco.
Como sigas a ese ritmo y me has de llamarte el loco peretito, vamos a llamar la esponja peretita.
¿Qué te pasa?
¿Vos también me vas a decir lo que tengo que hacer y lo que no?
Poneme otra copa, boludo.
Dios me libre a mí de desanimar a un hombre que se quiere pedir a un buen pedo.
Pero es que se te está poniendo cara de echar la pota y estoy fregando.
Ramiro, déjale.
Si con ese pedo no creo que sepan con quién está hablando.
Vete, que ya cierro yo.
¿Y tú? ¿Por qué no te vas a casa, borracho?
Borracho, yo.
Mira, no te pido la hoja de reclamaciones porque me voy.
¿Y saber por quién me voy?
Porque aquí se me acaba de faltar el respeto.
Adiós.
Bonito armario.
Ya vamos a casa.
Exige, exige, exige.
Yo también podría exigir que me entendiera. ¿Lo sabe por qué no lo hago o por qué?
Porque yo estoy muy enamorado.
¿Vamos a entender eso o no?
Sí, sí, sí, yo te entiendo.
Pero mira, entiende tú que yo también me quiero ir a mi casa.
Así que, ahala. Acuéstate.
Y que sueño es con los angelitos.
No, no, no, no, no, no.
Vos decir que me entendés para que me vayas a dormir,
pero yo no quiero dormir, quiero que me entiendas.
Pero bueno, tío, a ver, ¿vale ya? ¿Qué quieres que entienda?
Que desde que te conozco no has parado de tontear conmigo?
Que cuando por fin me lanzo y te doy un beso, resulta que tienes novia.
Que me gustas mucho.
Y en vez de mandarte a la mierda,
encima me tengo que comer tus problemas de pareja,
es eso lo que quieres que entienda.
Verdad.
Un idiota.
Y vos no te mereces esto.
Te mereces esto otro.
Horacio, ¿qué estás haciendo?
Reparando una injusticia.
Pero, pero bueno, pero bueno.
Pero, pero, pero.
Pero, pero tú por quién me has tomado?
Mira, no pienso problema de meter en una relación a tres bandas,
porque ya sé cómo termina todo.
Y por muy atractivo que me parezcas,
y por muchísimo que me pueda apetecer,
me quedé clarito que no va a pasar nada entre tú y yo.
Buenos días.
Buenos días.
¿Y a qué estás despierto?
Portate como un caballero y preparame el desayuno.
Hola, buenos días.
Traigo el desayuno completo.
Tortitas, nata y disculpas.
¡Mamá!
Tienes que contarte en mi novia.
Horacio, por favor.
Podemos hablar.
Pero si es Max, ¿sí?
Ay, qué susto idiota.
Anda, abrele.
Ya verás qué cara pone cuando me veo aquí en braga.
¡Para, para, para!
Mira, hay algo que tenés que saber
y a mejor que te lo diga yo a que te enteres por otros.
Max no se puede enterar porque...
¿Por qué él me presentó a mi novia?
Hola, ya te lo dije.
¿Qué Maxi conocía a tu novia?
Sí, sí.
Se conocieron cuando...
Cuando fueron, me lo dijeron.
Venga, te lo cuento, te escondes.
Que con lo dramático que Maxi lo único que falta es verte acá.
No, no, no.
Horacio, ¿podemos hablar?
¿Ahora?
Bueno, ahora el que no quiere hablar soy yo.
Pero luego de un ratito, sí.
Ya, ya te aviso.
¿Por qué hablas así?
¿Así?
Sí.
Porque soy locutor, me cuido la voz
y no me gusta forzar la garganta hasta medio día.
Yo te llamo.
Por favor, es que llevo toda la noche
preparando lo que te voy a decir.
Bueno, déjame la mañana para prepararme para oírlo.
No, no, no, no.
No me cierres la puerta.
¿Qué?
No me voy a ir de aquí sin decirte lo que...
lo que he venido a decirte.
Bueno.
Siento mucho lo que ha pasado.
Y...
desde el primer momento en que te...
¿Qué hace aquí, Álex?
¿Y en bragas?
Eso mismo digo yo, ¿qué?
¿Qué haces acá aquí?
¿Qué haces acá aquí?
Espero que tengas una muy buena excusa
para explicarme qué mierda haces en mi armario
y dar en bolas.
Estamos esperando una respuesta.
Me encanta este armario.
Tiene...
unos acabados.
Y como yo en mi casa
tengo uno que quiero forrar.
Pues me he dicho...
Esto es absurdo.
Le voy a decir la verdad.
Si al fin y al cabo es una buena noticia.
Horacio y yo por fin estamos juntos.
¿Qué?
Pero seréis hijos de puta.
Pero será moralista el tío.
Pero si este se folla día a día, si día no te oscasados.
No, no, desde que estoy contigo con ninguno te lo juro.
¿Qué?
Que estáis juntos.
Pero entonces tú.
Pero entonces tú.
Y tú.
Dios.
Si es que todos los hombres son iguales.
Dios.
Y eso que vosotros ni siquiera sois hombres de verdad.
No, mejor me quedo.
Os enrolláis delante de mí, al final os aplaudo y ya me humilláis del todo.
Mira quién habla de humillación.
La guarrona que se acaba de pasar por la piedra a mi novio.
Papá, Horacio es tu novio.
Joder, al final os voy a tener que poner un cascabel.
Pero a qué estás esto tirando mientras en la dor, ¿no?
Claro, ahora entiendo por qué de repente te empecé a interesar el fútbol.
No, Edu, déjame que eso...
No, no, no, no, no te falta me cuentes nada, ya lo he pillado.
Eres un hijo de puta y un egoíster que nunca le hemos importado una mierda.
Vamos, Salva.
Capitán del reino de mentiras llenas.
Todos serán buenos chicos y ahora quién se acuerda.
Y ahora que todo ha acabado, que tu vida cae en picado.
¿Quién te va a querer ahora?
¿Quién te va a querer ahora?
Y ahora que la luz perdía y ya sobre tus pupilas
¿Quién se va a creer tu historia?
¿Quién se va a creer tu historia?
Díame.
Nueva jornada y nuevo cambio de líder.
Hacía años que no vivíamos un comienzo de liga tan intenso.
Pero no olvidemos la polémica de la semana.
Señora, señores, ya ha caído el primer entrenador de la temporada.
¿Tú qué opinas, Horacio?
Penal, está clarísimo, fue penal.
¿Cómo? ¿Cómo que penal?
¿Estás seguro de que eso que te tomas en los descansos es mate?
Aprovechemos la publicidad para averiguarlo.
Enseguida volvemos.
¿Estamos fuera?
¿Qué te pasa, chico?
¿Me tocamos a Pablo?
¿Me has discutido con tu novio?
Ah, tú tranquilo.
Mientras no te pilles la cama con una puta,
ahí es donde se vea si una tía te quiere de verdad, como mi santa.
No, si no es mi novia, eso cagó hace tiempo.
Horacio, ha venido a verte tu novia.
¿Mi novia?
Sí, está ahí.
Maxi lo está pasando fatal, no podéis seguir así.
Claro, que este no es ni el momento ni el lugar.
¿Y cuándo va a ser el momento y el lugar?
¿No lo sabes, no?
¿Quieres que te lo diga?
¿Cuándo dejes de fingir de una vez?
Otra vez con el temita de fingir.
Mira, si fijo no te importa mi abo, mi a él, mi a nadie.
Que estoy atrás, pelota, que todo el mundo me venga con el temita.
¿Te suena creíble o te parece que estoy fingiendo?
Horacio, ¿me vas a escuchar quieras o no?
Tú es que no te das cuenta de la suerte que tenéis.
Tú sabes lo difícil que es encontrar a alguien a quien querer
y que encima ese alguien te quiera.
Yo llevo toda mi vida esperando que me pase lo que te está pasando a ti.
Pero nada, tú sigues ahí escondiendo la cabeza
en vez de disfrutarla de una poñetera vez.
Horacio, entramos en 30 segundos.
Ahí está, ahí está, ahí le tenemos.
En esta jugada se ve claramente como el jugador se deja caer.
Bueno, la polémica de siempre.
Picardía o mala fe.
Horacio, sacanos de dudas.
Que seguro que tú habrás fingido un montón de veces.
Te culpame, ¿qué dijiste?
Que tú, al moler que otra vez, habrás fingido.
¿Cómo que yo fingí?
Vamos, que yo te he visto.
Qué mierda te importa vos si yo fingí o no.
¿Crees que no puedes preguntar esto en la tele?
Es la polémica de día, está en boca de todos.
La repotición a madre que lo reparió,
pero qué mierda le pasa con lo de fingir.
Bueno, sí, fingí durante años
y no sabés lo que me arrepiento, porque con eso
lo único que conseguí es arruinar mi vida
y la del hombre que más quiero.
Hombre?
Sí, un hombre.
¿Y se llama Maxi? ¿Tenés algún problema con eso?
No, no, no, no, no.
Sólo creo que este sea ni el momento, ni el lugar adecuado.
Ya salió la mojobia, ya salió la mojobia.
¿Lo vieron o no?
Ahí salió la mojobia, ¿eso por qué?
Porque somos desviados.
¿Por qué no nos deberían dejar salir a la calle?
¿Por qué acaso no somos personas que tenemos derecho al amor?
No, porque este es un programa de fútbol.
Bueno, sí, como les decía, el fingir ya eso está feo, re feo.
Bueno, niños, no fingan, juega limpio.
Hasta la próxima senada.
¿Yo no sé si es el cinturón o los zapatos
o la muela de oro o la capita?
Pero yo tengo que entrar.
¡Ay, por favor, déjeme pasar!
Porque esto es muy simple.
Si Pita no pasa, lo siento, pero yo no hago las normas.
No, si yo también le respeto muchísimo.
De verdad, y le admiro porque le han dado un trabajo
y un uniforme muy chulo sin tener estudio ni nada.
Por ese camino sí que vamos mal.
Pero cómo se puede ser tan cancino, por favor,
tengo que pasar, déjeme pasar.
Está usted impidiendo una reconciliación de lo más bonita.
¡Ay, ahí está!
¡Hola!
¡Para, para!
¡Vas allá de Maricorá, que tú es suficiente por hoy!
¿Qué mía es eso?
Qué bonita, eh.
A mí me da un poco de cosa que quiere que le diga.
Maxi, sé lo importante que es esto para vos.
Llevás años esperando este momento y quería desear tu suerte.
Sí, déjame el de camino.
De camino, camino ¿dónde?
Bueno, ya va siendo hora de que conozcas a tus suegros.
Que, por cierto, no te he dicho la afición
que tiene mi padre con tortillas de marica.
Maxi.
Sí, ya sé lo que me vas a decir,
que todo esto es una locura.
Y que pinto yo volviendo mi pueblo,
que hace siete años que no veo a mis padres
y que no van a abrir la puerta.
No, que te abroche ese cinturón.
Y bueno, que te tranquilicé, que si no te va a dar algo.
Es que tienes razón.
No sé por qué estoy tan atacado.
Si no hay motivo, no hay motivo.
A ver, unos son mis padres, los otros son mis hijos.
Y enchantaré a todos.
¡De parto!
¿Pero cómo se le ocurre por este departo?
A ver, a ver, a ver.
No hay motivo para alterarse, ¿eh?
Mira, dile Alex.
¿Qué?
¡Que Alex se ha ido con ella!
Maxi, por Dios, que nos vamos a matar.
A ver, no pasa nada.
No pasa nada.
No está Paula.
No está Alex.
Pero bueno, está Ramiro.
¡Joder!
Voy a dar media vuelta.
Ya tendré los dos hijos.
No, no, no.
Para, tranquilízate, Maxi.
Vamos a dar la vuelta.
Pensa un poco.
El francés llega a las tres.
Entre las horas y el tráfico,
tienes tiempo de sobra.
Es verdad.
Es verdad.
Ramiro.
Ramiro, vamos a ver.
No, no, no.
Que esto.
Que esto.
No, no, no.
Que esto.
Que esto.
Que esto, no nos superes.
Ramiro, ¿eh?
Vamos a ver.
Hay tiempo de sobra.
¿Eh?
Y Ramiro, o coño, que...
Where you at,
confío en ti.
Desdiv phone y a que un buen rato.
So...
Es que no me lo puedo creer.
En siete años no me he movido
ningún solo día
y para un día que me voy
mira a la que me leí.
¡Joder!
¿Quieren mirar que no vamos a matar?
Pero si es que Ramiro
me la está cagando.
Si?
La estás cagando.
Pero encima no me ll مع con.
¿Oh, con medas el teléfono?
¿O para que se me bajó?
¡Espera, espera! ¿Qué te ha preguntado? ¿Qué?
¡Coño, pues, contestaré!
Maxi, ¡por favor!
¡Que va muy rápido para manejar con una sola mano!
¡Qué le pasa!
¡Vamos a ver, Ramío!
Lo de la filosofía es el rollo a ese que os cuento yo siempre, ¿eh?
Lo del sexo, lo de disfrutar de la sensualidad,
de la explosión de sentidos...
¡Pero eso qué coño es!
¡Sí, joder!
Lo de que en Santa Lela vamos más allá,
que nos sólo ofrecemos comida,
que ofrecemos expediciones para satisfacer los sentidos,
el gusto, el olfato, la vista...
¡El auto, el auto!
Mira qué pedazo de moto.
¡Cuidado!
¡Ostias!
¡Ostias, qué jefe!
¡Ostias, qué!
¿Pero qué le ha dejado el auto ahí?
¡No nos matamos!
¡Que si no se puede manejar y hablar a la vez por algo!
¡La conche, tu madre!
Pues mira, precisamente ahí está.
¡Hola, mamá!
¡Hola, papá!
¿Cuánto tiempo, no?
¡Papá, papá!
¡Hola, mi amor!
¿Qué haces aquí después de tantos años?
Sí.
¡Uy, no me lo puedo creer!
¡Ay, Dios mío!
¡Oye, que tu hijo se ha puesto tetas!
Mamá, por favor, ¿qué dices?
¿A lo?
No.
¿Entonces qué gordo estás?
¿Y tú qué, papá?
¿No dices nada?
Sí.
Espero que tengas seguro.
Cuéntame, cuéntame.
¿Cómo te va?
Sí, bien, bien.
¿Pero sigues de cocinero?
Sí, sí, mamá.
¿Y de lo tuyo? ¿Te curaste?
¡Edo, espera!
Oiga...
¿Usted también es un poco...
...lila?
Pues este le va a gustar.
Es un pirata mariquita.
Bueno, he salido a ocultar.
Yo porque no sabía que eras tú.
Pero me nudo el grito salían de casa de Horacio.
¿Tanto se nos oye?
Bueno, hijo, vamos a ver...
...que cada uno vive el amor de su manera, ¿sabes?
Que...
...que yo siempre...
...he sido de orgasmo muy fácil.
Y...
...estás enamorado de Horacio.
¿Eh?
Bueno, enamorado, enamorado.
Eh... que...
...es una relación que ahí va.
Ahí va.
Que duda cabe.
Pero bueno, que nos estamos conociendo y...
...va.
Bueno, guapete.
No, guapete, no vamos a estar.
¿A ti no te gustará?
No, guapa.
¿Qué dices?
Mira, coño, digo que se dice en las tías...
...que guapete y tal.
Ah.
No, fíjate yo a tu edad.
No lo tenía claro.
Como dicen que estas cosas se heredan también.
Que no, que no, coño.
Que no.
Que ahí me gustan las tías.
No, bueno, hijo.
Pues eso que te ganas, eh.
Eso que te ganas.
Porque de verdad que esto no da más que disgusto...
...sufrimiento.
Y luego espérate de haber tu hermana.
¿Esa es otra?
Esa es otra.
Bueno, eh.
Ahora.
Cuídate.
Cuídate de tu hermana.
Y no te olvidéis de contar en los cuentos...
...por la noche, eh.
Y no entres al trapo, que ya sabes cómo es.
Vale.
Venga.
¿Y si se los lees tú?
Un poco.
Ellos no pretenderán escribirse en casa a las nueve.
Pero es por Dios, si es tu hijo.
Esto lo sabía yo, eh.
Lo sabía.
Pero qué he podido hacer mal contigo, Maxi.
¿Qué?
¡Paula!
¡Paula!
¡Estoy chackeando, Paula!
Vindo al sol.
¡Viva, Paola!
¡Claro que no está!
Porque también yo soy un rey valiente...
...que encontró...
Ya, una gallata.
...el teorema que explica su suerte...
...porque también yo soy un rey valiente...
...que encontró...
Ya, una gallata.
...el teorema que explica su suerte...
...con un teorema que explica su suerte...
ا & esta és la.
¡Hola, Paola!
¡Hola, Posa!
¡La de mi viaje!
¡Por favor!
Así que la felicidad es el sol 就是 dámme un beso
de Egarine lleva
cursed a usted
Así que la felicidad es eso, pues dámme un beso y dejá de llevar su deseo a este ver.
Y nunca esperad, y nunca esperarás.
¡Nos vemos!
