Esta es la historia de un viaje, que no pudimos terminar.
Queremos recorrer el río Tua hasta su desembocadura en el río Duero,
y para ello comenzaremos lo más alto que nuestro tiempo disponible nos permita en uno de sus principales afluentes.
El río Tuela.
Para ello embarcamos en Viñais, con nuestros kayaks,
llevando todo el equipo necesario con nosotros, en una zona donde el río va ancho y con volumen.
Perfecto para navegar a gusto por sus rápidos y sus zonas más tranquilas,
y dispuestos a superar los obstáculos que nos encontremos.
Entre las dificultades nos encontramos con una derivación de agua,
que para producir electricidad deja el río seco,
y nos obliga a aportear durante 6 horas entre bloques gigantes de granito.
Esto no nos va a detener, y conseguimos finalizar nuestra primera etapa rotos y felices.
Hoy el recorrido es más sencillo y tranquilo.
Además, el buen caudal que el río lleva nos ayuda a avanzar casi hasta en los revansos,
y nos permite saltar las presas de los antiguos bolinos que nos vamos encontrando.
Recorriendo una buena distancia llegamos al río Tua, y seguidamente a Mirandela,
donde una pequeña persa hidroeléctrica nos obliga a un porteo, esta vez sencillo.
Terminamos nuestra segunda etapa con tiempo para un buen descanso.
Amanece lloviendo.
Hoy terminaremos nuestro viaje, y los grandes rápidos del Tua nos esperan tras varios kilómetros de carne.
Bajamos disfrutando del paisaje, y jugando en los estupendos rápidos de este gran río.
Sin embargo, nuestra alegría está empañada por una sensación de pérdida drágica, porque sabemos que todo lo que estamos viendo va a desaparecer bajo el agua,
y no comprendemos cómo somos capaces de sacrificar un valle como este.
Una presa enorme nos espera al final del recorrido.
Una vez más, no hemos sabido hacerlo mejor. Todo lo vivo que hay en este valle, su historia y su belleza se perderá.
Nuestro viaje era imposible, imposible de completar.
Vinimos aquí a entender y ver con nuestros propios ojos qué estaba pasando. Pero nos vamos sin comprender por qué destruimos esto.
Quizá nuestro viaje sólo haya sido nuestra manera de decirle adiós al río.
Realmente no hay opción a nada más. La cuenta atrás ya ha terminado.
