¡Buenos días, Rosa! ¿Qué pronto has venido hoy?
Sí, es que hoy vengo más cargada. He quedado aquí con Javier para hacer un picnic.
¿Pignic? Nos haré muchos pignes aquí.
¿Me entiendo por qué? Es un sitio muy bonito.
Bueno, entre monumentos y flores.
Bueno, voy a ir para allá que seguro que Javier me está esperando, que es muy puntual.
Muy bien, que vaya bien la merienda.
Hola, cariño.
He traído la comida.
He hecho las croquetas de jamón como las que hace tu madre.
¿Ah?
Y este vino, que hace mucho tiempo que no lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
No lo probamos.
He hecho tiempo que no lo probamos.
¿Te acuerdas de cuando lo pedimos en el restaurante de Richie?
Acabe conduciendo yo y tu gritando por la ventanilla al coche de la policía.
Menuda noche.
El otro día me encontré con tu madre en el supermercado.
No debería de llevar un día muy bueno porque se la veía muy agotada.
Así que la invité a comer para ver si se animaba un poco.
No sé si te lo habrá contado, pero la semana pasada me despidieron del trabajo.
Dicen que ya no soy productiva y que tienen que prescindir de mí.
¿Qué cara vaya?
¿Y ahora qué hago yo?
Si con este currículum terminé trabajando de cajera en un supermercado.
Ya me lo dijo mi madre, que estudiara Adé, que tenía muchas más salidas que veías artes.
Jope Javi, se te va a quedar frío el pollo.
Si lo hago porque te gusta, anda.
Si no lo quieres comete el postre ya.
Bueno, ¿y qué tal tu semana? Que es que no me cuentas nada.
¿Pero cómo te voy a dejar de querer? ¿Cómo puedes pensar eso?
No voy a encontrar nunca a nadie como tú.
No voy a encontrar nunca a nadie como tú.
¿Te acuerdas de cuando nos conocimos?
Desde que entraste por la puerta de la biblioteca me fijé en ti.
No me lo podía creer cuando te sentaste a mi lado y me temblaron las piernas.
Y fíjate, al final ni estudiamos. Se me pasó la tarde volando mientras tú me enseñabas a hacer aviones de papel.
Y mira, te he traído uno. Me gusta que los tengas.
