Vaya de pasa ya, en clave natural privilegiado de la costa Aguipozcuana, utilizado como
puerto desde la época romana, que es en los siglos XII y XIII cuando comienza a destacar
por la construcción y el armamento naval. Importante fundadero en la pesquería de Vallenas
y Bacalau en Terranoba, punto intercambio con las colonias, sede la real compañía
de Caracas y Filipinas, este lugar entra de lleno en el siglo XX con una fuerte industrialización
y la época dorada de la pesca de altura, que hacen que los municipios colindantes de
la Valla crezcan exponencialmente en todos los sentidos. Pero tras unas décadas doradas
la crisis de los 80 y el fuerte declive de la pesca, consiguen que la zona entre en una
profunda depresión de la que ni a día de hoy ha podido salir. Paro, ruinas industriales,
dejaes institucional, fuerte contaminación, droga, debacle demográfica, cinamiento urbanístico
y falta de equipamientos deportivos o culturales son solo parte del problema que los habitantes
de la zona con la renta percapita más baja de Aguipuzcuana, anda a aguantar, kirano no.
En este escenario urbano decadente, declarada una de las 7 zonas más derradadas de Europa,
arrancamos.
9 de julio de 2012, hoy se celebra la fiesta del 20 aniversario de la Camsa y la gente
que ha vivido este proyecto, ya sea desde un principio o desde años posteriores, tiene
mucho de lo que alegrarse y que recordar esta noche. Dos décadas son mucho tiempo y en
ese recorrido tan largo pueden haber pasado muchas cosas, pero resulta evidente que esta
noche todo el mundo está contento.
Pero para entender por qué están así, tenemos que hacer un pequeño viaje en el tiempo.
Mira la isca, la isca, ¿Qué pasa?
A ver, a ver.
Está guapo, chavales.
Dejadme, dejadme.
Es gigante.
Mira, mira.
Parece que se cae, pero...
Aquí se entra, aquí se entra.
¿Cómo quieres entrar?
Dejadme, dejadme a mí.
Es una patada.
No lo tiras de una patada.
Qué guapo.
Qué patada, ¿no?
Está guapísimo.
Joder, qué molato.
Hostia, chavales.
Dios como ahora, tío.
Bueno, pues tres amigos de, pues éramos todos unos criajos de 15, 16, 17 años y tres de la cuadría nos vinieron un día.
Andábamos siempre pues en la ría y en el frontón y vinieron que habían encontrado pues unos vestuarios en los antiguos locales de la cansa,
que ya se habían ido a rentería y se había quedado abandonado.
Éramos pues unos 35, 40 chavales, entramos allí, al principio era pues un sitio donde reunirse los fines de semana y hacerte tus primeros litros y el famoso botellón.
Bueno, que cuando nosotros vinimos aquí era todo escombro y maleza.
Y bueno, y todo aquí que era lo colindante que eran las cisternas de la cansa y todo eso,
que también está bastante de chopuelvo todo y vamos, era entre gitanos, medio yonquis y historias,
pues al final cogimos nosotros y nos metimos en este sitio y como que timos un poco de paz.
Y pues era una lucha constante que estábamos aquí y venía la alzanza pues todos los días,
todos los días nos desalojaban, todos los días nos tomaban datos, los municipales, lo otro,
igual estuvimos así cosa de dos meses o tres meses.
No teníamos ni luz ni agua, eso fue con el tiempo llegando al encontrar pues una llave, una arqueta o una caja de luz.
En un principio andamos con latas de aceite y trapos así para poder tener un poco de luz dentro del local
y enchufamos la luz desde el matadero de aquí.
Compramos un cable que nos costó una pasta entre unos cuantos y pudimos conseguir un poco de luz.
Y ya pues dijimos que se graban algunos tabiques, que el acceso era malo y ya se tiraron las duchas
y eso ya quedó todo como un local la parte de abajo.
Ahí empezó el ánimo de la gente y decíamos, ostia, es como vuelta a recuperar, pero porque hemos querido,
porque hemos puesto empeño y hemos trabajado en equipo, nos hemos organizado,
si hemos hecho esto podemos hacer algo más, de mañana.
El cierre y abandono de las factorías de la zona de Molinau dejaron numerosos espacios vacíos.
Los chavales del pueblo, sin alternativas de ocio, vieron en estos lugares la oportunidad de crear algo propio.
Con el paso del tiempo, su iniciativa, produjo un efecto llamada que llegó fuera de la propia localidad de Pasallar.
Con el paso de los años, fue entrando más gente, al cabo de dos años,
ya vinieron primero unos chicos que se llevaban en buena vista.
Conseguimos un trocito de espacio de la camsa, que nos abrió las puertas y nos metimos
y tuvimos que hacer desde el tejado hasta el suelo, no era más que una mujer.
Había muchas vigas de hierro y así fuimos desmontando poco a poco,
por lo que hay partes del techo también de Luzuriaga y así,
fuimos montando más o menos con todo material reciclado de la zona desindustrializada en los locales.
Robábamos los ladrillosos de hormigón grandes en obras cercanas y no tan cercanas,
y hacer una masa ni poner una puerta, ni tener ni idea de nada de construcción,
y fue toda autoridad que está ahí con las manos.
A la vez que la pentatónica aprendimos a hacer muchos.
Decidimos cemento metal.
También entraron otra gente de pasajes ancho, que les gustaba un poco más.
El rollo Techno House, ocuparon un local pequeñajo, en donde pusieron unos platos,
y se dedicaban a pinchar, y al cabo también de unos años,
ciertos amigos de Trincherpe pasaron y había un sitio libre, que era el último local,
y estaba completamente destruido sin hacer, ahí no había tejado,
y esa gente pues empezó a currárselo, y al final acabó siendo lo que era el tercer,
o cuarto local, por decirlo de una forma.
Así empieza un poquito la cosa de la Camsa,
de empezar a conocerse a la gente de diferentes pueblos,
ya estamos hablando de los pueblos alrededores.
Nos empezaron a juntar luego, porque había más gente, más gente,
y echando una mano, y habiendo un ambiente bastante chulo ahí, ¿no?
La casa era un sitio ideal, había sitio, había locales para ocupar,
y bueno, en otro no pusimos ninguna objeción hoy, de maravilla.
Cuanto más gente seamos, más fuerza hacemos.
Y a partir de ahí, ya entre todos, pues organizando,
poco a poco fuimos organizando fiestas, conciertos,
y buscando algo que darle pues mayor nombre y vida a lo que,
y a un proyecto que entre todos queríamos que salís adelante.
Totalmente autogestionado, sin depender de nadie,
políticamente ni económicamente hablando,
y siempre con una independencia y autonomía propia.
La reconstrucción de los locales y de las zonas comunes
dio pie a las primeras actividades.
La Camsa, como tantos otros lugares del territorio por aquella época,
comenzó a coger numerosos conciertos y fiestas
en las que los grupos, hodilléis de la zona,
y la gente que hasta allí se acercaba,
disfrutaban y hacían disfrutar en un ambiente hecho por y para ellos mismos.
Un kulemoses de los nervios,
pues casula iras de cesus,
el buitracker también,
la perrera, el bucatecismo, el Edmieu.
Luego se hacían afters a la mañana,
con Alberto Sinestesia,
y todo el que se apuntaba,
y todo eso.
Y se hacían unos after, vamos, épicos.
Pero no todo iba a ser fiesta.
Y con las primeras actividades,
llegó también el rechazo institucional.
Y como no, el primer intento de desalojar.
Soy Juan Gelmari, que era del local de los maquineti,
él había tenido información del ayuntamiento
que al día siguiente se iba a venir a desalojar la Camsa.
A la mañana me desperté muy pronto,
porque aparte oí el ruido,
cuando ya las excavadoras habían empezado a derribar
lo que se llamaba, como un mente,
lo que antes he dicho, el frontón.
El ayuntamiento de Nostie,
estaba haciendo unos apaños con una excavadora
en lo que es Molinau.
Y por amistad, entre concejales y tal,
decidieron hacer una ilegalidad como la Copa on Pino,
que fue, ui, por qué no me dejas esta excavadora
y aprovechamos y nos quitamos este marrón
de la Camsa del Medio.
Y aprovechando lo que son las maquinarias y eso,
y no avisarnos ni tan siquiera nada ni nada,
pues cogieron y empezaron a tirar todo.
Empezaron a tirar todo.
En ese momento tomé la decisión de subirme al tejado,
yo solo.
Según iba pasando la mañana,
claro, eso fue a las 7 y media de la mañana.
Empezó a llegar gente con la idea de defender
lo que sentías como tuyo,
o sea, sentías como tuyo
y que realmente sabíamos todos de antemano
que era tirar por tirar, porque se iba a quedar un solar.
Y ya estaba esta gente arriba haciendo ruido
y estaban los municipales.
Había uno que yo conocía,
entonces estuve negociando un poco con ellos.
Y mientras se negociaba,
se colaban por la otra lado por los que podían dentro
y se subían al tejado.
Desacabamos como 4 o 5 personas en el tejado a Taos.
En éstas, como ya he dicho, aparecieron dos secretas
y de muy malas maneras empezaron a decir
que si nos bajasemos,
yo aproveché para encadenarme, no solo estaba a Taos,
ya aproveché y con unas cadenas puse el candao,
la llave la tiré a la ría,
tomamos la resolución de quedarnos colgaos de las vigas.
Sentado sobre las vigas, pero las, me entiendes,
con el vacío debajo, que si hubiese pasado algo,
tranquilamente podíamos haber muerto algunos y nos caíamos.
Al ver eso, yo le dije a uno de los cipallos de secretas,
le dije, mira, vosotros veréis que hacéis.
Yo estoy aquí encadenado y muchos están aquí en las vigas,
con los pies en una viga y las manos en otra,
con el cuerpo realmente en el aire,
va a pasar una desgracia,
yo que vosotros os iría, diría a los coches patrulla
que tengáis ahí, que os largáis,
y quien tiene que solucionar esto
es el Ayuntamiento de Pasaya con nosotros.
Y claro, nosotros ya habíamos dado constancia
en el Ayuntamiento de que estábamos ahí,
nuestra actividad, entonces la ley, lo que les implicaba a ellos
era que nos tenían que avisar con la enteración y demás.
Pues con un poco de presión de toda la gente que hicimos,
pues pararon y fueron a hablar con el Ayuntamiento
y no sé qué, y ahí se quedó estancado,
porque resulta que la máquina ya estaba pagada,
sólo para ese día, y pues el Ayuntamiento de Pasaya
no quería pagar más, y fuera, y ahí se acabó,
y el desalojo se terminó ahí.
Una irregularidad por su parte, porque podían haber tirado
con gente dentro.
Pero bueno, fue tan la irregularidad, fue un poco,
vamos, vamos a Silvaria, a pasar el bullto, como sea.
A raíz de ahí empezamos a tener contacto
con el Ayuntamiento y a acudir a plenos.
Nos presentamos en el pleno, y dijimos que nosotros no queríamos,
ni íbamos nunca a Tomar, ni a, como se diría,
parte por ningún partido político,
ni por ninguna influencia política, ni nada,
que lo único que queríamos era que si se tiraba,
no íbamos a poner pegas, nos iríamos,
pero que realmente se construyese algo,
se hiciese lo que fuese.
Y así fue, ya que la zona que las máquinas
sí consiguieron derribar, fue aprovechada
para construir algo que iba a traer consigo mucha vida.
Bajábamos igual, estábamos patinando en verano,
bajábamos aquí, estábamos aquí,
y se nos ocurrió hacer unas rampas
para subir arriba a verano.
Y hacer un módulo para poder subirlo arriba
y poder patinarlo, pero como vimos,
que el local este tenía mucho potencial,
que era un sitio muy tranquilo,
y teníamos bastante espacio,
decidimos empezar a hacer el parque ahí.
Todas las paredes que había las tiraron
y cayó todo el escombro todo,
cayó, tapó todo lo que es todo el suelo.
Sabíamos que debajo había...
el suelo era patinable,
y echamos todo para allí, todo el escombro,
para un lado, para otro, un poco también,
y lo fuimos desventando un poco, limpiando.
Empezó con un módulo, y de ahí poco a poco,
claro, siempre quieres más, siempre que estás patinando algo,
se te queda como corto, te haces un bordillo,
y en dos días ya no te llena,
y necesitas un plano inclinado,
o necesitas un wall-ride o cualquier cosa así.
Éramos bastante jovencitos,
y no teníamos poder adquisitivo,
y al tener los pabellones aquí al au,
pues buscando e ingeniándote las para poder construir algo,
pues lo más fácil fue usar los pales de carga
que se usan las fábricas,
para poder construir los módulos,
hacer armazones, hacer planos inclinados,
hacerlo de madera, al principio estuvo muy bien,
lo podías cambiar,
podías amoldarlo, pues si te parecía muy bajo,
pues subirlo un poco más,
o hacerlo en los planos menos inclinados, o algo así.
Y no te duraba nada, claro,
ponías, cambiabas las chavas de encima,
y al mes siguiente ya tenías agujeros,
o se te podría, o...
Y era un cambio constante,
y de ahí decidimos empezar a hacerlo de cemento.
¿Descubrimos el cemento o algo así?
Sí, hicimos con un poco ahí,
toda mano con las palas,
y no teníamos ni hormigoneras,
ni hormigoneras, ni hostias,
todo era con palas,
la herramienta monumento a la pala.
Nosotros nunca habíamos trabajado con el hormigón,
y era un reto muy, muy heavy,
y fuimos haciendo una prueba,
había una columna, y hicimos un wall-ride.
Hicimos una transición ahí, bastante heavy,
y viendo que funcionaba,
pues de ahí nos decidimos a empezar a remodelar todo el parque.
El Skipper, y luego todo lo que...
El Skipper le dio ya...
no sé, mucha vida a esto.
¿De los primeros Skippers,
de así como parque,
de los primeros de Kipuzkoa, o algo así?
Sí, porque había eso, había planos inclinados,
había cuartes, había una pirámide,
con un bordillo...
o sea, de aquellas no había mucha historia,
como ahora que hay parques,
hay que hacer más.
Que era un sitio idóneo
para reunirnos con los amigos de los alrededores, claro.
Estaba el Skipper, los locales de ensayo,
ya siempre había gente aquí,
haciendo algo.
Y de ahí surgió la idea de hacer un evento.
Hacer un evento, pues, yo lo sé,
llamarle concentración campeonato,
y eso fue evolucionando,
y, claro, coincidiendo con las fiestas del pueblo,
y así decidimos hacer un evento anual.
Y esa fecha era como la fecha
para reunirte con toda la gente, ¿no?
Y eso fue, pues, evolucionando,
conocidos de todas partes,
pues, claro, siempre que hay una fiesta
y es algo bonito, pues la gente se apunta.
La gente se apunta,
y más que nada,
pues, el principio fue ese,
pues, reunirnos con toda la gente que conocíamos.
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
¡Valearán!
Bueno, la historia es que yo tenía un grupo,
siempre tiramos un montón de problemas
para encontrar local de ensayo,
la gente de la Gamza nos dio la oportunidad
de entrar en uno de los locales,
un local de ensayo adentro para poder ensayar, medianamente insonulizado.
Yo, para aquel entonces, suele ir más o menos regularmente a los conciertos que
se hacían en el Gasteche de la Sarte y entonces pues bueno me empezó a picar la
historia de, pues igual que se hacían allí, hacerlos aquí en mi pueblo.
Historia es que yo cuando empecé a montar conciertos aquí ya había una
sala de conciertos montada porque la gente de aquí sí que ocasionalmente
solía hacer conciertos, pero no de una forma muy regular. Hacían conciertos en
fiestas y en alguna ocasión especial. Pues empecé, acabé empezando a montar
conciertos de forma más o menos regular y bueno al principio con con grupos más
bien locales y poco a poco empecé ya a montar conciertos a grupos que venían de
gira pues desde cualquier lado de Alemania, de Chequia o bueno de Australia
o de cualquier lado, vamos.
Vale, los grupos que tocan en general, bueno, casi todos hacían entre
hardcore, punk, cruz, green, a un grupo de punk rock así, vamos, lo que
hemos ruido en general y bueno, y básicamente cualquier grupo que quisiese
tocar no por dinero, vamos, por pasárselo bien, por venir a conocer gente, echar unas
risas y vamos, en ese plan.
Se pone una entrada, verdaderamente barata y pues bueno, si viene más gente
pues el grupo tendrá más suerte y se gana más pasta o menos pasta, al
final, esa pasta es básicamente para pagar la gasolina y en lo que les cuesta
moverse.
Aparte se les da a cenar, se les da a dormir, un sitio para dormir y luego pues
bueno, pues pueden beber lo que quieran y bueno, y aparte de todo esto se les
intenta dar lo mejor posible, llevarles para ahí, pues si te viene a tocar un
saldo al día siguiente les ibas a tocar, o sea, les ibas a comer por ahí, a un
sitio, o sea, básicamente, aceptarles bien, vamos.
En el momento que yo empecé a montar conciertos de forma regular empecé a
encargarme de montar los conciertos también en fiestas, entonces pues el
primer año que hice el cartel y en la rima del cartel aparecía escrito caos y
destrucción en Pasayacho y ya el segundo año de hacer esa historia, pues bueno, se
me ocurrió que podía cambiar la segunda palabra de forma que fuese caos y no sé
qué en Pasaya, para bueno, en lugar de ponerle número 2 o lo que sea, pues
cambiar el nombre y se quedó como caos y semen, o sea, todos los conciertos que
hacían yo en fiestas del pueblo, se llaman caos y semen, pues esa vez que lo
hicimos ahí, pues con lo de caos y semen ahí ibas por lo viejo pegando carteles y
toda la piña se nos paraguey, cuando vea lo de semen ahí en mayúsculas ahí arriba
y bueno, era una manera de llamar la atención. Solían tocar 6 grupos por día,
más o menos, 6 o 7 y bueno, año tras año, pues sí que sé, pues al final me
engorilaba un poco más reyendo grupos hasta que al final, vamos, el último año,
por ejemplo, vienen a tocar los Spenbeers, que es un grupo alemán de los 80, que en
total, entre dentro y fuera, había igual 6 cintas personas, algo así, y dentro no
sabía ni entrar, o sea, igual dentro era un sitio que se podían estar
dos cintas personas con no mucho espacio y ahí yo creo que había cuatro cintas
todas apretadas y es todo de la hostia, o no sé.
Gracias a una agenda generosa y el ambiente festivo de sus conciertos, Camsa se
convierte en esos años en un referente para los susficionados del ruido de la
forma, logrando generar por sí misma un importante movimiento de grupos, personas
y personajes en general.
Pero como dice el refrán,
nada es para siempre.
Finalmente, y más de 10 años después del primer intento de desalojo, Camsa se
arrenda las máquinas excavadoras. Todas las historias que estas paredes podrían
contar, se ven reducidas a escombro para acabar siendo un solar, un solar en el que
lo único que crece a día de hoy son farzas y basura.
Sobre desalojo, o sea, las historias que desde que entramos en la Camsa nada más
entrar, ya nos decían de bueno, si esto lo van a echar en el que viene, y la verdad es
que siempre se tenía como la idea de que era un sitio que no iba a durar más de
más de un año para adelante. Desde que entramos, aguantamos más o menos 10 años
más y fueron un poco a poco derribando todas las fábricas, todas las fábricas,
hasta que se lo quedamos nosotros. Y básicamente cuando nos dijeron que
teníamos que desalojar el sitio, se había claro que no había... no, vamos, que no
debemos a poder evitar que lo echasen ahí. Lo único que podías hacer era pensar en buscar
otro sitio donde pudiera seguir haciendo las mismas actividades que hacías entonces.
Varios locales de ensayo y grabación, una sala de conciertos, otro bar independiente, el
skatepark o simplemente locales para estar, en los que poder reunirse bajo sus propias
normas de convivencia y de respeto, y en los que poder llevar a cabo actividades que en otras
circunstancias hubieran sido difíciles de realizar.
Digamos que se sacaron dos vías, una legal y otra, pues como estamos, o para
ocupar otro sitio. Pues miramos tres sitios así, pero bueno, al final la
historia no se leo bien, en un sitio empezamos a entrar y uno de los vecinos,
cada vez que nos acercamos, se llama la policía y al final se quedó un poco así
la cosa se ha olvidado ahí. Y por el tema legal, yo hablé con un abogado que el
tío se enredó bien con nosotros, que es un tío que solía llevar casos de insumisión y
cosas así. Y bueno, el tío nos recomendó hacer un dosier con todas las
todas las actividades que hacíamos aquí y todo eso, y yo me encargo un poco a
recopilar todas las historias, hicimos un dosier bastante gordo, bastante tocho,
otra gente del pueblo se puso por su lado también, fuera a hablar también con
alentamiento con los concejales y todo eso, y les diréis que al final los
concejales nos jodieron, porque de primeras los tíos fueron de barrio con
nosotros de no, no, sin problema y os apoyamos en todo, no sé qué, blá, blá,
blá. Y bueno, lo que me dijo el abogado, que lo que te digan, por mucho que te
digan, que si no te firman nada, que no vale nada. Y al final fue un poco que con
la actitud de la gente del alentamiento nos relajamos un montón y total, que al
final nos echaron, nos echaron y después echarnos pues, pues nada, adiós.
En esta ocasión nadie se subió al tejado, lo que no quiere decir, que la
alcance hubiera muerto del todo.
Bueno, mira antes todo esto estaba lleno de, de muros llenos de grafitis y así, que veníamos
viendo gente ahí a grafitearlo y todo.
Antiguas fábricas ¿no?
Y ahí adelante estaba, pues lo que es la alcance del local, el parque, ahí estaba, estaba el parking,
era donde dejaban todos los coches, entras ahí y bueno, aquí estaba todo y ahora
estamos aquí arriba, aquí está el, ahí está el bol, jardín pa' allá, aquí está la casa y toda
una actividad que tenemos todo controlado de la vida.
De dar de la actividad que se ve toda su vigila, como si nos atacar.
Y bueno, aquí está nuestra chabula.
¿Qué esto es?
¿Todo bien?
Perfecto, vamos.
Vamos allá ¿no?
La ataque.
Cuando derrumbaron lo que fue, lo que era la alcance vieja, fue algo muy, muy, muy
frustrante, porque todo el trabajo invertido se había ido a la mierda ¿no?
Y de ahí surgió la idea de empezar a buscar un sitio donde, donde poder entrar todos,
porque la alcance estaba dividida en varios locales ¿no?
Pero al final éramos uno.
Con Ardi y Gory me tuve relación, pues porque por ejemplo cuando montaba el Cosi Semen o
cuando verían grupos a tocar, un montón de veces metía la gente en Ardi y Gory a dormir,
porque al final eran dos sitios están, lo separa una carretera justo, justo.
Tuvimos la suerte de que justo a pocos metros había un local que es en el que estamos ahora ¿no?
Que la gente ya no paraba por allí, pues estaba muy abandonado, estaba pues en ruinas ¿no?
La gente de mi local de La Camsa, los skaters ahí, entraron en Ardi y Gory de vuelta para
intentar rehacer lo que era el Skatepark que estaba hecho en La Camsa.
Yo cuando tiraron aquello me acuerdo que me decía, me decía, ¿Pasata o que te parece si hacemos un volo o algo?
Y yo, pues venga, vamos allá, nos quitaban un parque pues hasta otro.
Cuando entramos aquí y nos habíamos asentado un poquito en lo que es el edificio,
lo siguiente era de sentar la parte de fuera ¿no? para poder estar los días que hacía bueno para no estar encerrados.
Y empezamos a quitar toda la maleza y vimos que en el suelo había marcado unos círculos,
salió la idea de poder hacer una piscina ¿no? para patinar porque por aquí en Gipuzco no había ni un solo vol
y siempre teníamos que irnos a Vizcaya como muy cerca.
Y aquí se había limpiado un poco, pero eso aquí estaba en lo que eran los círculos de los depósitos que había antes, antiguamente.
La verdad que había bastante gente, había muchísima gente.
Cuando se empezó a rular para acabar, pues estaba la gente de Iru, gente de las artes, de los hospí, había bastante gente.
Sí, al principio se animaba mucho la gente, venían todos ahí con gorilados de vengo,
para hacer un volvo, a todos ahí a sacar paladas.
Desgrosar, picar, rescabar, hacer un desagüe, sacar el radio, hacer las reglas, colocar el mallazo,
echar la primera capa de cemento, dar forma, soldar y colocar el coping, picar de nuevo, unir transiciones,
poner la iluminación, colocarla a los zeta y por último dar un acabado fino de cemento para poder patinar suave
la piel cada vez que uno toca el solo.
Empezó un poco locura, no sé, a mí me pareció una locura, igual para la gente que hizo la otra camsa,
igual lo veía de otra manera, para mí era como, va, hay aquí un muro en el suelo, vamos a hacer un vol.
Y yo, venga, así, venga, vamos a escapar, después consigue cemento, tal.
Las cosas ha sido un poquito tirar palante como hemos podido, aquí lo hemos hecho todo, entre varias personas,
con nuestra iniciativa un poco caótico también, porque no hemos hecho ni al principio ni las reuniones,
ni asambleas para organizar cómo vamos a hacer.
Y unos días venía uno, lo quise ver, otros días otros, y poco a poco ha avanzado,
conseguir la pasta era lo difícil, nos quedábamos paraos porque sí, ganas de trabajar había,
pero no había dinero para cemento, para hierros o para lo que sea, pero de repente empezó a coger forma esto.
Y entonces sí, ya nos empezamos a organizar más, bueno, también vamos a hacer una cosa más pequeña,
al final se ha hecho enorme.
Igual hemos aprendido a usar el cemento y tal y cada vez se nos hace más fácil,
pero bueno, que no solo trabajar, hay que conseguir la pasta, que nos ayuden sponsors a veces,
con las fiestas que se hacen en Mogambo, son muchas cosas.
La financiación en un proyecto así de complejo se convierte en un constante dolor de cabeza,
que se cura base de conciertos benéficos, ayudas desinteresadas, rifas, camisetas,
cualquier aporte es bienvenido para poder seguir adelante.
Cuando teníamos el bol un poco avanzado, las empresas de por aquí y alguna tienda local,
se mojaron bastante y nos dieron un gran apoyo.
Soy ya hablando en el año 2005 o algo así, 2016, que estaba el proyecto de construir el bol,
que parecía una verdadera locura y ahí surgió la colaboración con Vans para hacer el tema de las camisetas.
Lo único que hicimos fue darles camisetas para que ellos hicieran la imprenta del bol,
para poder venderlas y recablar dinero.
El rey de colaborar, pues en la medida que podamos, pues, en el tema a cantonatos y poniendo algo de material,
es más, igual, sentirte parte del proyecto o por lo menos algo que realmente te parece igual.
La única manera que nosotros podemos apoyar como fabricantes de skate,
nos decimos, bueno, nos decimos que es poco como podemos ayudar,
y dijimos, te los vendía bien hacer unas tablas y tal,
y dijimos, venga, pues, vamos, hacemos las tablas de la cansa, si las podéis vender,
y podemos colaborar todos, intentar que este proyecto se haga palante.
Pues colaborando en todos los enjecimos que ellos hacen para recobrar el dinero
y solen ser en colaboraciones sin caminatos, fiestas, o incluso en colaboraciones con tablas,
para recobrar con todos.
Pues ha quedado un trabajo hecho a mano impresionantemente de bien.
O sea, tiene toda la pinta de ser un parque hecho por profesionales.
Es más, mejor que muchos de ellos.
Y también, lo que me parece interesante es que, o sea, que está mi barobra.
O sea, hoy lleva un movimiento de años, pero al principio solo el bol,
luego la loseta, luego no sé qué, luego salen planos sin caminatos, luego no sé qué.
Cuando llegas ahí, ves el acabado de la transición, losetas, el coping,
y todo lo que han hecho con un acabado perfecto.
El esfuerzo personal de sacrificio en tiempo y horas es enorme,
pero, digamos, el coste se ha hecho con los minimísimos recursos.
O sea, y el resultado cuál es?
Pues el resultado es que la gente está fascinando, se divierte,
y ha hecho algo a su medida y con sus propios medios.
Los tiempos que corre eso es como para analizarlo y aplaudirlo desde luego.
Mirando hacia atrás, el esfuerzo parece haber merecido totalmente la pena.
Las cientos de horas de trabajo invertidas quedan situadas en la memoria
como un tiempo más que bien aprovechado.
Al lado del mar, como un joven cangrejo, siempre camino hacia atrás.
Al lado del mar, como un joven cangrejo, siempre camino hacia atrás.
Entonces, nuevas revistas que tenemos de...
¿Nos apareció?
Sí, donde apareció la Camsa Vieja, bueno, y hay algunas de las nuevas también.
Pero, a mí, por ejemplo, en esta, está un poco chapolo,
que sería un checkout del guanche. Camsa, hasta lo tú mismo.
El artículo es tal, el guanche tiene un pez de vaccinol y ahí.
Y el Blaine, con sus Inward Health Leaps.
Ya ves, las teles encima de their wallrides.
Esta batilla está así colgada, es la peña.
Esto es un artículo que hicieron la gente de Flow, el Dani.
Pero sí, ¿no?
Es lo que le parecía lo que habíamos hecho y así.
Fue un asegible del ribado, que era un desmadre, como estuvo ripando ese día, chaval.
Esta barbaridad.
Muy heavy.
Esto fue muy divertido.
Ese día fue, bueno, un espectáculo.
No, la verdad, a ver, nos hemos quedado sorprendidos.
No sé, en principio hicimos un vol para nosotros, sin muchas aspiraciones.
Y, bueno, y poco a poco salió un vol bastante majo.
Entonces, no sé, pues por unas por otras, la gente busca spots y empezaron a venir aquí.
Pero bueno, lo normal es que hagan a la gente de aquí, ¿no?
Pero es que de repente encontrarte con un pedro o barros, o como era el gravete.
O gente, no sé, flecher, gente que alucina, en plan.
Y se ha convertido un poco, si hay un tour y la gente anda por aquí,
pues nos suelen visitar y venir, que nosotros flipamos, muy agradecidos que ven a gente así.
Y nada, y se divide que se conoce por todo el mundo, porque mucha gente habla, ha salido en revistas, no sé.
Cuando gente de fuera te aparece un día cualquiera a patinar el parque que has construido tú
y solo la cara de sorpresa y la satisfacción, la felicidad que te muestran, eso llena muchísimo.
Es el, no sé, la recompensa a tantos años de trabajo, también.
Aparte de lo que es personal, de tus sesiones, en solitario, que en casi ningún sitio
puedes permitirte ese lujo de patinar el día que te apetece
y el que no hacerte una barbacoa o no lo sé, o mil cosas.
Y es que al final todo esto se hace por una simple razón, disfrutar de lo que te gusta.
El tema de que vengan un día y te tiren todo esto abajo es un poco delicado, es un tema un poco delicado
y no sabemos cómo tratarlo. La mayoría de las veces evitas hablar de ello para no llevarte malos tragos.
Era como, esto es una ocupa, esto en cualquier momento nos echan.
Y esto es una locura, va a estarse tanto trabajo y tanto dinero en cemento y tanto esfuerzo para que nos echen algún día.
Cuando le comento a la gente lo que hemos hecho, no tenéis miedo a que os echen y tal.
Y bueno, la verdad no tengo miedo a que nos echen, porque son 7 años que he podido tener un sitio
para hacer lo que me ha gustado, patinar, hacer las rampas a mi gusto y tal.
No sabes si te van a echar algún día o si vas a estar aquí mucho tiempo, no tenemos ni idea.
No sabemos la situación en la que estamos.
Sí, lo que dice la única vez que ensajada es esa.
No sé qué pasará lo que dice Diego, a ver con las nuevas generaciones.
Ojalá y vean que las cosas son factibles, con ilusión y un poco locura a veces también.
Y se pueden hacer las cosas, o sea que nosotros mientras lo que ha dicho Diego,
que nos quiten lo bailado y todo lo que hemos disfrutado y lo que nos queda, vamos, seguro.
El futuro es imperecible.
Que llega un desalojo, que la gente se canse y no haya relevo,
que simplemente la estructura de este sitio cambie y ya no sea más lo que ha sido hasta hoy,
son escenarios en los que influyen demasiadas cosas como para poder anticiparse o actuar.
Pero pase lo que pase, estos muros guardan claro el recuerdo de miles de horas de diversión,
de esfuerzo compartido, de sueños que se van cumpliendo
y de cientos de pequeñas batallas ganadas a fuerza de ganas y desinterés.
El futuro es imperecible, es verdad, pero el aprendido estos años queda grabado a fuego.
Pero creo que al fin y al cabo a mí me ha ayudado mucho, me ha ayudado mucho a crecer personalmente
en ese aspecto, nuestra versión, amistad, implicación, entender mejor ese,
el significado de esas palabras que de joven, pues sí, sabes lo que están ahí,
pero no las desarrollas plenamente al 100% el significado de esa palabra,
pues bueno, sí, hoy me apetece, hoy no, hoy yo que sé, hoy pasa de todo.
Te ayuda a formarte como persona, el tema de saber cuáles son tus límites de convivencia,
el realizar proyectos libremente.
Hemos sido, al fin y al cabo, yo creo que muy, cómo se diría, muy autónomos,
dentro de todo ese entorno, tan maltratado, tan machacao, hemos sabido sacar algo,
todavía lo veo como más positivo, ¿no?
Y bueno, te hace plantearte las cosas de otra manera,
y ya no solamente lo que quieres hacer es para ti,
nosotros digamos, hemos creado una base de la nada, sin querer,
pues para que los chavales, el futuro, digamos, puedan seguir adelante,
y esto pues, sigue creciendo.
O sea, aprendes a escuchar las opiniones de otra gente, ¿no?
Sí, sí.
Y a pues, a llevarlas a cabo también,
aprendes a hacer cosas de una manera que, igual, nunca lo harías, así, ¿sabes?
La familia.
Sí, sí, sí.
No era una comuna, como lo que se entiende por comuna,
porque la gente vivía ahí, pero cuando vivíamos,
estábamos en el estado y ahí metidos todos los días.
Sí, todos los días.
Y era lo que le daba riqueza también, lo distinto que éramos.
Misionemente, yo desde luego, todas las cosas que siempre quería hacer,
y al final, la acabación de la Camsa,
hacerlas fuera de un sitio autogestenao, es imposible.
Si quieres algo, algo, algo tú mismo.
O sea, nos pasó en buena vista, hicimos dos locales,
nos pasó en la Camsa, que hicimos uno,
y ayudamos en el resto.
Es una experiencia que, al final, te iba a aprender cosas nuevas,
a aprender a trabajar en equipo,
y que aporta mucho personalmente, vamos.
Seguimos luchando, seguimos luchando porque hay unos ideales,
porque gente joven siga nuestros pasos,
y que no caiga en lo que tuvimos alrededor, ¿no?
En ese estado de ruina, de isolación, de ruina de ideas,
de ruina de lucha, de ruina de implicación.
Defendemos algo, ¿no?
La inquietud de querer seguir creando,
que al final, acabo de ser lo importante, ¿no?
Crear, crear, lo que sea, pero crea, crea algo.
Aunque sea un sueño, pero créalo.
Y mayor sueño que este, yo no he vivido nunca ninguno.
Ninguno.
Desde que un grupo de chavales de 14 y 15 años
entrara por primera vez a la Camsa,
ha pasado ya mucho tiempo.
Tanto los antiguos locales, como la nueva parte de la que ellos ocupan,
han visto pasar numerosas estaciones,
y es que 20 años son muchos.
Se supone que los logros o aciertos
así como los errores que se hayan podido cometer,
se vuelven relativos con el paso del tiempo,
y adquieren dimensiones diferentes,
dependiendo de quien os recuerde.
Pero lo niegable es que durante estos 20 largos años,
aquí, todos los que han querido y lo han intentado,
han podido llevar a cabo sus inquietudes
sin más límites que los que ellos mismos se pusieron.
Por lo tanto, en esta fiesta del 20 aniversario,
hay mucho que celebrar.
Hay mucho que celebrar por todos los que aportaron
con su granito de arena de mil y una manera distintas,
o por los que simplemente disfrutaron del lugar
como se merecía y merece,
con la alegría de saber que ese pequeño rincón del mundo
fue levantado por sus manos y por otras como las suyas,
para poder pensar, vivir y actuar de una manera,
por lo menos, un poco diferente.
Por lo menos, un poco diferente.
Bueno, esta es la última.
Muchas gracias a toda la gente que ha contado esto.
A todos os habéis matinado,
a toda la gente que ha venido, a todas las bandas,
y que serán nuevos.
Muchas gracias.
¡Als!
¡Als!
