y
¿Qué opinas yo sobre el aborto? Bueno, yo opino que sí tiene que legalizarse.
Para que las mujeres lo tomemos como algo más con naturalidad y no que se vea como si fuese
como somos unas criminales, las que decidimos con los que acuerpo, las que queremos hacernos un aborto.
No, pero nosotros pedimos educación sexual, anticorceptivo, gratis y después llegamos al aborto.
Yo les apoyo a las que lo quieran hacer y a las que no lo quieran hacer, no lo hagan.
¿Qué opinas yo sobre el aborto?
Yo hablo desde mi punto de vista y por algo una experiencia personal que me pasó,
que era vivir con un hombre violento durante siete años,
tener dos chicos por decisión propia y con el tercero cuando decidí separarme
porque ya no aguantaba la situación, bueno, quedo embarazada.
Fue a causa de relaciones forzosas, digamos, con él, porque ya la situación no daba para más,
entonces quedo embarazada.
Decidí no tener otros chicos porque iba a ser el tercero, no tenía plata, no tenía trabajo, no tenía nada.
Bueno, así que mi testimonio desde ese punto de vista de un hecho personal
y quiero que se pueda compartir con otras mujeres porque hay mucho para rescatar,
hay muchas historias.
He acompañado, he tenido personas muy ashevadas a mí, mi propia hija,
queda embarazada a los 16 años, estaba terminando el secundario
y ella misma me dice, mamá, me dice, yo no es momento de que lo tenga.
Así que ahí no le llegó a pasar lo que me pasó a mí, que fue terrible,
ahí usamos las pastillas, las oxas, no sé cómo se llaman, bueno, no me acuerdo,
las que se usan ahora obsaplón, una cosa de esa, y bueno, y a mi hija,
ella estaría de un mes y le llegó, le vino.
En mi caso particular sí, tuve momentos donde tuve que tomar la decisión de pasar con un aborto
y lo hice, convencía de que era lo que en ese momento no solo era mejor para mí,
sino también para ese posible niño o niña que vendría al mundo,
creo que no me siento segura de la decisión,
pero también siento que puedo tener esa seguridad hoy
porque en algún momento hubo gente que pudo acompañarme,
que pudo escucharme, que pudo aconsejarme.
He abortado con inyecciones que el médico me da por un caso de violación,
pero a mí no me he traído ninguna consecuencia, estaba asistida por un médico,
cuando he querido tener hijos los he tenido tranquilamente.
Cuando uno se hace un aborto no está pensando en un hijo de una hija,
no está pensando en un proyecto,
y está pensando en una situación que te pasa a vos como persona
y a vos en relación si estás con pareja o no estás con pareja,
pero esa vos no estás pensando en un proyecto de hijos,
porque yo tuve muchos hijos después, tuve cuatro,
una hija y cuatro y tres hijos,
y yo sí lo que tengo que pensar en un proyecto de hijos,
y sí que cuando me hice el aborto eso no hubiera un proyecto de hijos.
Yo vengo a pelear con las chicas del barrio,
las chicas pobres, las que estamos cansadas
de que no tengamos información,
de que no tengamos un poco receptivo,
de que se nos trate mal,
de que se nos quiera imponer una religión,
de que decían sobre nosotros,
nosotros somos mujeres,
creo que somos libres sobre nuestro cuerpo
y sobre lo que nosotros decidimos.
El hijo de ser madre, yo,
el hijo que no lo quiere,
si él tenga el derecho de decir no quiero,
y que no lo traten como una asesina,
sino como una mujer con decisión propia.
Era muy difícil en la sala del barrio
poner el diú, porque era hacer papá Nicola
o siempre había algo que faltaba
para ese momento de la colocación del diú.
En mi barrio pasaron muchas cosas feas,
muchas mujeres murieron por el asunto
del aborto con la zona.
No tenemos educación sexual,
no tenemos anticonceptivo orátil
y después, bueno, lamentablemente
llegamos al aborto
y lamentablemente del aborto clandestino
las que mueren son mujeres pobres.
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva!
Otra cuestión fundamental es la culpa
y todo lo que transmite la iglesia
y toda esa falsa conciencia que transmite.
Que somos mujeres, que tenemos nacido
para dar la vida y es mentira.
Es totalmente una mentira
y nos quieren imponer la culpa
para que nosotros sigamos teniendo
un ejército de esclavos al servicio de los explotadores.
Llevar adelante un embarazo
es algo que se lleva con todo el sentir
porque es comprometerse a traer una nueva vida
para la cual una tiene que estar muy preparada
desde lo emocional, desde lo afectivo.
Si el deseo por el hijo no está,
ese hijo tiene un futuro apésimo por delante.
Quiero que uno no se quiera con una culpa para siempre
como nos acusa. No es una cosa para siempre
porque no existe nada para siempre.
Eso no va cambiando con los años,
con la vida, con las relaciones sociales,
con las relaciones nuevas de pareja,
con las relaciones familiares.
Creo que no hay nada para siempre.
Yo no me arrepiento de...
por ahí sonará duro lo que yo digo a veces.
Yo mis hijos, tengo cuatro hijos,
mis cuatro hijos los amo,
pero las otras veces que yo me los saqué
fueron en condiciones porque yo no podía tenerlo
y no daba la situación.
Yo creo que si el aborto fuera legal,
ella no sentiría esa culpa.
Esa culpa que sienta ahora
que cada vez que me la encuentro se pone a llorar.
Y eso me parece que la mujer
no tenemos por qué pasar por esto,
no tenemos por qué.
El estado con la ilegalización vemos que
es el primer abortador.
¿Por qué es el primer abortador?
Porque ilegaliza y manda las mujeres
que se lo haga de una manera clandestina
y luego es el primer abortador porque
si uno tiene un hijo y tiene un trabajo
tienen que perder el trabajo o tener el hijo.
Y levanta las banderas, el Estado Kirchner
está diciendo que protege los derechos humanos
pero no nos está viendo como
seros humanos a las mujeres que estamos decididas.
También el Estado tiene que garantizar que podamos,
si queremos, porque muchas mujeres lo quieren tener
pero no en las condiciones en las que tienen
de pobreza.
Entonces también el Estado debe garantizar
que esa mujer que por ahí quiere tener
ese hijo garantiza una vida digna.
Entonces me parece que todo un sistema,
una cadena de responsabilidades
que por un lado lo tiene el Estado por ser el Estado
y el Gobierno Nacional
por no garantizar a las mujeres
estas cosas, desde la Salud Pública,
desde los métodos anticonsentivos,
desde una educación sexual,
no se exista en las escuelas
y de más empieza como en una cadena
y que llega y termina en la no-legalización
del aborto de los hospitales,
público, seguro, legal y gratuito.
Hay soledad en relación a la clandestinidad.
Hay soledad en relación a la política del Estado.
Hay soledad en relación a que muchas veces
lo tenéis que conectar.
No hay soledad en cuanto a las relaciones
de solidaridad.
Nadie, nadie puede ser un aborto
sino acude a una red de solidaridad
que puede ser una persona
como puede ser una red más grande.
Nadie puede hacerse loco.
Nosotras en nuestra experiencia,
no de la mía,
pero de la experiencia que hemos acompañado,
hasta hemos hecho rifas
para pagar un aborto con una compañera.
Habíamos hecho mucho,
por supuesto que no decíamos que era el aborto
para el aborto, obvio,
pero sí, pero hacíamos una rifa
como para acompañar esto
y creo que esto funciona
con una cosa de solidaridad.
El aborto es una práctica
que te libera como mujer
porque puedes decidir
si querés tener hijos o no,
la cantidad, cuándo, de qué manera,
en qué condiciones.
Porque no es solamente el aborto,
es el derecho de decidir sobre otros cuerpos,
el derecho a la posibilidad también
de que los cuidemos,
de que tengamos una sexualidad plena.
Es un demasiado derecho
de hecho a no sentir
de que te bajan la estima.
Es un demasiado derecho.
Y de hecho a decidir,
me parece que es más integrador.
O sea, también me llevó muchos años
darme cuenta,
el liberal,
mi decir, no,
yo soy dueña de mí
y soy dueña de los pensamientos,
de todo,
pero la mujer tiene que buscar una ayuda,
generalmente más, digamos,
en las organizaciones sociales.
No es que estoy bajando la línea
por las organizaciones sociales, ¿no?
Pero es como que un lugar
donde vos más
estás en contacto
con mujeres,
con las mujeres que piensan como vos
y que están en el mismo barrio,
¿no?
Y no, o sea,
te aceptan como sonos,
te están jugando
ni están diciéndote cosas,
o sea,
que vos tenés que hacer así
para ser una buena mujer.
Tenés que decir,
no,
este es el día a día,
y ya vamos construyendo todos los días.
Luchemos todos los días por nuestro cuerpo
y por elegir qué es lo que queremos
hacer de nuestra vida,
así que muchas fuerzas de alguien
para adelante,
que ahora tenemos mucha información
y vamos por la ley,
así que decían por su cuerpo
todos los días,
si impongas y decían por su cuerpo,
lo dejen que nadie
desea por su cuerpo,
no dejen que nadie,
nadie desea por su cuerpo,
elija a usted lo que ya.
Me parece que esta generación es venidera,
tiene que legalizar el aborto
y criarse con ella.
Me parece que esta generación es venidera,
tiene que legalizar el aborto
y criarse con esta nueva ley
para que el sexo
y las cosas sean placenteras
y sean buenas,
que no la veamos como nos impuso la iglesia,
que el sexo era malo,
que es lo otro que es eso.
Y decidir cuando vos tenés ganas
de tener un aborto.
Creo que más tarde,
que temprano,
lo vamos a conseguir el derecho al aborto
en la Argentina.
Creo que el tema no está terminado
porque este deruche de decidir
es más profundo,
es una lucha más concreta,
es una lucha contra un sistema,
lo decimos patriarcado,
capitalista patriarcado,
pero es un sistema mucho más profundo
y doloroso.
Entonces las mujeres,
tenemos que tomar esa iniciativa
y estar totalmente decididas
a salir a luchar y a organizar.
Taita, Taita, Taita.
Taita, Taita.
Abriendo puertas.
Mira, mira.
Es que sí, que sí.
Mira, mira, mira, mira, mira, mira, mira.
Taita, Taita.
Taita, Taita.
