LoFood es una asociación que pretende acercar el productor al consumidor.
El concepto que nos gusta vehicular es el de consumidor como co-productor. ¿En qué sentido?
Imaginemos que estamos cocinando una bonita cena en nuestra casa para nuestros amigos.
Al momento de ir a comprar los ingredientes de esta bonita cena, el consumidor tiene la obligación,
que también en realidad es un derecho, pero también es una obligación de pensar qué es lo que está
comprando. Ese momento es en que podemos ejercer nuestro derecho y nuestra posibilidad de cambiar un poco la economía mundial.
Un de los problemas más importantes que tenemos hoy día es el acabamiento de recursos rectícoles.
Aquí estamos abandonando una parada de un señor que compra directamente a la Llocha de Badalona.
A la Llocha de Badalona quedan como unas 15 barcas que surten cada matinada y pesquen peyes de platja,
peyes de proximidad. La ven en el sobas tan caro que se hace y este señor cuando le caga el pey se le ha acabado y se va.
Después, tenemos otras paradas que se dedican más a pechos comerciales, como por ejemplo la tunina.
La tunina es el modelo de insostenibilidad para excelencia. ¿Qué hacen los otros barcos que van a pescar a Somalia?
¿Por qué necesitamos consumir este pey tan caro que no tiene que ver con nuestras producciones y las necesidades?
Ana María hace un trabajo maravilloso de búsqueda de aceites de todo el mundo.
Pero como podéis ver, como buena socia de Slow Food también tiene a precio al producto local.
Y aquí tenemos una muestra, por ejemplo, de tres aceites, uno ecológico, uno de primerísima calidad premium virgen extra
de un productor socio de Slow Food, por cierto, y uno que hasta es un baluarte de Slow Food.
Es un aceite de olivos milenarios que hace poco ha entrado a formar parte del arca del gusto de Slow Food.
Yo, al igual que la cliada, también soy traductora, porque es una realidad, somos las dos traductoras.
Y yo trabajo mucho en Italia y al rand de la meva feina van a llegar muchas traducciones
que parlaban de todas estas sensibilidades extremas que tienen en Italia sobre el producto ecológico,
sobre el producto de proximidad y sobre una manera de comer sostenible.
Es una cosa que nos porta a nosotros 50 años de abans.
En Italia el movimiento de Slow Food nació y está muy, muy capilarizado.
Tenemos 30.000 socios en Italia y ahí Slow Food está en todas partes.
Entonces, yo cuando llegué a Barcelona digamos que me traje este bagaje, este equipaje de Slow Food conmigo.
Y en Barcelona me di cuenta de que había trabajo por hacer con esta asociación.
De hecho, había un grupo que ya existía y simplemente se estaba un poco languideciendo
y lo cogimos, cogimos las riendas del convivium y aquí estamos trabajando en diferentes aspectos
de la comida lenta, la comida ecológica, la comida de proximidad.
Subtítulos realizados por la comunidad de Amara.org
