Sin embargo, a este respecto, hoy consideramos que cerrar el feminismo a la categoría mujer
no es necesario para ejercer una acción política efectiva y que, en cambio, pensar la imperfección
inherente a las categorías identitarias conlleva una fuerza liberadora que tiene mucha potencia
transformadora. Nuestro objetivo por ello es demostrar que la
estructura del género y del sujeto no se puede traducir en un debitamiento de la fuerza
política del feminismo. Y, un poco para explicar esto, yo he dividido mi intervención en una
parte más filosófica teórica y otra más política.
En el nivel filosófico me parece súper importante que entendamos la deconstrucción de la categoría
mujer en este sentido, no como la destrucción de la categoría mujer.
De construir no es destruir, de construir poner sobre la mesa las condiciones de posibilidad
y de emerger de algo. Es abrir un término, es una crítica positiva, no es una crítica
destructiva, para que ese término sea más democrático, en el sentido no chungo.
Entonces, yo creo que hoy partamos de la deconstrucción, pues eso es como un mecanismo crítico de
la revitalización de nuestras creencias. Y, con referencia a la categoría mujer, la cuestión
no es si puede o no puede hablarse de las mujeres. Claro que puede hablarse de las mujeres
y, por motivos feministas, vamos a hablar de las mujeres.
La voy a compartir, pero para dejar que hay machistas del uso, para dejar que hay machistas
de esos términos, y lo vamos a resignificar. Claro que sí, y no se trata de abandonar
el significante de mujeres ni lesbianas, ni tampoco trans. La categoría mujer no se
vuelve inútil mediante la deconstrucción, sino que eso metida a una crítica donde se
cuestiona sus operaciones excluyentes, cuestionar la normatividad y la exclusión que establecen
determinados límites y concepciones del género, y abrir su sujeto de representación política.
La crisis del sujeto y la apertura del género es una gran ventaja de y para las luchas
de las mujeres. El feminismo y las mujeres hemos ganado en herramientas de lucha, en
alianza, en campo de visión, en amplitud de análisis del poder y en capacidad de transformación
social. Gracias.
Yo entiendo que desde una lectura del movimiento feminista clásico nadie quiere aliarse con
el movimiento transexual clásico, porque con ese movimiento transexual yo tampoco querría
nunca aliarme. Entonces eso lo entiendo. También creo que soy un privilegiado, porque
estar aquí y poder... el hecho de que se des aquí escuchándonos, y es una propuesta
que yo entiendo que es nueva entre las millas, a menos en nuestro contexto, yo creo que esto
ya es la historia, o sea, no hace falta que hagamos nada más. Ya estamos escuchándonos
y ya se ha dicho casi todo y igual podríamos hacer una aportación más, pero la victoria
o la cuestión era que pudiéramos entrar en el estriálogo en el que ya hemos entrado.
Bueno, sobre todo voy a hablar de los argumentos de la lucha por la desparruidad de Entragos,
pero también como creo que ya se ha planteado un malco teórico superamplio, creo que estamos
de acuerdo de los conjuntos difusos, el problema es cómo se pone a estos conjuntos a la práctica.
Bueno, me interesa más lo que hacemos luego cuando nevitamos en la calle, que es mucho
complicado, que bueno entender que igual los generos no son esos empiades, que el sexo
también se construye, mucho más allá de eso, igual sí que tiene un impacto muy fuerte,
y sobre todo en las comunidades trans, en el intento de decir que vale sí, yo mismo
masculino, pero soy feminista y no me estoy justificando, ¿no? ¿Cómo se explica eso?
Bueno, antes que nada, yo creo que hay que igual hablar de algo que a mí, la verdad
es que me toca un poco de lejos, que le he tenido que pensar y que le he tenido que
estudiar, es decir, ¿cuáles son los fantasmas que en el momento feminista, en el momento
trans, que hacen que cuando se dice trans feminismo, haya gente que ponga la cara de,
pero bueno, entonces he estado pensando igual, y como se habla tanto de genealogía,
primero decir que la cuestión trans feminista no nos la hemos inventado nosotros,
bien, mucho menos, igual desde los años 70, 80, y es el término que utilitan esas
activistas trans que los congresos en Nueva York se quedan en la puerta,
porque vienen representando modelos, lo que luego, Raymond en el año 79, que es
una activista feminista, una teórica, desarrolla en su libro el imperio transsexual
que se ha citado casualmente en cuarenta de ocho horas y igual cuarenta veces,
y es importante porque hay toda una literatura feminista que habla de los trans
y que habla de por qué los trans no tienen su lugar en el feminismo,
y no existe una literatura trans, porque igual no llevamos 200 años aquí,
no existe esa literatura trans para contestar esos argumentos,
por lo tanto, igual eso es un fantasma que tenemos, y para mí el concepto
de ese malestar que genera, igual, pues que una persona viva masculino,
pero en el mismo tiempo, diga que, yo pienso que tiene que ver mucho con la idea
de traición, es decir, bueno, a mí me lo haces a lo que muchas veces,
pero antes me lo digan, entiendo que para muchas mujeres feministas,
el hecho de que yo salga la calle como tío, es una traición, es decir,
bueno, pero no me estás diciendo que hay que presentar esto,
porque no asumes que eres una mujer masculina y no seas a la calle con todo eso.
Bueno, yo creo que es una cuestión bastante compleja, porque no todo puede
decirse al que yo hago cuando salgo a la calle.
Voy a ser muy claro, si mi vida y mi mundo estuvieran estazada,
yo no sería trans, pero el problema es que cuando cruzamos esa puerta,
cada uno lo hace lo mejor que puede, y yo lo mejor que he podido es vivir
en masculino, no lo sabía hacer mejor, ni peor.
A mí me da un debate que creo que es importante que forma parte de los fantasmas,
y que a mí no me gustaría seguir teniendo el tema de la reproducción,
los transsexuales masculinos reproducimos, ya lo sé, lo sigo intentando.
Me estaba refiriendo toda esa cuestión que cuando se habla del tema trans,
el movimiento feminista, siempre hay alguien que dice ya,
pero es que los trans me producen un sistema que nosotros no producen.
Y ahí yo pienso que es un debate francamente ya que deberíamos superar,
porque reproducir reproduce todo fisto, o sea, es imposible y no reproducir,
es que ni siquiera nuestro idioma nos permite no reproducir.
Más allá de eso, yo no entiendo porque la gente trans se nos exige un pulismo
y un nivel de no género, absolutamente, es imposible,
es decir, lógicamente que yo reproduzco masculina.
Me he pasado cinco años entre las vías psiquiátricas, me han enseñado perfectamente
que es lo que tiene que hacer un hombre y que es lo que no tiene que hacer.
Y ahí viene la cuestión, que yo podría seguir ese discurso,
podría seguir ese modelo, que para mí es mucho más fácil,
que me quita mucho más culpa, que para mí es mucho más fácil pensar que estoy trastornado.
Pero igual le prefiero pensarlo, y en ese pensarlo,
es en el reproducir crítico, es decir, cierto que reproduzco,
pero me lo pienso, es decir, no sé cómo explicarme, que también es una resistencia.
Y quiero que hay que superarlo, porque cuando reproducimos
es que somos normativos y no es divertido,
y cuando resistimos es que somos cuir liberales.
Y francamente, o sea, ya no sé.
Bueno, ya está, con esto, es decir, no voy a hablar más de reproducción o resistencia,
creo que es súper injusto ese debate, porque solo se tiene con la gente trans,
con el resto del mundo, no se les exigen los niveles, no sé.
Se entiende que se reproduce para sobrevivir muchas veces,
y más allá de eso, hay algo en lo que bueno, y para superarlo también,
todo el tema del movimiento transsexual clásico,
que es el más visible, que cuando nosotros decimos que somos trans,
pues se nos encasilla en ese determinado movimiento.
Bueno, desde que, o sea, cuando decimos transfeminismo,
nosotros qué queremos ver con esa parte de trans,
y qué es lo que no queremos decir.
El movimiento trans de nuestro país, como gran parte del mundo,
el 90 o el 99% del discurso trans,
que seguramente es de los medios de comunicación, etcétera, etcétera,
es un discurso, pues bueno, como gran parte del movimiento LGBT,
es asimilacionista, es normativo,
son personas que viven atrapadas en cuerpos por los otros suyos,
y necesitan absolutamente renacer y volver,
y operarse, porque eso es, de ahí viene, ¿no?
Es decir, que bueno, los hombres transsexuales,
gran mayoría de los hombres que yo conozco, transsexuales,
están convencidos de que son hombres,
y entonces por eso son machistas, porque son hombres,
es decir, y lo articulan perfectamente,
y bueno, esto es una mayoría, y es así,
yo no me siento identificado con eso,
cuando decimos al transfeminismo, no nos decimos a eso extraño.
Pero dentro de todo ese maldo, primero si tuvo esto,
y luego hablaremos de porque igual hay 99 y hay 1, ¿no?
Igual nosotros venimos de generaciones mucho más jóvenes,
que no hemos corrido delante de la policía,
que nos hemos pasado horas en salas de espera de psiquiatras,
que nos han preguntado y vuelto a preguntar,
si cruzábamos o no cruzábamos las piernas,
si nos íbamos a pintar las uñas o no,
y bueno, igual es de estar tirando un trasfondo,
que desde el movimiento feminista deberíamos repensar,
pero más allá de eso, igual que somos generaciones de psiquiatrizados,
y que entendemos muy bien lo que quiere decir reproducir o no reproducir,
porque nos han enseñado a reproducir,
o sea, venimos de escuelas de formación de género,
y sabemos perfectamente que consiste,
también sabemos lo que quiere decir no reproducir.
Entonces, igual nosotros venimos de los márgenes del movimiento trans,
es decir, que para los propios transsexuales somos una vergüenza.
Es así, y entonces, igual igual,
pensamos que nuestro principal aliado frente a todas las vergüenzas,
sin dudas, es el movimiento feminista,
y no es que sea nuestro aliado, es que nosotros somos feministas,
en esa práctica.
En ese cuestión era el propio movimiento transsexual.
¿Qué pasa con todo eso?
Igual, no nos podemos quedar ahí, es decir,
que hay un 99% de personas transsexuales
que estén convencidas de que el día que superembarada volverán a hacer,
tiene todo que ver con la cuestión de clase.
Y por eso digo que soy un privilegiado,
porque yo tenía la posibilidad de pensar mi cuerpo.
Probablemente si no hubiera conocido la gente de conocidos,
si no hubiera salido de mi ciudad,
y no hubiera ido los libros que he leído,
y habría pasado el quirófano, seguro,
porque no hay mucha alternativa.
Entonces, para mí tampoco es muy inteligente,
bueno, pues quedarnos con la cuestión de,
bueno, hay que superar el binomio, digamos,
a mí lo que me produce en comodidad,
es la gente, todos mis compañeros de las terapias del grupo
que siguen en la terapia del grupo.
Es el sufrimiento.
O sea, ese odio.
A mí es el que me preocupa,
no si supertimos y performamos y la...
Esto me da igual,
pero me preocupa a toda la gente que no ha llegado aquí,
que son instantáneamente legitimados
para tener este discurso biologístico.
Para mí tienen toda la razón,
porque vivir en el mundo de allá afuera,
sin la excusa de la biología, es muy difícil.
O sea, es muy difícil salir a la calle a asumir
que tú has tomado la decisión de vivir en masculino,
porque el marco en el que tú vivías hacía que
no, es mucho más fácil decir que una parte de tu hipótamo
no funciona.
Ya está.
No tienes las preguntas.
Entonces, bueno,
a mí me fascina mucho que igual,
el mismo tiempo que estoy diciendo
que este movimiento transsexual,
a mí no me representa
ni pretendo hablar por estas personas transsexuales,
que si alguno me escuchara aquí,
seguro que querría matarme.
Pues, a mí me...
O sea, son mis aliados,
son mi comunidad de partida,
no les quiero dejar solos,
ponan parte de mí y yo he sido ellos
durante mucho tiempo.
Entonces,
eso es muy complicado.
También hay una parte de autocrítica,
porque cuando digo que hay una cuestión de clase,
es que no es casual que todos los trans
que vienen de la academia,
o todas las personas trans, bueno, pues,
no solo que son académicas,
sino que tienen un capital social determinado,
que vienen de las redes,
huir entre grandes comillas.
No es casual que esta gente nunca se opera,
por ejemplo.
Nunca se ha de la pregunta,
porque en su entorno este cuerpo es legítimo,
y tienen experiencias positivas de ese cuerpo.
Y no es casual que toda la hora,
otra gran parte de transsexuales
que vienen de otros márgenes,
pero márgenes ya a nivel de clase social,
tienen recursos que no pueden pensarse,
que no tienen acceso a muchas cosas
que otros hemos tenido.
Y esa gente,
sí que necesita todo eso.
Pero a mí eso no es un hecho casual.
Entonces, tampoco me gusta,
tampoco voy a decir no,
porque el transovinismo,
no, o sea,
está bien el transovinismo,
pero yo creo que todos los trans
que siguen ahí atrás,
lleguen hasta aquí.
Igual es un poco paternalista,
pero a mí me ha salvado la vida,
entonces,
entonces,
yo me quiero para aquí.
Todo eso para decir que,
igual cuando hablamos de transovinismo,
ya no hace falta que sigamos,
pero ya,
pero es que no,
los trans es cierto,
los trans salen a la calle
y reproducen el binomio,
pues, y claro,
que lo reproducen,
es por supuesto,
es que es muy, muy difícil
de trans no reproducirlo.
Entonces,
la comunidad trans
tiene los dos más superestrictos.
Más allá de eso,
la propuesta es ir a buscar
a toda esa gente
que se ha quedado en el mar,
porque hay gente que prefiere
cortarse las venas
que salían a la calle
porque piensan que son monstruos
y eso se lo hemos enseñado
entre todos,
o sea,
todos los mecanismos
que tenemos,
no solo los medios de comunicación,
la educación,
todo,
hace que hagamos un mundo
en el que estas personas
no quieran vivirlo,
no solo los trans,
los gordos,
los feos,
o sea,
hay mucha gente que,
o sea,
los cánones de belleza
y eso es muy estricto
y es muy cruel.
Entonces,
igual para mí,
no somos los iluminados,
somos la élite
que está aquí pensando sobre ellos
y llamándolos a aquellos
que no han visto la luz.
Bueno,
pues hay que igual
de que volver a caverme
muchas veces.
Estoy convencido de más.
Y me puedo darles un poco
un detalle
de lo que implica
la patroquización
y no lo voy a hacer
desde la teoría,
lo voy a hacer
desde mi propia vida
porque creo que es
la mejor herramienta
que tengo,
y además,
no es contestable,
es mi evidencia,
es lo que me ha pasado.
No hay una forma de abrirlo.
Bueno,
no es novedad
y a lo sabéis
que la transexualidad
está patologizada
con un trastorno
de la identidad sexual
y si esto fuera
una simple frase
en el catálogo
de enfermedades mentales,
seguramente nosotros
no nos movitarían.
El piercing
es una parafilia,
pero cuando te vas a trumpir
el piercing
no te exigen
un certificado
si te atreves.
No,
no lo veis,
pero igual,
yo para llamarme
como me llamo
se que me lo exigen
y estoy desconocido
con una serie de personas
que venimos aquí a traicionarlo, ¿no?
Yo, durante muchos años
he pasado por lo que se llama
el Test de la Vía Real.
El Test de la Vía Real
es el protocolo de tratamiento
que se aplica a las personas trans
en el intento de normalizarlas.
En el intento,
porque voy a decir que estás, ¿no?
Pero es un intento muy serio
y francamente,
yo no me explico
como estoy aquí contándose,
es toda la información
que he recibido
para sobre todo pensar
que no era spamada misalidad,
Pero bueno, no sé, algo ha pasado y yo estoy aquí.
Y algo que no tiene tanta gracia igual es que este test de la vida real que lo que implica es que durante,
bueno, pues una vez a la semana tuvieras al psiquiatra explicadas tu vida y la vida real va en serio.
Es decir, mirarán si en tu vida real eres un hombre o una mujer.
Esto dicho así, pues no un poco perveró.
No, no, es que lo miran de verdad.
O sea, van a ir al final con tus amigos, con tus hermanos, con tus hijos, con tus padres, con la gente de tu trabajo.
Van a preguntarle a todo el mundo, les van a citar en la terapia que vengan contigo
y que expliquen si es verdad o no que te comportas como un hombre.
Bueno, esto aparte de ser terriblemente sexista y ahí viene la alianza
o lo que tiene de estrictamente feminista, es decir, que no queremos volver a esas consultas.
Para mí el problema es que igual yo, para poder llamarme Miguel, ya me han explicado todo lo que no tengo que hacer.
Y en ese todo lo que no quieres que hacer, hay una lucha feminista.
Clarísimo.
En los tratamientos de las personas trans psiquiátricos, no psiquiátricos,
en los tratamientos de la normatidión binaria de las personas intersexuales,
en todo eso que se radica, o sea, en toda esa eugenesia,
para que no existamos nunca más, para que dentro de 20 años, que es lo que se está trabajando ahora,
podamos detectarlo cuando tengan 3 o incluso podamos abortar.
Para que no existamos, o sea, es que estamos en extensión y van en serio.
Todo esto para decir que igual no hace falta justificar más
que la psiquiátricación es violencia de género.
O sea, no es una pelea que tengamos que tener.
Es violencia de género, porque yo no puedo ser como quiera ser.
O sea, y si me voy ya no se le pasa por la cabeza,
pero igual cuando lo he querido ya me lo he explicado que no.
De todo esto y cuando antes os decía que lo que me interesa de todo eso
y lo que creo que debería además de mucho más la atención,
que no es si la gente subierte performa o todo eso que ha venido después,
francamente ha venido después,
creo que lo que nos tiene que interesar es todo el odio que genera la psiquiátricación,
es todo el estigma, es toda la rabia,
es todo ese sentimiento que hace que igual luego,
cuando tú eres a la calle, odies tu cuerpo absolutamente
cuando entraste nunca lo odias.
Antes de que haya la psiquiátricación en nuestro país,
la tasa de operaciones era mucho más baja.
La gente no necesitaba psiquiátrices en su cuerpo.
Ahora las necesita.
Igual, no les estoy quitando legitimidad, estas necesidades,
ni mucho menos, son muy serias,
pero hay un punto que es difícil de explicar
y es que,
y todo esto está muy ligado con todo el discurso de la teoría cuirno,
pero igual, lo que es muy grave
y lo que no podemos dejar que siga pasando,
es que hay personas que sientan que son monstruos,
que se odientan tanto tanto por cuestiones que tienen que ver,
bueno, no solo con los conjuntos difusos,
pero con todo lo que está en los márgenes,
igual me sigo explicando y seguro que me acabes entendiendo.
Hay un punto que es propio el feminismo
y esto es una crítica real,
el movimiento feminista ha dicho muchas veces
que estas intervenciones son mutilaciones.
Pero nunca se ha preguntado si teníamos opción a non-dilarnos.
Entonces, si queremos que esta gente deje de motilarse
y si queremos que viene a un mundo que esté lleno de riquetas
y no lleno de psiquiatricas,
igual tenemos que empezar a preguntarnos
qué es lo que pasa dentro de estas terapias.
Yo entiendo que mucha gente sea la previa
que oiga quizás sobre estas terapias,
pero lo que no puedo entender es que después de oírlos
está diciendo que la lucha trans no es una lucha feminista.
Bueno, detrás de este discurso hay una urgente,
es decir, que para mí no podemos estar debatiendo cosas
porque la institución médico psiquiatrica es súper potente.
Y mientras nosotros estamos, es normal,
porque somos un movimiento social,
no somos un ping-tang que está enferrado en...
Eso es normal, pero que el tiempo que perdemos
a veces en la discusión sobre las fronteras,
las categorías, las identidades...
Mientras estamos aquí,
hay personas que están en terapias de grupo
o que están en un quirófano.
Y esa es la urgencia, es decir,
que mientras estamos aquí hablando, igual en Barcelona,
empiezan unas terapias pioneras de tratamiento
a niños con género variante,
es decir, los maricas y los marimachos de la clase,
que con seis años se les explica lo que no tienen que hacer.
Mientras nosotros seguimos pensando si bueno,
o si tal, no, no, esto pasa ya.
Y el movimiento que no somos cuatro gatos,
o sea, ya no tiene sentido que sigamos intentando,
los solos, no podemos solos, porque no estamos solos.
O sea, formó parte de nuestra lucha
que nos habéis enseñado durante muchos años
y por eso estamos aquí.
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
¡Oh!
Bueno, la idea de la traición, ¿no?
Yo os puedo asegurar que si alguien traicionamos nosotros
es a la comunidad transsexual.
Somos los eternos traidores.
¿Por qué?
Porque yo simplemente igual
me puedo permitir el lujo decir aquí
que yo soy una mujer masculina.
No me dé vergüenza.
Si.
Lo que pasa es que no se me ha curido
otra manera mejor debir mi vida
que vivirla masculino.
Pero, como bien dice Alira,
soy una doña normalada,
así de una feina social que no needed.
Yo voy a decir que igual
nosotros somos trans por cuestiones extranuestas
que tengo ninguna duda,
es una perspectiva mucho más sociológica
biológica, que no biologicista, aunque no vamos a estar en debates sobre las causas de la transsexualidad.
Pero que para mí es estratégica, es decir, que cuando yo tenía 12 o 13 años, no existía
la posibilidad de ser una mujer masculina en mi entorno, no existía esta posibilidad.
O sea, no es que yo haya dicho un día, pues voy a ir de tío, no, es que mi mundo se acababa
ahí, o sea, sólo podía ir de tío. Estoy utilizando, igual, las sentencias un poco discriminatorias
de hoy mismo, pero es para que me entendáis porque seguro que os suenan. Para mí, la cuestión
trans sólo es una cuestión de referentes positivos. Es decir, que igual, bueno, os voy
con un ejemplo muy claro. Casi todas las personas que nos llegan pidiendo información o que
nos encontramos a veces en las tratas del grupo, que muchas veces vamos y sólo para
ejercer ese papel de referente positivo, aunque sea muy doloroso, la gran mayoría de estas
personas que acuden, pues igual, son voyadas supermasculinas que piensan que la vida será
mucho más fácil con testosterona y diente como tíos y no tendrán que hacerse preguntas.
Y esto de justicia es muy duro, es real. Es decir, que el referente positivo de la mujer
masculina es muy complicado y es muy poco visible. Y hace que hay muchas mujeres que,
a falta de mecanismos, prefieran venir con hombres, pero igual, es una cuestión estratégica,
es para sobrevivir. O sea, no hay que señalarlas en plan. O no hay que señalarles, como muchas
veces se nos señala, o sea, sigo con la idea de la tradición. Pues voy a decir que es
que no le podemos hacer mejor, mejor que decir, vale, es decir, yo ya tomaba esta decisión
hace muchos años que la he tomado y hace muchos años que tengo un diagnóstico en
mi vida, para mi habitación, que me recuerda lo que soy, o lo que soy para el estado. Pero
más allá de eso, me interesan otras cosas, me interesan las reproducciones, si nos quedamos
entradas en esta habitación, seguramente yo dejaría de hablar en masculino, hablaría
en otras cosas, ¿no? Pero no sé si me explico, que hay una urgencia y que también hay un
problema de, es decir, yo toda mi vida quiero tener una mastectomía, toda mi vida. Es un
sueño de mi vida, quitarme el pecho. Pero no me lo he quitado en una resistencia. Es decir,
durante mucho tiempo, bueno, pues he estado sometido a la presión de que si no te lo
quitas, nunca nadie te va a caer. Y esto es muy duro, porque tú igual ahora estoy teniendo
este expuso, pero todo ese estigma sigue en mi cuerpo y es algo que tengo que seguir
trabajando. Pero al mismo tiempo, y cuando tú estás en todo ese desierto y luchas contra
estas, porque tú sabes que en el fondo te operaste, te estás doblegando un sistema.
Y en esta lucha, ahora estoy hablando de cosas muy micro, no estoy hablando de la
teoría, no, estoy hablando de cuando tú en tu cuarto no te quieres ni mirar al espejo,
que te dará vergüenza. Y entonces insiste, si te vuelves a mirar y te vuelves a mirar
y te vuelves a mirar, hay un punto que tú no consigues y te vas a la playa y estás
ahí. Pero a mí lo que me da mucha rabia de todo eso, es que en este intento de resistir
a todo eso, os necesito a mi lado. Es decir, necesito a todo ese momento feminista. En
todo este desierto yo necesito lo asis. No puedo decir que cuando llegamos al final digamos
vale, pues no me opero. Ya, pero igual, porque tú vas de tío, no me jodas, así claro que
me voy de tío. Digo esto que para mí es difícil de decir. No es fácil, porque estoy
hablando de mi vida en expongo, pero creo que si lo expongo así, seguro que lo entendés
mucho mejor que si nos digo no, pero es que el momento trans es feminista y trínsicamente.
No, igual os voy a explicar por qué. Y tiene que ver con eso, tiene que ver con las fronteras
del cuerpo, con los miedos que tenemos, con los que vamos reclutiendo todos. Es decir,
que yo no me quiero mirar el espejo, no tiene que ver conmigo ni con mi psiquiatra. Tienes
que ver con todo el mundo. Más allá de eso. Después de todo, pienso que somos supervivientes.
No tengo muy claro. Es decir, no hay afinistas trans jóvenes. ¿Por qué? Porque los psiquiatras
son muy buenos. Es así. O sea, no hay margen para que la gente le diga psiquiatra. Oye,
pues qué cretino. Es imposible. O sea, entre un psiquiatra y nosotros los talentos dependen
de la psiquiatra. Es muy fuerte eso. Entonces, en esa supervivencia, igual este Congreso
tiene, no sé, 3.000 personas, 3.000 asistentes. Y se grabe, bueno, porque ya lo he calculado,
pero igual somos 20.000. Pues tenemos que ser más. O sea, es así. Cuantos más estén
aquí, menos estarán en la terapia. Para mí es un cálculo, pues es así. Y hay que
trabajar por ello. Ya no hablo de los activistas intersex que no existen en este país. No
existen ni personas intersexuales visibles. Son ese dos por ciento, pero es que, o sea,
nos lo hemos cargado. Los vamos aniquilando. Y hay una cosa que esta manera me emocionaba
mucho cuando nos iluminaban con el proyecto de Quito, el proyecto transgénero, que a
mí me parece, bueno, súper futurista como dice Sayaka, postutótico. Pues hay algo que
me corpobía y es que, igual la psiquiatría es un modelo que nosotros hemos importado
en nosotros, en grandes términos, que es colonial la psiquiatría. Pero que cuando tú
él y decías, ya, pero es que los hombres trans de la cuesta de cuatorias en los complejos
sin más, si no se come mucho la cabeza, que tienen hijos, si no se preocupan. Esos referentes
son tan, tan, tan, tan importantes. Y nos estamos cargando. O sea, los destruimos cada
día en las trabias del grupo, en las trabias y las licadoras. Es decir, que toda esa riqueza
que tenemos, que es muy poca, que hay muy poca gente que quiera resistir, nos vamos dejando
al margen, al margen, al margen. Entonces lo normal es que el próximo congreso no haya
ningún trans aquí. Eso es lo lógico que pasará. Y si queremos que estén, que yo digo que
estén porque quiero volver, pues tenemos que hacer algo. O sea, tenemos que pensar algo.
Igual la cuestión trans lo tiene porque interesa a todo el mundo. Pero es una cuestión feminista
de primer orden y es urgente. Después hay algo que creo que, bueno, igual es atrevido
de fin, pero yo lo digo porque lo siento, así. En triuna, bucho, una camionera y yo no hay
nada que no se vale. Somos la misma cosa. Es así. Es decir, yo igual he tomado una decisión
en el momento de mi vida y vivo masculino. Pero somos la misma cosa. Somos tías masculinas
que igual gozarían a la calle, pues nos hemos inventado cosas distintas. Pero somos la misma
cosa. Y para no ser un alvegojudista, entre un marica y yo, el marica que le pegan cada
día cuando sale a la calle porque igual se acosa algo, porque no se tenía que morir,
y yo somos la misma cosa. Estamos en el margen. Y ese es lo importante. O sea, para mí esa
es la riqueza. Ese margen que muchas veces molesta. Y es verdad que como bien decía Miriam,
pues igual este feminismo está muy asentado en un concepto de la mujer y que ha costado
muchísimos años de veras de mí, que ensobamos, vamos a cargar ahora, ni mucho menos. Pero
¿qué pasa con todo eso? ¿Y qué pasa cuando decimos, bueno, no tú no, porque vivés en
masculino? Igual, no me culpes. O sea, es que es mucho más complicado porque yo no me
masculino, dejarlo ni activizarlo al que bueno reproduzco. Si estoy aquí, te estoy diciendo
que somos la misma cosa, porque profundamente lo creo. Si no, no estaría aquí. Es decir,
¿dónde están todos nosotros somos masculinos diciendo que somos la misma cosa? Todo lo
contrario. Es decir, ni mucho menos. Lo peor que le puede tener a un chico trans es que
es lo mismo que una bollera. Es un insulto más grande. Para mí no es un insulto, porque
son mis comunidades partidas. Yo soy una bollera. Y bueno, ahora ya no lo soy porque igual
vivo como chico, pero por más parte de mí, o sea, soy una tía, a lo mejor es que sí.
Otra cosa que me gustaría dejar muy clara y tiene que ver con todo lo de la teoría
que la gente habla de la cuestión trans y cuando las personas intervenían, me decían
ya porque los cuir y los miraban a nosotros. Yo, de diferente de media, no entiendo el
idea por qué no le entiendo. Es igual, es un malentendido pensar que la propuesta que
nosotros hacemos es la propuesta de la teoría cuir. La teoría cuir es una herramienta estéorica
con la que yo no conozco ningún transsexual con el que se sienta identificado. Es más,
los trans quemarían el texto y aunque es así, porque habla de un tipo de trans que mucha gente encuentra muy frivo, que no es suyo, osea que la desostenida no es heroína, que yo no he podido decidir, que yo no estoy con el experimento biopolítico, no, que yo no conozco a gente trans que haga experimentos biopolíticos con el cuerpo, y eso es así, y todo esto, igual es muy fácil reducirlo a eso, es muy fácil decir, bueno igual voy a tomar algo que me ha encantado en el discurso inaugural, la famosa hija de la mixta de los francos, y después tiene una cosa, no existe esa persona, es que sería muy cómodo que existiera una persona que entara
y que viene como chico hablando de masculino, y cuando preguntas por qué hablas de masculino dice no, porque performa masculidad, osea ya nos gustaría, eso sería mucho más fácil, pero el problema es que la masculidad que nosotros traemos, osea nos la han inculcado y no podemos salir de ella, estamos trabajando en eso, pero no va a ser tan fácil como la hija de la amiga de esa del franc, no, no es mucho menos, es decir que dan parte de la gente que reproduce este dinómio, no le teoria cuir, no le interesa y además no la soporta, si, no, pero, no tenemos mucho que perdonar teoría cuir,
nosotros tenemos que verlo antes de la vida real y de eso nosotros ya no lo sabemos, y lo podemos explicar y podemos... eso sí, pero cuir, quiere decir que igual, que además, me hace gracia porque se nos llama cuir, que así como para desvalorizarnos, no, nosotros no venimos de la teoría, venimos de la calle, venimos de las consultas, venimos de, de ahí venimos y de ahí pensamos, osea no es un discurso articular lo que hemos oído tanto a Barled que entonces nos hemos hormonado, no.
Se me ha salido un lado de mi vida y me he sentado, tu tío, ¿no?
Es pues, de ver a la barbilla.
Todo esto lo digo porque igual me alegria huir.
Hay una cosa que se sobrevalora y es el poder de decisión de las personas.
Yo no creo que realmente podamos decir tanto sobre si le próximos o no.
O sea, tenemos muy claro el concepto, el que no es una conclusión social y seguramente el sexo también.
Pero igual, más allá de eso, no creo que sea tan fácil de construir, subvertir.
Entonces ya no... bueno, yo lo veo bastante complicado.
Básicamente porque veo como chico muchas veces me gustaría no reproducir ciertas cosas, pero la reproducí.
Entonces, por muchos libros que me lea, para mí el trabajar para de construir esa reproducción
no tiene mucho que ver con las demás libros.
Es decir, yo la dejaría ahí.
Y lo digo porque igual es cómodo para muchos llamarnos quiz y es cómodo para los quiz
porque piensan que lo trans es cool y es moderno y está muy igual.
Para estos quiz, que seguro que hay por aquí, les diría que ser trans no moda.
O sea, no es tan divertido. Es duro.
Es decir, es duro si decides ser trans de otra manera.
Si estás en los quirópanos igual, ya directamente no sabes de la batler.
Pero para los que sí sabemos, para los que sí resistimos de alguna manera,
bueno, pues no nos gusta que piensen que esto es un efecto de la posmodernidad.
Pero no lo ves.
Finalmente, antes de concluirlo todo ya, me gustaría plantear algo que nuestras asambleas,
incluso nuestras asambleas transvinistas, es súper complicado de plantear
y genera muchísimas muchas cosas que tocan con las emociones
y que muchas veces ya no se entendemos, pero no se entendemos.
Tiene que ver con cuando a veces los trans decimos que las mujeres
y la violencia que creen las mujeres son cosas que debemos revisar y repensar.
Voy a ir al tema, entonces vamos a intentar entendernos
y voy a explicar, pues con mucho cuidado.
Algunas veces puede pasar que los espacios de seguridad
que se entienden con los espacios de mujeres
no necesariamente sean tan seguros por el hecho de solo incluir a mujeres.
¿Qué quiero decir con esto? Y no es de magoja, pero es así.
Que yo cuando voy a uno de estos espacios porque entiendo
que todas mis compañías están dentro y que somos la misma cosa
y que igual el hecho de que yo hable masculino no tiene que hacer que me queden la puerta
porque en la calle estamos eras de la misma pancarta.
Igual se produce un efecto de que igual a veces sí que me tengo que dar en la puerta
y lo entiendo, pero mi psiquiatra sí que puede entrar.
Y es la persona que más violencia ha generado contra mí
y es violencia de género, pero ella encuentra porque es una mujer.
Este momento puede parecer muy perverso,
pero es que es la perversidad en la que nosotros nos encontramos.
Es decir, ¿cómo lo desmontamos? La lógica de identitaria es mucho más fácil.
Lo que ves, ¿no? Las mujeres entran muchas veces
y tú no, porque se diente que desultió.
Pero esto es una lógica que aparte de ser un poco esencialista,
por lo que es del todo esencialista, porque se basa en lo que vemos
y si hago esos tranches que hay que ver más allá de lo que ves,
es perversa porque la violencia no solo está en los hombres,
sino que está en las mujeres porque se reproducen o se producen.
Y que muchas personas que están fuera que son víctimas de esta violencia.
Entonces, evidentemente, cuando decía que los conjuntos difusos
estamos de acuerdo, pero en la práctica se complica,
muchas veces nos referimos a este tipo de cosas.
Entonces, ¿cómo lo hacemos?
Decir esto no implica cuestionar los espacios de seguridad de mujeres,
ni mucho menos.
O sea, tienen que existir porque no se nos ha ocurrido otra cosa mejor.
Mientras la vamos pensando, vamos...
Esto sigue, es evidente,
pero sigue entando que seguimos pensando
cómo hacer que estas personas que están en la puerta puedan entrar.
Porque a mí me interesan estas personas que están en la puerta.
O sea, no quiero entrar yo porque soy trans
y dejar igual a un colega marica en la puerta, o no quiero...
Es decir, no sé si me explico.
Se bluffen muchas cosas, que seguro que tenemos claras
que cuando las planteamos algunos suran violentas
y eso lo entendemos,
pero que no nos interesa la violencia.
Queremos ir un poco más allá y saber que es difícil.
Entonces, ¿qué hacemos nosotros?
Pues, claro, muy bien, pero cómo lo harías.
Bueno, nosotros en su momento nos tomamos una decisión.
Cuando definimos espacios transfeministas,
o hacemos fiestas, o hacemos cafetas, o hacemos lo que sea,
espacios de seguridad transfeministas,
es como los llamamos en Barcelona,
tomamos la decisión de correr el riesgo.
Preferimos expulsar a alguien
que no, que alguien se quede fuera.
Esto es un riesgo, es decir, es cierto,
pueden haber agresiones.
Entre paréntesis diría que muchas veces
estas agresiones no son por parte de chicos.
Esto es un poco complicado
de escuchar y no sé.
Pero es que es lo que pasa.
Si todos corremos este riesgo,
preferimos que entre todo el mundo,
bueno, nos pasamos,
entre la gente que nosotros sabemos que es a fin,
independientemente de lo que tengan entre las piernas,
y luego si hay que echar, se echará.
Yo entiendo que hay gente que ya no está dispuesta
a echar a alguien más.
Lo entiendo perfectamente.
Entonces hay que pensar algo,
después de esos espacios para mujeres,
igual quizá podemos pensar otros,
en los que estemos otros, o los mismos,
que somos los aliados y luego estamos en la calle,
o algunos, y sabemos que entre otras personas
que luego creen que lo entiendan a nosotros.
Sé que es un tema muy complicado
y en este mismo sentido voy a intentar un paralelismo
que por al menos me ha servido para mucho.
Y es que históricamente
la lucha trans, la lucha intersexual,
este binomio entre hombres y mujeres
nos pasa algo similar con los médicos y los pacientes.
Para nosotros los médicos son malos,
son asesinos, son carneteros, hay que matarles,
hay que exterminarles.
Aquí hacemos asambleas cerradas donde los psiquiatras y psicólogos
no pueden entrar.
Pero no es así o sea, hay psiquiatras y psicólogos
que se quedan en la puerta.
¿Qué pasa? Igual a mí lo que me cambió la vida
una vez es escuchar una crista intersexual
que es Mauro Cabral, una crista argentino
que es un referente feminista, para mí no es sin dudas.
Y Mauro decía,
yo si algo ha aprendido, es que mis psiquiatras
no son malos, es que están hechos de la misma mierda que yo.
Y yo quiero llorar con ellos todo lo que me ha pasado.
Esto es súper perverso, porque yo con mi psiquiatra
no quiero llorar.
Supongo que es lo que me ha pasado a muchas mujeres
cuando quiera la puerta, es que no quiero gente.
Yo entiendo, pero yo sé que la única posibilidad
que tengo para salir de esta mierda es con mi médico.
Y ya lo sé.
Entonces igual, ya he dejado el punto de estresarme
cuando vi un psicólogo clínico en una asamblea.
Bueno, pues se ha hablado ese diálogo y se le dice
es que todo lo que geste el discurso médico,
psicológico, psiquiátrico, a mí me genera violencia
y para mí no estás legitimado
para estar en este espacio.
Pero sí que nosotros intentamos pensar en espacios
con médicos psiquiadras, porque es la única manera
de seguir aquí.
Sabemos que enfervándonos en nuestras asambleas
de alguna manera dependemos de un cambio
dentro de su colectivo.
Yo sé que esto es complicado, sé que igual violando
esto y habrá gente que se puede sentir incómoda,
soy muy consciente, pero al mismo tiempo
no estoy desde que dimando nada, al contrario.
O sea, hemos aprendido todos estos espacios
y tenemos que seguir aprendiendo.
Tenemos que seguir avanzando.
Y tienen toda su razón de ser.
Vamos a acabar ya.
Igual...
Sí, aquí no hay aplausos.
Un aplauso.
Un aplauso.
Un aplauso.
Un aplauso.
Bueno, para concluir,
os voy a decir algo que no está escrito en la donencia,
porque cual en las últimas cuarenta y ocho horas
he reescritos 70 veces lo que quería hacer.
Porque, claro, igual, después de media
que tenía erradicado esto.
Es un chiste, no es bueno.
Venga.
Y he llegado a una gran conclusión
que no lo pensé.
Aparte de pensar que esto es un adictorio, os voy a explicar...
Bueno, algo que no os interesa,
pero os lo voy a explicar.
¿Cómo me sentí cuando yo entré a Palacio de Congreso?
Bueno, no os lo podéis imaginar.
Se nos voy a intentar trasladar las sensaciones.
Es cierto que yo...
Bueno, en ese momento sentí un cierto malestar,
pero casi que era envidia.
Y lo voy a intentar explicar.
Porque yo me daba cuenta entrando
que se celebraba la lucha de una identidad
de las mujeres muchas veces.
Yo entraba al encuentro, después de muchos años
venía trabajando y venía esperándose
con un montón de instituciones.
Y se celebra ese encuentro.
De hecho, bueno, el acto de inauguración
fue autonacerente y con la celebración.
Estamos encantados de estar aquí.
Y lo estamos.
Y yo entraba pensando y me daba cuenta
que, bueno, que esto es una celebración
de un momento social, que es la gente
que durante mucho tiempo se está sintiendo sola
que se encuentra con sus aliados.
Pero no podía evitar pensar
que nosotros nos convirtió en trans
y donde están nuestros referentes,
donde está nuestra memoria colectiva,
donde está nuestra historia,
donde está la cultura trans.
Pero me refiero a que sí que me daba cuenta
que aquí sé que existe esa memoria colectiva
y ahí está la envidia.
Porque me daba cuenta que aquí hay muchas mujeres jóvenes
que han tenido grandísimos referentes
que les han salgado la vida, seguramente.
Y en ese sentimiento, yo pensaba,
pero es que nosotros necesitamos eso.
Yo necesito referentes, necesito
recordar nuestras muertes.
Es muy difícil porque somos muy pocos
y estos congresos trans no pasan nunca
y cuando pasan, los mandan, o sea, son médicos.
Nosotros no entramos.
No, no tiene gracia.
No entramos directamente.
Y nuestros referentes son psiquiatras.
Es decir, la gente que ha dicho
cómo es nuestro cerebro por dentro, etcétera.
Desde las últimas 48 horas,
la única cosa que tengo claras
es que yo no quiero un congreso trans.
Este es mi congreso.
Reobyl,чámonos pirateos.
¡Redactando los nombres de genome y mäntis!
Ya yummyreaty.
Y de la Ginsburgs,
видamos que después de la diversión
esper sobre estos l Möglichkeit
nos damos la upgrading
que lobalance toda toda la pandemia
inkycube.
Está yo twistados.
¿Qué, qué es la verdad.
No Discovery, inhale
¡Más allá de que sea uno nuestro congreso, que para mí, sin duda, el próximo entre 10 años tiene que haber un porcentaje de trans mucho más elevado que éste!
Porque realicen que hemos trabajado, que lo hemos hecho bien y que hay más personas que piensan que somos la misma cosa.
Bueno, para mí, referentes positivos que están aquí, son las mujeres masculinas, sin duda. Y si hubiera conocido otro momento de mi vida, pues no estaría hablando así, estaría sentado aquí y otra persona estaría aquí.
Si yo hubiera estado en Córdoba, seguramente, probablemente, no sería trans. Si hubiera conocido a muchas de las personas que ahora me están rodeando, mi vida sería diferente.
Y en ese sentido, pienso que es súper importante. Estos referentes los tengan a las personas que hoy están en consultas, pensaron que no existen ahí como ellos, que no se pueden ser mujeres masculinas,
que no es bello el cuerpo de la mujer masculina. Por ejemplo, que son monstruos que necesitan quitarse esos pechos y que necesitan todo eso que va pasando, ¿no?
Y más allá de eso, pensar que aquí también está mi historia. Esta es mi historia. Y quiero cuidarlas mucho porque son las actrices históricas que están aquí, que están trabajando, que se han partido la vera, porque yo, por ejemplo, está aquí hablando.
Y quiero que sigan estando aquí porque son la nuestra. Es una historia compartida. Son unos referentes compartidos.
Y para mí no hay más homenaje ya. Es decir, que ellas estén aquí, que sobrevivan a todo lo que han explicado, que no es nada comparable con seguro lo que he vivido yo.
Y que la próxima vez que estemos aquí, quiero que sigan ellas, y quiero que sigan otras, y construir la historia de la cultura trans también los de aquí.
No sólo desde los Congresos de los médicos.
Más allá de todo esto, solo se me ocurre decir que espero que en un futuro, cuando tengamos otros debates sobre márgenes, porque los tendremos, lo hagamos mejor que con el movimiento trans.
No por nada, pero creo que tenemos que aprender algo de esto, de la cuestión de identidad también.
Pero seguro que pasarán unos años y dentro de diez años habrá otro debate, porque otras personas que queden rambré aquí, no vamos a decir cuales.
Esperemos que estén llevando la puerta a estas personas. Y esperemos que en ese debate lo hagamos un poco mejor.
O sea, no construyamos toda la literatura para justificar que estas personas no tienen que entrar.
No sé si se me explico que seguro que valemos mejor. No nos queda otra.
Pero que toda esta idea de los márgenes nos la apropiemos y lo hagamos mejor.
Yo tengo 22 años, es decir, me queda para hacerlo mejor. Es no autocrítica, pero en el sentido.
Y ya para acabar solo lo que lo digo es igual. A mí me entusiasma cómo se combate la evidencia contra las mujeres.
Y lo único que puedo pensar, lo único que puedo señalar es que el día mañana, con esta misma fuerza, se combatan las trabeas por las que yo he pasado.
¡De acuerdo!
