Mira, yo te voy a hacer unos fábulos para que tú veas cómo son las cosas.
Dice, un serdo se lamentaba de su suerte y la hipocresía de los hombres.
¿Crees que es justo? Le dijo a Boy que me cuiden y que me engoten para quitarme la vida cuando más feliz me siento.
Dice a Boy, vaya, tu suerte no está mala como la mía y ya ves que no me quejo.
Tú eres un animal o un cazán, te pasas la vida comiendo y descansando.
Dice a Boy, mientras yo casi reviento de tanto trabajar, cuando me canso, me pinchan con el aire.
Si yo tuviera tu cuerpo y tu fuerza, no permitiría que me hicieran tales cosas.
A Boy le dice, me siento feliz a ver las plantas en los sucos que abrí con el arado.
Y cuando mi amo, mi acaricia, como le hago yo a eso que voy, le paso la mano por tu elomo y lo arrasco y tú es el higo.
Cuando mi amo, me acaricia el homo, satisfecho de mi labor. No te queje, amigo Sendo, ten confusidad.
Cada ser tiene la vida, una función que desempeñar.
Y en las horas de dolor y de trabajo, hay otras de egocijo que las compensan.
¿Qué le quiso decir con eso?
Que tenía que conformarse porque es lo que hacía, a él lo tenían para una cosa y a él lo tenían para la otra.
¿Me entiendes? Escucha a ese pajarito.
Ese pajarito que vuela ahí, eso es un cinzonte que canta.
Los cinzontes son el ave que le ha hecho a Sendo.
Un cinzonte que canta. Los cinzontes son el ave que en sí imita a todas las otras aves cantando.
Y dice, el día en que el cinzonte fue programado rey de las aves canoras, se simpió feliz.
Recorrió los campos imitando el campo de Masal.
Fíjate, para que tú veas que a todo el mundo le falta algo.
Dice, cuando mayor era su alegría, encontró un sunsuncito, que son esos chiquiticos que andan en las flores.
Que acababa de terminar su nido, también hecho que parecía una joya de arte.
Porque eso si tú ves un nido de sunsun, tú te caes para atrás.
Porque eso es tejido con cuerdas y perros de los animales.
Y es una cunita así, la quita. Pero parejita, dice el cinzonte.
Porque mi nido debe ser mejor y mayor que tuyo.
Fíjate, se sentía feliz por un lado, pero por el otro lado estaba detrosado.
Dice, yo canto, dice el sunsun.
Pero bueno, todo tiene su que hacer.
Porque dices eso? Dice, porque tú quieres tener el nido tuyo que sea mejor y mayor que mío.
A cada uno, la naturaleza le ha dado un don.
Porque el nido del sunzonte, son una pila de palitos con un decajo de aromi de todo ahí cruzado como quiera.
Y ahí pone los huevitos y ahí nace el pichón.
Y eso sucede en todas partes.
El sunsun del sunzonte se creía muy feliz porque era el ave canora.
Y el sunsun se sentía muy feliz porque era el que mejoró así.
Y todas las cosas vienen siendo lo mismo.
Hay una cosa con la otra, una cosa con la otra y una cosa atrás de la otra y así es las cosas.
Pero las felicidades no existen.
Siempre hay algo que te falta.
Te matúquete.
