personas tienen derecho a controlar su fertilidad y el estado, la obligación de proteger este
derecho. Los métodos anticonceptivos están para facilitar este control, pero a veces estos
métodos fallan. El aborto es un recurso para cuando esto ocurre.
Según la Declaración de Derechos Sexuales y Reproductivos de la IPPF, todas las mujeres
tienen derecho a la información, a una educación y a los servicios para la protección de su
salud reproductiva, tanto sea para su maternia segura como su aborto seguro.
Según las estadísticas sobre aborto de la Comunidad de Madrid en el año 2007, más
del 60% de las mujeres que abortaron eran extranjeras. El 50% de las mujeres que abortaron
no usaban métodos anticonceptivos o usaban métodos poco eficaces. El grupo de edad
que más ha subido las tasas de aborto ha sido de 15 a 24 años.
Tengo 19 años, llevo 8 años aquí en España y se había cuatoriana. Yo tenía, apenas
había cumplido los 18 y con el chico con el que estaba llevaba como 3 años. Yo nunca
había planificado, siempre me usábamos persevertivo y cosas de esas. Días anteriores a que yo
me quedaba embarazada, se rompía el condom, pero como ya me estaba vendiendo la regla,
pues tampoco le tomé importancia y no vine a tomarme la pastilla. Cuando ya vi que no
me bajaba porque me dolía y vi que no me bajaba, me fue a hacer una prueba de embarazo y entonces
yo vine acá al centro y me hicieron otra y salía positivo. No sabía qué hacer porque
como yo no estaba ya con el papá de mi hijo, pues no sabía qué hacer. Entonces yo hablé
con la chica que me hizo la prueba y todo eso. Y pues la situación económica con la
que yo vivía para mí, yo sabía que no iba a cansarme para mí, eso fue lo que más
me llevó a hacer eso. La clínica la conocí por medio pues de la hermana de mi pareja
porque ella se había hecho una intervención anteriormente ahí. Cuando llegué ahí pues
me sentí cómoda porque me atendieron bien y me dieron la información de cómo podía
tramitar los papeles para que la seguridad social me pagara los gastos. Personalmente
yo no lo volvería a hacer pues en el caso mío yo no lo quería hacer, lo hizo fue por
fuerzas mayores. Pero si me volviera a quedar embarazada pues sería algo que como que ya
eso fuera para mí porque sinceramente yo me he cuido con planifico y también uso perseverativo,
o sea que si me quedé embarazada es porque ya me toca atender los sitillas. Entonces
me lo pensaría, me até tres veces sinceramente para hacerlo otra vez y me ha servido para
muchísimo porque incluso después de eso yo me separé de mi familia y cosas de esas.
Entonces tengo más claro de que si tengo un hijo tengo que tener mayor posibilidades
para poderlo mantener ¿entiendes? Me lo pensaría diez mil veces, diez mil veces, tanto para
si quitarme luego para atenderlo. Pero así me ayuda a amadurar mucho. Ahora mismo yo tengo
una amiguita que está embarazada de tres semanas y yo le he hablado del centro, yo le he
hecho mira, puede hacer esto, puede hacer lo que pasa que haya menor de edad y necesita
pues la firma de la madre. Y ella dice que porque le falta la firma de la madre ella
lo va a tener. Entonces yo le digo que ellas, que tienen la cabeza ¿no? Entonces quisiera
que yo no sé que hubiera otra manera de que una menor de edad pueda decidir ella sola
sin una intervención de la mamá. Yo creo que ese derecho le corresponde a la persona
que está embarazada porque es ella la persona que tiene que decidir si lo tiene que tener
o no porque es tener un hijo es algo muy fuerte. Y al menos para un joven yo creo que ese derecho
es la única persona que lo puede tener, es ella. Pues también yo creo que necesita
el apoyo de la familia y de los médicos, ayuda, ayuda psicológica, por lo menos que le den
consejos, que sea ella la que decida pero que haya gente a su alrededor, que le enseñan
la realidad como es ¿sabes?
El 93% de las mujeres que se practicaron la intervención lo hicieron antes de la 16
semana y solo un 5,6% lo hicieron cuando estaban de la 17 a la 21 semana. Antes de este embarazo
el 59% de las mujeres nunca habían ocurrido ninguna consulta de planificación familiar.
Me llamo Laura, tengo 24 años y vengo a contar mi experiencia, con 17 años me quedé embarazada,
vivía en un pueblo de Toledo y no teníamos ninguna información sobre anticonceptivo ni
nada por el estilo y tenía una pareja que no era estable pero era mi pareja y decidí
abortar. Entonces pregunte a unos amigos cómo podía, porque no tenía ni idea de cómo
podía hacer esto y me dijeron que en Madrid había clínicas que eran privadas pero que
claro tenía que pagarlo y claro pues tuve que hablar con mi madre. Mi madre estuvo
conmigo en todo momento, tranquila, no me dio voces, no solo tomo tampoco como un reno
como una cosa normal pero tampoco como una desgracia muy grande y además mi madre estaba
en todo momento a la decisión que yo tomara. En ese momento lo único que me preguntó
es que si yo lo quería sí y como yo así lo quería pues así fue. También puedo decir
que tengo suerte porque yo sé que hay gente que no tiene ese arropo y tienen que hacerlo
sobre todo con esa minoría de edad pues necesitan ayudas de otras personas. Pues cuando yo vi
que el predictor me dio positivo pues me vi muy agobiada muy sin saber nada que hay que
hacer en ese momento porque tampoco tenía mucha idea, yo había escuchado que se abortaba
pero no tenía esa información tan llena. Entonces ya estuve preguntando y nada me comentaron
como se debía de hacer y qué debía de hacer y bueno yo creo que fue más el agobio de
enterarme que estaba embarazada que lo que fue la consecuencia de ir y abortar. Cuando
entré en la clínica lo que sentí es mucho mucho apoyo moral, la gente sabe a lo que
vas y entonces la gente es como muy familiar, como que hombre no como si fuera tu familia
pero es como no como si entraras al médico de cabecera y eso sí es una más, ya está
no, esto es más personal, la gente cuando entras al quirófano, cómo te preparan, cómo
te tratan, conmigo fue todo muy bien. Lo único que estaba deseando era entrar al
quirófano y terminar con todo. No pensé ni si me iban a hacer daño, si no me iban a
hacer daño, si iba a ser algo traumático para mí, si no. Yo pensé que lo más traumático
hubiera sido traer algo que no deseaba en ese momento ni necesitaba en ese momento.
Una vez que salí de quirófano lo único que pensé eran ya salir de ahí y olvidarme
de todo lo que había pasado detrás y me sentí como muy aliviada, como si es un problema
que tienes y cuando te lo quitas de encima pues es lo que tienes que te alivia, que descansas
y nada, salí bien, muy bien, muy tranquila. La segunda vez que me quedé embarazada al
comentárselo a mi madre, me dijo que abortara y yo la dije que esta vez no porque yo me
sentía preparada para ser madre. Ahí bueno, tuvimos un poquito de roce, no, porque ella
todavía claro me veía joven y aunque lo fuese, mi mente estaba preparada para otra
cosa y no, y la dije que esta iba a ser igual que la primera decisión mía, fuera totalmente
distinto a lo que ella pensara, pero que la decisión era mía, tanto la primera como
la segunda vez y decidí tener a mi hijo. Estaba viviendo en mi pueblo, allí yo no
sé si es porque es un pueblo, no sé por qué, pero allí no hay ningún centro de
planificación familiar, ni la gente era muy reacia hablar de los métodos anticoceptivos
y muchas cosas así, entonces nosotros no teníamos tampoco esa información como para
prevenir. Entonces yo no lo podía comentar tampoco tan libremente como si estuvieras
en Madrid, que ella es un pueblo y la gente es más cerrada, no había nada, ni en los
centros de médicos tampoco te hablaba nadie, no hay un centro tampoco de nada, de nada
que te puedan comentar, ni que era una píldora, ni que era para que servías de verdad un
preservativo, ni nada de eso, entonces todo era como muy nuevo.
Según el Ministerio de Sanidad y Consumo, en el año 2007, 112.138 mujeres se realizaron
un aborto en Edad Ferti en el estado español. El 96% de las mujeres que se practicaron la
interrupción voluntaria lo hicieron acogiéndose al supuesto de grave riesgo para la salud
de la embarazada y un 1% lo hicieron por riesgo fetal.
Mi nombre es Ana, tengo 41 años y cuando tenía 38 años me quedé embarazada, era
una embarazada deseado, tengo ya una hija de 10 años y me puse muy contenta cuando
me enteré de que estaba embarazada porque ya era bastante mayor. Por la edad me hice
la miocentesis y en el resultado de la miocentesis el resultado fue malo, tenía una malformación
genética, el feto. Cuando me enteré de que tenía una malformación genética, decidí
interrumpir el embarazo y en el Departamento de Genética del Hospital La Paz me dieron
un teléfono al que tenía que llamar para poder llevar a cabo la interrupción del embarazo.
En ese momento estaba de 21 semanas y llamé al teléfono y en ese teléfono me dijeron
que a la semana más o menos o a los 5 o 6 días tenía que ir a la clínica y antes
de ir a la clínica tenía que pasar por la Callesa Agasta. Cuando llegué a la Callesa
Agasta me dijeron que porque no había traído el informe del ginecólogo y la realidad es
que a mí nadie me dijo ni los de genética me pasaron al ginecólogo ni directamente
me dieron el teléfono. En el hospital una cosa que me llamo bastante la atención es
que justo al lado del Departamento de Genética estaba la capilla y estaban entrando y saliendo
siempre mojas curas. Me llamó la atención. Primero me encontré fatal porque yo quería
tener un hijo psicológicamente y después el trato en general me pareció malo. Primero
que los de genética no me pasaran a un ginecólogo que no hubiera ningún médico que me estuviera
informando de lo que iba a ocurrir, de dónde, cuándo y en qué momento y que luego después
de llevar todos los papeles del informe genético y ver que iba a ser por causa psicológicas,
o sea como si yo no quisiera tener que no pudiera cuidar al hijo y cuando en realidad a mí me
hubiera encantado tener ese hijo si hubiera estado bien. Yo creo que debería haber mayor
coordinación entre los ginecólogos, el diagnóstico genético y en el momento en el que te dan
mala noticia pues que hubiera un apoyo psicológico. Y en el fondo a mí lo que me hubiera gustado
es que en ese mismo momento, en el momento en el que yo tomo la decisión, que les puede
ser dos días, ir directamente allí y en el mismo hospital donde me han dado la noticia
que se hiciera la introducción del embarazo y que fuera inmediato que no tuviera que esperar
ni una semana, ni tres días, ni uno, en el momento en el que tomas la decisión lo mejor
es hacerlo lo más rápido posible. Al no llevar un informe médico en el que se valorara
la posibilidad de la introducción del embarazo por malformación genética, tuvieron que
poner que la causa de la introducción era psicológica. Como él no quedaba a tiempo
porque ya estábamos en los límites, pues hubo que hacerlo por causa psicológica cuando
en realidad era una causa genética, una malformación genética. Pues una vez que llegué a la clínica
lo primero que me sorprendió es que había muchísima gente y luego bueno hay que seguir
con un protocolo y te pasan por un psicólogo, por un médico, te hace una acografía. Y
luego el método pues desde mi punto de vista no fue el mejor pero parece ser que ellos
no lo pueden hacer de otra manera porque carecen de los medios para hacerlo de la mejor manera.
Y pues fue la expulsión fue por hormonal y sin epitural ni nada con las contracciones
y con todo el proceso del parto normal. Afortunadamente no fue excesivamente largo pero psicológicamente
yo creo que no es lo mejor pasar por el proceso de un parto cuando lo que estás haciendo
es interrumpir un embarazo con dolor y con todo. Yo creo que hay un, se mezcla mucho
una cuestión moral de algunas personas con un derecho constitucional de otras y llega
hasta tal punto que uno sabe que está haciendo lo que tiene que hacer o lo que quiere hacer
pero se siente juzgado continuamente y es algo de lo que luego te cuesta hablar con
las personas porque casi casi tienes la sensación de que estás cometiendo un delito cuando
realmente no lo estás cometiendo. Durante todo ese tiempo tienes la sensación de tenerte
que estar escondiendo y pues no lo dices en el trabajo, tienes que pedir una baja después
pero tampoco dices por qué porque el tema moral aplasta la parte legal.
