En esos días se protestaba por el medio ambiente, pero ya surgían los gérmenes del movimiento
estudiantil. Ese día yo no tenía nada mejor que hacer, así que salía a grabar un poco,
un poquito. De la protesta me perdí, nos perdimos la parte pacífica.
Inevitablemente Chile, bueno, la humanidad entera, lleva esa rémula. Esa rémula ahí en la espalda,
esa que se llama Iolés.
Degracidame, hoy tengo que compartir con ustedes una noticia por lo doce. Como Presidente de Chile, quiero llamar a la Unidad Nacional para luchar y triunfar en esta lucha que es de carácter ético y moral.
No puedo negar que esa ofensiva y controofensiva era en cierto modo agradable, hasta juguetona el día.
Es un soplo de aire fresco, aunque solo hablando de forma figura, el agua que nos lanzaban solo hacía feliz a los perros que corrían entre ellos.
Los pistas siguen el arcoíto. Ese que siguieron nuestros padres y que no llevó a ninguna parte. Los perros no tengo ninguna imagen.
Quiero llamar a la Unidad Nacional.
Miguel Polet de Iglesias.
Los piedras son bien soltados.
Y los piedras son como perjudicados.
Yo no estaba grabando solo, entonces vimos una pareja, entonces subimos que ya no estaríamos solos.
Eso esperábamos.
