Bueno, vamos con la tercera y última intervención del primer tema de la tarde, que os recuerdo
que es la comunidad de las mujeres. El país de la siguiente ponente viene incluido
en el título de su reflexión, que es Honduras, mujeres indígenas y afrodescendientes. Ella
se llama Ellie Menendez, una mujer que defiende la unidad de las mujeres de ascendencia indígena
y africana en Honduras para luchar por la igualdad de género. Ellie es economista y
tiene estudios especializados en inclusión social y en género. Es integrante del movimiento
popular de mujeres de Honduras y ofrece su apoyo técnico y político a la organización
enlace de mujeres negras de Honduras. Desde el 2002, trabaja como consultora del Banco
Interamericano de Desarrollo. Os dejamos con Honduras, mujeres indígenas y afrodescendientes
con todos nosotros. Ellie Menendez.
Buenas tardes y otra vez gracias por esta maravillosa oportunidad. Me dijeron que no trajerá
papelito, pero soy rebelde, entonces traje para llevar un nilo conductor.
La Constitución de Honduras reza que somos un país multicultural multilingüe, sin embargo,
la práctica de esa realidad no la sentimos en el día a día en nuestra realidad. Es
un país altamente machista, con una historia política basada en transacciones y negociaciones
entre los diferentes, digamos, grupos militares y últimamente hemos tenido una democracia
alterna entre dos partidos que no presentan ideas nuevas, sino que practican la política
desde la visión de la alternancia.
A todo esto hay una mitad de personas, de seres, que se llaman las mujeres, que estamos
fuera de todo plan, de toda consideración de poder entrar en alguna vorágen de desarrollo,
que de alguna manera se está impulsando en Centroamérica y por supuesto en nuestro país.
Entonces, me voy a centrar un poco en esa parte de la historia, porque la historia de
los movimientos de mujeres la han expuesto magistralmente, mis dos compañeras, y en términos
más o menos salvando algunas distancias de lo mismo.
Quiero entrar en estrategia, cuando somos poquitas y pobres. Entonces, ¿qué fue lo
que decidimos hacer con las mujeres indígenas y con las mujeres negras? Bueno, sentarnos
una vez a pelear y a jalarnos los moños. Ellas nos jalaban las trenzas, porque en ese tiempo
empezábamos trenzas, y nosotros les jalábamos sus pelos largos y entramos en este desencuentro
hasta que finalmente pudimos llegar a un espacio donde decidimos, mira, no tenemos que ser
iguales para pelear la buena batalla.
Y empezamos a construir nuestros propios lentos procesos, entendiendo y queriendo demostrarle
al mundo que no somos iguales, que no queremos ser iguales, que estamos tratando de luchar
en el punto donde nos aprieta a ambos grupos los zapatos.
Ahora, geográficamente, ¿qué pasa con la ubicación de las mujeres negras y de las mujeres
indígenas? Estamos en unos lugares más bellos. Estamos en unos lugares donde la riqueza natural
ha sido de bordada por la divinidad, de alguna manera exagerada. Al parecer como abanucio,
¿verdad? Pero es cierto, y entonces ahí entra el combate porque todas estas tierras,
tanto de las tierras que ocupan los asentamientos de los compañeros indígenas como de los
compañeros negros, ha subido mucho la plusvalía. Sumado a eso, corre un fabuloso y exquisito
boulevard del narcotráfico. Entonces ahí empezamos a estorbar porque nuestros intereses,
nuestro uso del tiempo, se compromete entre dar el vaso de leche para los muchachos en
escuelas, entre la junta de agua, y tantos y tantos y tantos este problema.
Bueno, ¿qué fue lo que decidimos hacer? Decidimos sentarnos con las académicas para
que nos explicaran qué era lo que iban a hacer a veintima cinco, veintima diez, veintima
cuatro y todas estas convenciones y nos apropiamos de estas resoluciones para luego pretender
ir a negociar con el gobierno. Como se espera, de esa negociación no resultó mucho. La
convicción que en mi país existe sobre la mujer negra es que bailamos bien, o sea que
tienen toda la razón. Y que los compañeros barones juegan al fútbol. Entonces desde ese
punto de vista es muy angosto el espacio para la negociación. Bueno, seguimos en la lucha,
luego a raíz de estas convenciones internacionales nos fuimos dando cuenta que había otras y
otros sufridos cerca de la región y que podíamos hacer alianzas y ahí es donde quiero ocupar
estos diez minutos que me quedan. Nos enredamos y como hablamos ayer con la compañera, mirá,
estamos en redes, pero no estamos enredados, pues cada quien con su problemática. ¿Cierto?
Entonces, ¿qué vamos a hacer? Vamos a trabajar para poder actuar en redes y por supuesto
que hace falta mucho por hacer. El estar aquí suma a la página de los logros, porque
entonces ya no nos sentimos tan solas, ya no nos sentimos tan solos, sabemos que podemos
hacer cosas importantes y que tenemos que actuar en redes con la peculiaridad de no
solamente actuar en redes con los grupos feministas, sino que también actuar en redes con los
grupos de los compañeros de visiones o compañeros de equivocaciones. ¿Por qué? Porque nuestra
lucha no solamente se circunscribe al tema de la legitimidad de ser mujer y de que se
respeten nuestros derechos, sino que también hay todo un tema de territorialidad, hay un
tema de seguridad por el asunto del narcotráfico, hay todo un tema de contribución de la negritud
especialmente para fortalecimiento del producto interno bruto a través de las remesas de
los compañeros y compañeras que viven fuera de Honduras, entonces esa lucha no la podemos
hacer muy a la nuestra, tenemos que entrar ahí en un tango, sí, en un tango para poder
ir avanzando. Más adelante tenemos la esperanza y el
optimismo, bueno, por lo menos mi forma de ver la vida, que vamos a llegar a acotar la
problemática más de mujer y más una vez que salvemos este gran problema que nos supera.
Voy a hablarles un poco de la mujer indígena, porque entonces van a decir que porque solo
hablo de la mujer negra, pero bueno, voy a tratar de ser, de hablar de la mujer indígena.
¿Qué pasa con la mujer indígena? La mujer indígena tiene una visión totalmente diferente
a la nuestra, no nos molesta, pero sí queremos aclarar que somos diferentes y que la situación
y que la convivición y el acercamiento que ellas tienen es muy respetable, pero igualmente
muy diferente al nuestro. La petición que hacíamos con las compañeras
indígenas y con mis colegas afro era pedirle al gobierno la regionalización de los planes
de educación. Lo hablábamos un poquito en la mañana con las compañeras, o sea, porque
vivimos en hábitat totalmente diferentes y se tenía que respetar este tema dentro
de los planes de educación y entonces tampoco lo hemos podido lograr.
Entonces, ¿qué pasa con esto? Se está conformando una única versión de ser hondureño. Entre
más negro te va peor y entre más indígenas sos y tenés la posibilidad de lavarte la
indigenidad, te va mejor y eso es muy triste porque uno de los valores y los valorantes
que tiene nuestro país es la diversidad. Entonces, como podrán ver, no es que el sufrimiento
nuestro o la experiencia nuestra es más difícil que la experiencia que las compañeras
acaban de contar, pero me van a dar la razón de que es una doble carga, ¿no? Y si sos pasadita
de peso y si sos pobre, negra, solo te queda el infierno, ¿verdad? Entonces, ahí habría
que buscar otras formas de atender esta situación y cuál sería esta forma a través de la
participación política.
Bueno, ¿qué pasa con la participación política? La participación política requiere elementos
económicos para poder entrar y transar con las personas que están negociando nuestras
tierras que están en la costa o con las montañas que están en los territorios indígenas y
no tenemos esa capacidad. Necesitamos plata para poder formarnos en las universidades,
hablar tres idiomas y poder ir a hablar con el presidente del Banco Interamericano o del
Banco Mundial y explicarles desde nuestra visión qué es lo que queremos. Entonces, la tarea
ahí es formar más y mejor políticamente a los que tenemos algún nivel de conciencia.
La otra cosa es, que me interesaba reflexionar con ustedes, la otra cosa es, aparte de estos
pactos políticos y de esta preparación que estamos conscientes que necesitamos hacer,
es llamar a la diáspora y decirle, mira para acá, porque fíjate que de aquí naciste
será, tal vez, interesante ver que apoyos recibimos desde ustedes y el último punto
que me da mucha tristeza es que, por un lado, las cosas que nos caracterizan y que nos caracterizan
en positivo a los negros y a los indígenas, ese mismo punto es también la traba de la
puerta.
¿Qué estoy queriendo decir con todo esto? Mientras estamos pidiendo desarrollo y carreteras
y programas para la reducción de la mortalidad materna y los micronutrientes, etcétera,
también tenemos el peso de mantener nuestra cultura y ahí a mí se me acaban los argumentos
porque entonces ya no sé si tener cable en la casa es una herramienta que es indispensable
hoy día, pero eso va a significar que mis hijos por cilemente no van a hablar el Garifuna.
Entonces, en ese balance necesitamos pensarlo hacia lo hondureño y conversarlo con ustedes
para que no tenga idea de cómo manejar esa preservación de nuestros mitos, de nuestras
costumbres, de lo que hemos creído durante toda la vida mezclándolas con lo nuevo y
con lo estrambótico y maravilloso del siglo XXI sin dejar de ser quien somos, donde está
el punto donde vamos a renunciar y donde está el punto donde vamos a hacer la concesión
que necesitamos porque también tenemos que estar pedaleando en esta carretera que se
llama la globalización.
Entonces, como verán, no estoy planteando cosas nuevas, más bien estoy queriendo pensar
en bojalta con ustedes para encontrar apoyo, para no sentirnos solitos, para saber que
en algún punto del mundo hay gente que entiende todo esto y que quiere avanzar sin dejar de
ser.
La última petición por si el presidente lobo viene y les pregunta cuál es el deseo,
usted diganle de nuestra parte, por favor, que necesitamos un censo que nos cuente, que
nos diga dónde estamos, cómo, porque cuando llega la cooperación internacional y quiere
ayudarnos en determinado eje, no sabe cuánto somos, no sabe cuánto donde estamos y qué
es lo que más necesitamos.
Entonces, particularmente para mí como economista pienso que es una estrategia de dilación
de la problemática de la necesidad y de la degeneridad, porque sí es importante saber
para la cena de hoy cuánto van a llegar a comer, entonces de pronto es tan obvio que
posiblemente a nuestro ejecutivo y a los demás poderes del Estado no se les ocurra
que es importante.
El otro punto, que estaba vinculado a lo que le estaticaba en relación a lo de la propiedad
de estas tierras que están teniendo mucho auge a raíz de las carreteras que están construyendo
con andonaciones de esos impuestos para que corra desde México hasta Panamá y también
nuestras tierras que están en frente del maravilloso Océano Atlántico, es que parece mentira,
pero la propiedad está en nombre de los hombres, entonces si el hombre se muere, bueno, no
seamos tan téticos, digamos el hombre se emigra, si el hombre se va para donde la vecina,
no tenemos manera de recuperar nuestro territorio y en una cultura garífuna donde las mujeres
somos las que hacemos agricultura, nos están empujando a todo un tema para hacer una tesis
doctoral sobre seguridad alimentaria, porque la Constitución de alguna manera coludido
con todo esto de estas herramientas y formas de actuación del patriarcado ha decidido
que si yo me quedo en la casa con mis niños, puedo utilizar el espacio, pero no puedo transarlo
y si los hombres se van, entonces de quién es el territorio, creo que ahí hay mucha
tela, hay mucho, mucho, mucho, mucho por tejer y por destejar también, porque es muy importante,
porque en zonas donde viven compatriotas que no son ni indígenas ni afro, esta condición
fluye más rápido, entonces ahí también hay una oportunidad, pero el mejor regalo
es lograr que para el año que viene, 2012, que se va a hacer la encuesta de hogares en
Honduras, por lo menos podamos preguntarle a la gente y vos quién sos, y cómo te identificas,
porque cuando llegue Banco Mundial, llegue la ESI, llegue el BID, pueda determinar dónde
hay que invertir, dónde conviene invertir, dónde están los problemas y qué tipo de
problemas y en qué tipo de regiones están. Me parece que esta comprensión ha sido linda
para mí porque es como un desahogo y además lo siento que es tan lógico, son estas cosas
tan lógicas las que tienen a Honduras compitiendo como el segundo país más pobre del mundo
y créanme que esa posición es un poco triste. Por su atención y por sus sonrisas, gracias.
