Querido espectador, espectadora, desde que estoy aquí me pregunto constantemente si tenía razón a un amigo, cuando me dijo que irís me lejos y este deseo de querer alejarme aún más, obedece a un deseo de huir, de escapar de una realidad que no me gusta.
Esa caso no natural quedarse cerca de casa, de familia y amigos, esto me hace volver a zuro de su escapada de dos años al Lago Golden, que estuvo marcada por la idea de la desobediencia civil.
Pienso en el exilio, así como zuro y como miles de jóvenes de mi país, yo tampoco me siento representada por la política de mi país, además de la situación de precariedad general todos los sentidos de la palabra.
Para zuro el bosque le alejaba de aquello que le deprimía, cito, mientras estoy en el bosque la política es invisible.
Dice que el bosque también tiene esa connotación del lugar de ficción, de cuento, o todos los motivos por los que me gusta tanto perderme en sus caminos, es por el hecho de que durante años he leído libros que describían estos paisajes,
desde Alicia en el país de las maravillas de Carrol, hasta las hermanas Bronte, pasando por Jane Austen o Thomas Hardy.
Ahora cuando paseo por Los Prados reconozco el tipo de paisajes, sus árboles y flores que me rodean, me son familiares, los tengo interiorizados, como los tenemos todos, se han convertido en lugares comunes,
donde paseamos en nuestra mente y de pronto al venir al bosque se hace en realidad, la ficción se convierte en realidad.
Como uno de los personajes locos y frics de las películas de Earthock, que persiguen sueños sin ser conscientes de la realidad, como Timothy, en Grisly Man, viviendo con los osos, los veranos en Alaska,
otro Alexander que ponía constantemente su vida en peligro intentando hacerse amigo de un animal salvaje, que acabaría matándolo y comiéndoselo.
Realidad, ficción, ficción, realidad.
Cito de un artículo del país sobre libros.
La vida no tiene argumento y el libro le concede armonía, la soledad, los paisajes y una librería es ese paisaje también, ahora la rapidez en sí misma es un artículo de consumo, la lentitud es laboriosa, la inmediatez es el elogio de lo desmesurado.
La librería como paisaje, la librería como bosque y el bosque como librería.
Sabina leó el poema que me envías de Guislava sin bosca, velada literaria, donde anar a un encuentro donde la mitad vino porque llueve, los demás son parientes.
Y me gustaría pensar que algún espectador se habrá metido en el museo a causa de la lluvia para refugiarse y se habrá topado con el bosque de Inglaterra dentro.
No hay mejor encuentro que aquel que es fortuito.
Pilar, me hablas de la selva de Colombia y de cómo el concepto de paisaje surgió en la época de la revolución industrial debido a los viajes en tren, me encanta que me hables de eso porque adoro viajar y sobre todo hacerlo en tren, precisamente para contemplar el paisaje mientras escucho música.
Se dejó con esta cita de Bertrand Russell en la conquista de la felicidad.
Somos criaturas de la tierra, nuestra vida es parte de la tierra y nos alimentamos de ella lo mismo que los animales y las plantas. El ritmo de la vida es lento, el otoño y el invierno son tan esenciales como la primavera y el verano y el descanso es tan esencial como el movimiento.
Contestame si quieres dejando tu carta en el buzón rojo de afuera.
Te veo pronto. Abrazos desde el bosque, bárbara.
